La sintonía actual entre la FIFA y Arabia Saudí es fruto de una relación interesada que define algunas de las derivadas más oscuras del fútbol global actual. Inversión a cambio de sportswashing. Influencia a cambio de poder. Infantino, acostumbrado a moverse, a viajar y a actuar como una suerte de jefe de Estado, está en el centro de la diplomacia del balón, ya sea cuando visita el Despacho Oval o cuando se alinea con Catar, primero, y Arabia Saudí, después (curiosamente, dos rivales regionales).
Pero, ¿de dónde surge el idilio entre los saudíes y la federación internacional, hoy tan visible a través de patrocinios, de generosas inversiones en pro del desarrollo de este deporte y con la organización de la Copa del Mundo de 2034 en el centro?
Se entiende mejor el Mundial que tenemos, y todos los que están por venir, si hacemos una cronología de los hechos:
- En 2010, la FIFA concede la celebración del Mundial de 2022 a Catar. En Arabia Saudí, se preguntan: ¿por qué un país pequeño con el que, además, rivalizan, puede organizar una Copa del Mundo antes que ellos? Los saudíes emprenderán desde entonces una carrera a la conquista del balón.
- En 2016, el príncipe Mohamed bin Salman presenta el proyecto Saudi Vision 2030, que marcará el devenir del país en el siglo XXI.
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- Su objetivo es diversificar la economía más allá del petróleo.
- También esperan mejorar las condiciones de vida de la sociedad (con una mirada a la obesidad, problema endémico entre jóvenes y no tan jóvenes).
- Y, por último, y ahí es donde entra la FIFA, pretenden lavar su imagen internacional: quieren convencer al mundo de que se puede ser un Estado abierto a pesar de contar con un sistema de gobierno absolutista, en que los derechos de los trabajadores, el colectivo LGBTIQ+, las mujeres o los opositores políticos no están respetados, según han denunciado en diversos informes Human Rights Watch o Amnistía Internacional.
- Esta necesidad de transformar la reputación se hace aún más evidente después del asesinato del periodista del Washington Post Jamal Khashoggi, el 2 de octubre de 2018, en la embajada saudita de Estambul.
- Teniendo en cuenta esto, y con el objetivo final de organizar un Mundial, el país comienza a potenciar su liga nacional, la Saudi Pro League, en 2022.
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- A finales de ese año, Cristiano Ronaldo ficha por el Al-Nassr. La llegada del portugués sirve para abrir la puerta a un buen número de estrellas que acuden atraídas por las ofertas económicas de los clubes saudíes.
- Además de acumular grandes nombres (no solo de futbolistas veteranos, sino también de jóvenes que despuntan en Europa), el deseo es elevar el nivel del talento local y acumular también argumentos deportivos para demostrar que se puede organizar un Mundial en territorio saudí.
- El fútbol no está solo: el automovilismo (Fórmula 1 y Dakar) o el golf son otras fichas de esa misma partida.
- No tardará en llegar la decisión: el 11 de diciembre de 2024, la FIFA concede a Arabia Saudí la Copa del Mundo de 2034. La proclamación cuenta, claro, con la complicidad de Gianni Infantino. Según explicaban algunos medios como The New York Times, el mandatario federativo había alterado y deformado el reglamento de la FIFA para poder hacer realidad la designación saudí.
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- El presidente de la FIFA había convocado un congreso extraordinario, y telemático para adjudicar los Mundiales de 2030 y 2034. Había que allanar el camino, así que:
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- Anunció que los primeros partidos de la edición de 2030 se iban a jugar en Uruguay, Argentina y Paraguay. Con dos europeos (España y Portugal) y un africano (Marruecos) como sedes principales, para 2034 solo tendrían opciones las candidaturas asiáticas u oceánicas.
- Dio apenas 25 días de margen para presentar una candidatura. Una federación la presentó enseguida: Arabia Saudí.
- ¿Y tanto esfuerzo e interés de la FIFA, a cambio de qué? Pues financiar el renovado Mundial de Clubes, que se jugó hace un año en Estados Unidos. ¿Cómo? Además de con el patrocinio oficial, rellenando el preocupante agujero que amenazaban con dejar los derechos televisivos del torneo:
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- El PIF, fondo soberano saudí, se hizo con un 5% de las acciones de la cadena DAZN, valoradas en unos 1.000 millones de dólares.
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- Previamente, DAZN había comprado los derechos de emisión del Mundial de Clubes a cambio de… 1.000 millones de dólares.
- Al mismo tiempo, la petrolera y gasística saudí Aramco es uno de los patrocinadores de la actual Copa Mundial (con mucha presencia, por ejemplo, en las vallas publicitarias durante los encuentros). Paradojas de la vida: el Mundial de 2034, según la FIFA, tiene un ‘riesgo bajo’ en términos ambientales.
- La FIFA anunció el pasado mes de noviembre la creación de una alianza con el Saudi Fund for Development, una agencia gubernamental de Arabia Saudí, con una inversión de hasta 1.000 millones de dólares para financiar el desarrollo de la infraestructura futbolística en todo el mundo. Según Infantino, esta financiación es necesaria para construir estadios que permitan a otros países organizar torneos aprobados por la FIFA.
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