Ártico. La batalla por el Gran Norte (Marzio G. Mian)

Ártico. La batalla por el Gran Norte (Marzio G. Mian)
Libro: Guerra blanca. En el frente ártico del conflicto mundial (Marzio G. Mian)

Libro: Guerra blanca. En el frente ártico del conflicto mundial -  9788419407818 - Mian, Marzio G. - · Marcial Pons LibreroDesde hace unos años, todo parece que gira alrededor del Ártico, un territorio que hasta hace nada se nos antojaba lejano y olvidado. Y es verdad, mucho más allá de lo que imaginamos: incluso aquello que parece que no tiene nada que ver con el Ártico tiene, en el fondo, una relación muy cercana.
El cambio climático y el deshielo de los glaciares están cambiando la geopolítica mundial, y lo están haciendo a pasos de gigante y a una escala difícil de imaginar. Marzio G. Mian, periodista y uno de los fundadores de la plataforma The Arctic Times Project (un grupo independiente de periodistas sin fines de lucro dedicado a arrojar luz sobre los profundos cambios económicos, geopolíticos y culturales que están teniendo lugar en la región del Ártico como resultado del cambio climático) nos ofrece un lúcido y esclarecedor análisis de lo que ya tenemos encima.
Desde el espacio, el Ártico se ve cada vez menos blanco y más azul: un nuevo mar está emergiendo como una Atlántida acuática, porque el calentamiento en el Gran Norte es el doble que en el resto de la Tierra. Este deshielo está provocando al mismo tiempo una auténtica lucha entre distintos países para ganar la única zona del mundo aún sin explotar y con recursos que podrían superar el valor de toda la economía de Estados Unidos.La región ártica se está convirtiendo en «una nueva África, un Congo boreal», se advierte en el libro; es la nueva batalla global para obtener el control de rutas comerciales estratégicas, enormes fuentes de combustibles fósiles —como la mayor mina de uranio a cielo abierto— y amplias regiones marítimas con una gran producción de pescado de los caladeros de la región.Parte del destino de la humanidad se juega en el Ártico, y este libro de Marzio G. Mian desvela de forma brutal cómo la disolución del hielo ha despertado las ansias del botín de riquezas.
Durante milenios, el Ártico fue una tierra desolada e inhóspita, solo apta para los pueblos más duros y resistentes, como los inuit. Un territorio sin mayor interés que el de la aventura y la superación. Pero ya no es así.
En las dos últimas décadas, el cambio climático y el deshielo está abriendo nuevas rutas navegables por mares antes infranqueables, y al hacerlo está cambiando el equilibrio de poder existente. Rusia, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Noruega, China e incluso Islandia lo saben muy bien y tratan de tomar posiciones ante el panorama que se avecina.
Pero no se trata solo de nuevas vías de comunicación: por el contrario, el deshielo del Ártico pone al alcance de la mano inmensos depósitos de petróleo y minerales, entre ellos el escaso plutonio, que despiertan la codicia de gobiernos y empresas de todo el mundo.
No estamos hablando del futuro. Las inversiones multimillonarias en puertos e infraestructuras, la carrera por hacerse con el control y la explotación de los yacimientos petrolíferos y las minas ya ha comenzado. Y lo está cambiando todo.
Ártico. La batalla por el Gran Norte es un análisis tan ameno como exhaustivo de la situación actual del Ártico. Una exposición esclarecedora, que aporta las claves para entender qué nos jugamos en el norte y qué está sucediendo allí en estos mismos instantes. Y, de rebote, para entender cómo el Ártico influye en tantas otras cuestiones como, por ejemplo, en el genocidio del pueblo palestino y el posible cierre del canal de Suez (y por qué Estados Unidos trata de evitarlo a toda costa), o en la invasión rusa de Ucrania.
En cierto modo, el Ártico es la puerta hacia un nuevo mundo y unas nuevas relaciones de poder. Y el que controla la puerta, controla el acceso a ese nuevo mundo.
Una lectura absorbente y necesaria, de esas que consiguen que muchos datos dispersos se unan en nuestra cabeza en un todo coherente. Fundamental para entender el mundo en el que vivimos.
franzabaleta.com


Guerra blanca (Marzio G. Mian)
Martes, 30 de diciembre de 2025, lavanguardia, Enric Juliana
Polaris
GUERRA BLANCA | Marzio G. Mian | Casa del LibroPara profundizar en ello recomiendo mucho la lectura de Guerra Blanca, libro del periodista italiano Marzio G. Mian sobre la súbita importancia del Ártico en las relaciones internacionales. Mian, antiguo subdirector del Corriere della Sera, lo explica muy bien aportando datos y experiencia sobre el terreno. Se ocupa del tema desde hace años y nos dice lo siguiente: el Ártico está entrando en la Historia y ello significa lucha. Está emergiendo una nueva región geopolítica y Rusia posee el 52% de sus costas. Si Estados Unidos se apodera de Groenlandia pasará del 10% (Alaska) al 23%. El 20% del PIB ruso se genera en el círculo polar ártico. La mayor concentración de ojivas nucleares rusas se halla en el Ártico. La espina dorsal de la defensa rusa es la Flota del Norte. Es curioso: la Administración Trump niega el cambio climático y a la vez coloca el eje de su estrategia de seguridad nacional en un océano en pleno deshielo.
Guerra blanca en el Ártico y aparente paz en la Antártida. El Polo Norte está muy competido y en el Polo Sur parece reinar una impostada armonía bajo el paraguas del Tratado Antártico. No siempre fue así. Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta la firma de ese tratado en 1959 se sucedieron diversos incidentes, algunos especialmente graves, entre Argentina, el Reino Unido y Chile tras la instalación en la isla Decepción de una pequeña base argentina. En 1952, marines británicos desembarcaron, capturaron a los militares argentinos, destruyeron su refugio, y también derribaron un establecimiento chileno.
 
Estados Unidos y la Unión Soviética suscribieron el tratado. La Antártida se hallaba lejos de sus mayores escenarios de confrontación. No les interesaba llevar la guerra fría al lugar más helado del planeta. La protección de la Antártida se reforzó en 1991, dos años después de la caída del Muro de Berlín, con la firma del Protocolo de Madrid por parte de los países del Tratado Antártico. En su artículo dos, las partes se comprometieron a una protección global del medio ambiente antártico, plataforma continental que quedaba designada como “reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia”. El artículo siete prohíbe expresamente “toda actividad relacionada con los recursos minerales, salvo la investigación científica”.
El Protocolo entró en vigor en 1998 y al igual que el Tratado Antártico tienen vigencia indefinida, sin una fecha de expiración establecida. El Tratado no ha sido enmendado desde su entrada en vigor y sólo podría modificarse por unanimidad de las partes, o mediante una conferencia de revisión. En lo que se refiere al Protocolo de Madrid su artículo 25 establece prevé la posibilidad de evaluar su funcionamiento pasados cincuenta años de su entrada en vigor, es decir, en el año 2048.
Este jueves 6 de noviembre, Marzio G. Mian conversa con Enric Juliana y  Jordi Torrent sobre el poder, la geopolítica y el futuro del mundo en «Guerra  blanca». Biblioteca Jaume Fuster ·Hay siete países que mantienen reivindicaciones de soberanía territorial sobre la Antártida: Chile, Argentina, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Reino Unido y Noruega. Esas reivindicaciones se hallan suspendidas por el Tratado Antártico. Aunque suspendidas, supuran. En 2023, los presidentes de Argentina y Chile se mostraron muy activos al respecto. Alberto Fernández (Argentina) y Gabriel Boric (Chile) viajaron al continente helado. Ambos países han girado a la derecha y sus nuevos presidentes, Javier Milei y José Antonio Kast, tienen línea directa con Donald Trump. China no reclama nada, pero está aumentando su presencia con nuevas estaciones científicas. Estados Unidos no ha renovado su doctrina antártica desde 1994. La ampliación de su ‘espacio vital’ se concentra ahora en el Ártico.
  Una de las palabras del año ha sido Imperio. No la más usada, pero sí la más pensada. Lo intuimos hace doce meses. “Imperio será la palabra del año. Seguida muy probablemente de lebensraum, expresión alemana que significa hábitat y que también puede traducirse como ‘espacio vital’. La palabra Imperio figurará en el frontispicio de la nueva presidencia de los Estados Unidos. Nunca ha dejado de estar ahí, pero ahora brillará con parpadeantes luces de neón. Quince días antes de jurar el cargo, el futuro presidente Donald Trump ha explicado que quiere comprar Groenlandia y propone la incorporación de Canadá a la Unión. Quiere el país con más kilómetros cuadrados del planeta, por delante de Rusia”.
Publicada el 11 de enero del 2025, esa perspectiva se ha visto confirmada. Concluimos el año en plena ofensiva estadounidense sobre Groenlandia. Ya nadie duda que el Ártico se ha convertido en una de las regiones más disputadas del planeta. El Ártico está entrando en la Historia. Está emergiendo un nuevo continente en términos políticos. Aunque no lo parezca, el Ártico está muy presente en las tortuosas negociaciones para poner fin a la guerra de Ucrania.
 Libro: Guerra blanca. En el frente ártico del conflicto mundial -  9788419407818 - Mian, Marzio G. - · Marcial Pons LibreroEl año concluye con una tajante apelación al ‘espacio vital’ estadounidense. “Necesitamos Groenlandia para nuestra seguridad nacional; la necesitamos y la vamos a tener”, dijo Trump días antes de Navidad, después de presentar al actual gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como delegado especial para Groenlandia. ¿Por qué Landry? Es un hombre fiel y Luisiana es un símbolo. Luisiana es un estado cálido, clima subtropical húmedo, nada que ver con Groenlandia. Marlon Brando sudando la camiseta en ‘Un tranvía llamado deseo’. Nada que ver, pero simboliza la fortaleza territorial de Estados Unidos. Luisiana figuró en la primera página de una gigantesca compra de terrenos a Francia en 1803 a muy buen precio. Napoleón necesitaba dinero para sus guerras europeas y vendió 2,14 millones de kilómetros cuadrados situados bra sobre el Ártico, el presidente ruso aparentó no darle importancia. “Es una vieja reivindicación”, vino a decir. En paralelo, en la primera propuesta de Estados Unidos para la paz en Ucrania aparecía un punto referido a una futura colaboración con Rusia en la explotación de recursos naturales. Muchos observadores vieron ahí una referencia al Ártico. Estados Unidos ofrecía una paz victoriosa a Rusia en Ucrania, a cambio de que los rusos se mantuviesen alejados del litigio groenlandés y se estableciesen vías de colaboración empresarial entre ambos países en el ámbito de las materias primas. Estados Unidos podría aportar tecnología a Rusia para detectar tierras raras en el círculo polar ártico con la condición de tener acceso a esos materiales.
¿Por qué? Buena pregunta. La Estrategia de Seguridad Nacional impulsada por el presidente Joe Biden señalaba que una de las misiones de Estados Unidos era evitar que Rusia fuese hegemónica en el Ártico. La Estrategia de Seguridad Nacional de la segunda presidencia Trump plantea la búsqueda de un “equilibrio estratégico con Rusia”. ¿Por qué? Estados Unidos quisiera una Rusia menos dependiente de China. Cabe todavía una explicación un poco más sofisticada: el nuevo grupo dirigente norteamericano teme que una crisis orgánica de Rusia como consecuencia de la guerra de Ucrania acabe beneficiando a China, ofreciéndole un mayor acceso al Ártico, a sus riquezas y a sus nuevas rutas de navegación. Para regular esa relación de fuerzas, Washington considera imprescindible el control de Groenlandia y el debilitamiento de la Unión Europea. El Ártico nos puede ayudar a entender el caos del mundo actual.

​(Este nuevo capítulo de 'Penínsulas' ha contado con la colaboración de Santiago Fernández Muñoz, profesor de Geografía Humana en la Universidad Carlos III de Madrid, socio de SILO y antiguo jefe de proyectos de la división de Evaluación de Políticas Públicas de la AIReF.)