*Expuestos a un populismo del bienestar*, José María Lassalle

El perfil público de José María Lassalle (Santander, 1966) es discreto, en comparación con otros muchos compañeros suyos del PP cuyas apariciones televisivas menudean. Hablando con él, no es difícil imaginar el porqué. Su resistencia a la metáfora salvadora, al juicio sumarísimo, casi parece antitética al actual discurso político, insultante y maniqueo para felicidad de los medios de comunicación. Doctor en Derecho y profesor de Filosofía del Derecho, Lassalle acaba de publicar Liberales. Un compromiso público con la virtud (editorial Debate), un ensayo con el que pretende sacudir el sambenito nihilista con el que el liberalismo entra en el siglo XXI y alejar al PP de neoliberales y neoconservadores, dos movimientos, a su entender, contrarios a los valores que inspiran el auténtico liberalismo.

Reivindica usted el republicanismo como un patrimonio liberal. ¿Trata de impugnar la apropiación por parte de la socialdemocracia?

En parte sí. El pensamiento republicano no se contrapone al liberal. Lo que ocurrió fue que en la reinvención de la izquierda a la que se vieron abocados tras el desmoronamiento del marxismo, buscaron confrontar con el liberalismo triunfante, por entonces, el neoliberalismo, que proponía la supresión del Estado en contra de los postulados liberales.

Quizá la socialdemocracia, más que una apropiación, haya practicado una expropiación, dado que el liberalismo practicó un desistimiento de esos valores republicanos.

Es cierto que en los ochenta se produce una sustitución de los valores liberales por un discurso libertario, de corte económico, neoliberal, que desanda el camino de la libertad positiva, de participación, a favor de una libertad negativa que consiste en decir no a la intromisión del Estado. De ahí que una parte de la izquierda haya tratado de meter una cuña en el discurso liberal. Por eso el liberalismo debe volver a sus principios.

En la derecha occidental, los neoliberales fueron barridos por los neocon. Tampoco muy liberales.

El pensamiento neocon descansa en una concepción antimoderna. Parte de la percepción de una crisis de la razón, no en vano el fundador del pensamiento neocon es Leo Strauss, crítico de la modernidad. Denuncia que el nihilismo estaba presente en la Ilustración y en Locke. De algún modo, el pensamiento neocon es consecuencia del miedo a un mundo más incomprensible desde claves racionales.

Pero el mundo no es incomprensible, sólo mucho más complejo. Abdicar del entendimiento es pereza mental.

Estoy de acuerdo. El mundo es muy complejo, pero no incomprensible. La base de todo este pensamiento ilustrado y liberal es que la libertad y la razón desactivan los conflictos en un mundo complejo.

Algunos auguran una época de riesgo para Europa, en la que se impondrá el populismo.

Occidente está expuesto hoy a un populismo del bienestar, en parte porque pensar que la amenaza de un nuevo totalitarismo ha sido destruida es un gravísimo error. Lo cierto es que corremos el riesgo de vivir una explosión populista desconocida.

¿A qué se refiere con "desconocida"?

Si vuelve el populismo, será tan novedoso y sutil que corremos serio riesgo de no percatarnos de su llegada. No será un populismo de camisas pardas ni de estrellas rojas. Puede ser algún tipo de populismo blando.

Aunque sea política ficción, hagamos un ejercicio prospectivo: ¿Cómo podría ser?

Bueno, es probable que se buscara un otro contra el que cargar el mensaje, puede ser el inmigrante, pero también simplemente quien no reúna pautas de normalidad tecnológica. Europa se ha hecho vieja, y el culto a la juventud del totalitarismo del siglo XX no volverá. Ha de ser un movimiento pensado desde lo viejo y nacerá de una incomodidad, un enfado con las cosas.

¿Recurrir la ley del aborto y la de las bodas gais es liberal?

El sistema de recursos ante terceras instituciones es liberal, pero el respeto a la libertad de la moral y de la conciencia es también muy liberal. Y eso es todo lo que le voy a decir sobre el particular.

Voy a preguntárselo de otra manera. ¿En la tradición liberal, el legislador debe proveer marcos para amoldar la sociedad, o enmarcar legalmente lo que ya es una realidad?

El legislador debe ordenar los marcos de convivencia. Para un liberal, la sociedad civil es un elemento fundamental y debe estar alejada de la intromisión de los gobiernos. Ha de ser una sociedad civil vigorosa para que pueda ejercer una libertad real. Y aunque ese papel del ejercicio de las libertades colectivas es de la sociedad, la ley tiene ámbitos en los que actuar. No puede entenderse una ley que lo regula todo, y eso se complica más si el legislador responde auna ingeniería ideológica.

Esto lo traía ensayado.

No, se lo prometo.

5-XII-10, P. Vallín, lavanguardia