Guerra Blanca (Marzio G. Mian)

Martes, 30 de diciembre de 2025, lavanguardia, Enric Juliana

Polaris

GUERRA BLANCA | Marzio G. Mian | Casa del LibroPara profundizar en ello recomiendo mucho la lectura de Guerra Blanca, libro del periodista italiano Marzio G. Mian sobre la súbita importancia del Ártico en las relaciones internacionales. Mian, antiguo subdirector del Corriere della Sera, lo explica muy bien aportando datos y experiencia sobre el terreno. Se ocupa del tema desde hace años y nos dice lo siguiente: el Ártico está entrando en la Historia y ello significa lucha. Está emergiendo una nueva región geopolítica y Rusia posee el 52% de sus costas. Si Estados Unidos se apodera de Groenlandia pasará del 10% (Alaska) al 23%. El 20% del PIB ruso se genera en el círculo polar ártico. La mayor concentración de ojivas nucleares rusas se halla en el Ártico. La espina dorsal de la defensa rusa es la Flota del Norte. Es curioso: la Administración Trump niega el cambio climático y a la vez coloca el eje de su estrategia de seguridad nacional en un océano en pleno deshielo.

Guerra blanca en el Ártico y aparente paz en la Antártida. El Polo Norte está muy competido y en el Polo Sur parece reinar una impostada armonía bajo el paraguas del Tratado Antártico. No siempre fue así. Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta la firma de ese tratado en 1959 se sucedieron diversos incidentes, algunos especialmente graves, entre Argentina, el Reino Unido y Chile tras la instalación en la isla Decepción de una pequeña base argentina. En 1952, marines británicos desembarcaron, capturaron a los militares argentinos, destruyeron su refugio, y también derribaron un establecimiento chileno.

 

Estados Unidos y la Unión Soviética suscribieron el tratado. La Antártida se hallaba lejos de sus mayores escenarios de confrontación. No les interesaba llevar la guerra fría al lugar más helado del planeta. La protección de la Antártida se reforzó en 1991, dos años después de la caída del Muro de Berlín, con la firma del Protocolo de Madrid por parte de los países del Tratado Antártico. En su artículo dos, las partes se comprometieron a una protección global del medio ambiente antártico, plataforma continental que quedaba designada como “reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia”. El artículo siete prohíbe expresamente “toda actividad relacionada con los recursos minerales, salvo la investigación científica”.

El Protocolo entró en vigor en 1998 y al igual que el Tratado Antártico tienen vigencia indefinida, sin una fecha de expiración establecida. El Tratado no ha sido enmendado desde su entrada en vigor y sólo podría modificarse por unanimidad de las partes, o mediante una conferencia de revisión. En lo que se refiere al Protocolo de Madrid su artículo 25 establece prevé la posibilidad de evaluar su funcionamiento pasados cincuenta años de su entrada en vigor, es decir, en el año 2048.

Este jueves 6 de noviembre, Marzio G. Mian conversa con Enric Juliana y  Jordi Torrent sobre el poder, la geopolítica y el futuro del mundo en «Guerra  blanca». Biblioteca Jaume Fuster ·Hay siete países que mantienen reivindicaciones de soberanía territorial sobre la Antártida: Chile, Argentina, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Reino Unido y Noruega. Esas reivindicaciones se hallan suspendidas por el Tratado Antártico. Aunque suspendidas, supuran. En 2023, los presidentes de Argentina y Chile se mostraron muy activos al respecto. Alberto Fernández (Argentina) y Gabriel Boric (Chile) viajaron al continente helado. Ambos países han girado a la derecha y sus nuevos presidentes, Javier Milei y José Antonio Kast, tienen línea directa con Donald Trump. China no reclama nada, pero está aumentando su presencia con nuevas estaciones científicas. Estados Unidos no ha renovado su doctrina antártica desde 1994. La ampliación de su ‘espacio vital’ se concentra ahora en el Ártico.

  

Una de las palabras del año ha sido Imperio. No la más usada, pero sí la más pensada. Lo intuimos hace doce meses. “Imperio será la palabra del año. Seguida muy probablemente de lebensraum, expresión alemana que significa hábitat y que también puede traducirse como ‘espacio vital’. La palabra Imperio figurará en el frontispicio de la nueva presidencia de los Estados Unidos. Nunca ha dejado de estar ahí, pero ahora brillará con parpadeantes luces de neón. Quince días antes de jurar el cargo, el futuro presidente Donald Trump ha explicado que quiere comprar Groenlandia y propone la incorporación de Canadá a la Unión. Quiere el país con más kilómetros cuadrados del planeta, por delante de Rusia”.

Publicada el 11 de enero del 2025, esa perspectiva se ha visto confirmada. Concluimos el año en plena ofensiva estadounidense sobre Groenlandia. Ya nadie duda que el Ártico se ha convertido en una de las regiones más disputadas del planeta. El Ártico está entrando en la Historia. Está emergiendo un nuevo continente en términos políticos. Aunque no lo parezca, el Ártico está muy presente en las tortuosas negociaciones para poner fin a la guerra de Ucrania.

 

Libro: Guerra blanca. En el frente ártico del conflicto mundial -  9788419407818 - Mian, Marzio G. - · Marcial Pons LibreroEl año concluye con una tajante apelación al ‘espacio vital’ estadounidense. “Necesitamos Groenlandia para nuestra seguridad nacional; la necesitamos y la vamos a tener”, dijo Trump días antes de Navidad, después de presentar al actual gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como delegado especial para Groenlandia. ¿Por qué Landry? Es un hombre fiel y Luisiana es un símbolo. Luisiana es un estado cálido, clima subtropical húmedo, nada que ver con Groenlandia. Marlon Brando sudando la camiseta en ‘Un tranvía llamado deseo’. Nada que ver, pero simboliza la fortaleza territorial de Estados Unidos. Luisiana figuró en la primera página de una gigantesca compra de terrenos a Francia en 1803 a muy buen precio. Napoleón necesitaba dinero para sus guerras europeas y vendió 2,14 millones de kilómetros cuadrados situados al oeste del río Misisipi por 18 millones de dólares. Estados Unidos duplicó su superficie y con esas tierras se dibujaron en el mapa los actuales estados de Luisiana, Arkansas, Iowa, Kansas, Missouri, Nebraska y Oklahoma, y otros nueve estados ya existentes vieron aumentada su superficie. Comenzaba un imparable ciclo de ampliación territorial de los Estados Unidos. Presten atención al siguiente dato para entender mejor por qué Trump ha nombrado a su hombre en Luisiana para que le consiga el título de propiedad de la gran isla del Norte. Groenlandia tiene una superficie de 2,16 millones de kilómetros cuadrados. 1803-2026. La historia no se repite pero rima.

 

La cuestión del Ártico es apasionante. En Penínsulas le hemos prestado mucha atención, siguiendo la huella del espléndido monográfico sobre los polos que publicó la revista Vanguardia Dossier en diciembre del 2021. Hoy, con la colaboración de Santiago Fernández Muñoz, vamos a repasar como están las cosas en ambos casquetes polares.

Hemos dedicado cinco entregas al Ártico en los últimos doce meses. Este es el sexto capítulo. Concluimos 2024 explorando el atractivo económico de Groenlandia, desde lo más evidente –la pesca- a lo más oculto: yacimientos de uranio, mineral al alza ante la reactivación de la industria nuclear; entre un 15 y un 20% de las tierras raras no explotadas del planeta; importantes yacimientos de petróleo y gas natural en sus costas… Una golosina.

Una semana después nos divertimos mucho escribiendo sobre los personajes de la literatura popular vinculados a los principales nudos geopolíticos del mundo. De Groenlandia era Sigrid, princesa de Thule, la hermosa novia del Capitán Trueno, héroe de la infancia de la generación nacida en el portal del Plan de Estabilización. Volvimos después a la carga con un tema aparentemente árido pero importantísimo: las zonas marítimas de exclusividad económica. Reguladas por la ONU desde 1982, las ZEE ofrecen a los estados soberanos el dominio sobre los recursos marinos en una extensión de 200 millas náuticas (350 kilómetros) desde la costa. Molinos de viento flotantes para la producción de energía eléctrica, pesca, yacimientos de hidrocarburos, tierras raras y otras posibles explotaciones mineras. El tesoro que esconde Groenlandia también se halla en el fondo del mar.

Si Estados Unidos consigue la soberanía sobre Groenlandia podrá hablar de tú a tú con Rusia en el Ártico. Si Dinamarca consiguiese retenerla con la ayuda activa de toda la Unión Europea, la zona de influencia europea en el nuevo continente geopolítico sería considerable. Islandia (país que ahora considera la posibilidad de ingresar en la UE), Dinamarca y Noruega (país que no forma parte de la UE) tienen llaves del acceso al Ártico desde el Atlántico norte. Europa también está en liza y parece que Estados Unidos y Rusia estarían hoy de acuerdo en darle un manotazo: “¡Apártate del Gran Norte!”
La dorsal de Lomonosov
Siguiendo el hilo de las zonas de exclusividad económica, descubrimos la importancia de la dorsal de Lomonósov, la gran cordillera submarina de más de tres mil metros de altura y 1.800 kilómetros de longitud que recorre buena parte del fondo del Ártico, desde la isla de Nueva Siberia hasta las costas del Canadá. Situado en la cuenca del Fram, el Polo Norte se halla al lado de esta dorsal. Son los Alpes del Ártico, un extenso pliegue formado hace 60 millones de años al separarse las placas continentales de América y Asia. Ahí abajo, en esas montañas submarinas, hay mucha riqueza. Yacimientos de gas, petróleo y de tierras raras. Rusia reclama que la dorsal de Lomonósov sea considerada una prolongación natural de su plataforma continental para así poder extender su zona de exclusividad económica. Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Noruega también reivindican áreas de explotación económica alrededor de la cordillera submarina, bautizada con el nombre del mayor geógrafo ruso de todos los tiempos, Mijail Lomonósov (1711-1761). Si Estados Unidos se apodera de Groenlandia también podrá negociar esta cuestión con más fuerza.

 

Hablamos también en Penínsulas del trampantojo de Groenlandia en la mayoría de los mapas. Groenlandia está adquiriendo mucha importancia en las relaciones internacionales, pero no es tan grande como parece en la mayoría de los mapas. La proyección de Mercator, la más utilizada en la cartografía moderna, nos engaña. Al proyectar la curvatura de la Tierra sobre una superficie plana, las regiones septentrionales y australes se engrandecen. En Google Maps, Groenlandia parece casi tan grande como África, continente que, sin contar la isla de Madagascar, es 14 veces más grande que la gran isla del Norte.

También vinculamos la cuestión de Groenlandia con las negociaciones para poner fin a la guerra de Ucrania. Esa relación existe. Vladímir Putin no ha pronunciado ni una sola palabra contra las ambiciones estadounidenses sobre Groenlandia. Hace ahora un año, durante su intervención en el foro anual que Rusia celebra sobre el Ártico, el presidente ruso aparentó no darle importancia. “Es una vieja reivindicación”, vino a decir. En paralelo, en la primera propuesta de Estados Unidos para la paz en Ucrania aparecía un punto referido a una futura colaboración con Rusia en la explotación de recursos naturales. Muchos observadores vieron ahí una referencia al Ártico. Estados Unidos ofrecía una paz victoriosa a Rusia en Ucrania, a cambio de que los rusos se mantuviesen alejados del litigio groenlandés y se estableciesen vías de colaboración empresarial entre ambos países en el ámbito de las materias primas. Estados Unidos podría aportar tecnología a Rusia para detectar tierras raras en el círculo polar ártico con la condición de tener acceso a esos materiales.

¿Por qué? Buena pregunta. La Estrategia de Seguridad Nacional impulsada por el presidente Joe Biden señalaba que una de las misiones de Estados Unidos era evitar que Rusia fuese hegemónica en el Ártico. La Estrategia de Seguridad Nacional de la segunda presidencia Trump plantea la búsqueda de un “equilibrio estratégico con Rusia”. ¿Por qué? Estados Unidos quisiera una Rusia menos dependiente de China. Cabe todavía una explicación un poco más sofisticada: el nuevo grupo dirigente norteamericano teme que una crisis orgánica de Rusia como consecuencia de la guerra de Ucrania acabe beneficiando a China, ofreciéndole un mayor acceso al Ártico, a sus riquezas y a sus nuevas rutas de navegación. Para regular esa relación de fuerzas, Washington considera imprescindible el control de Groenlandia y el debilitamiento de la Unión Europea. El Ártico nos puede ayudar a entender el caos del mundo actual.



(Este nuevo capítulo de 'Penínsulas' ha contado con la colaboración de Santiago Fernández Muñoz, profesor de Geografía Humana en la Universidad Carlos III de Madrid, socio de SILO y antiguo jefe de proyectos de la división de Evaluación de Políticas Públicas de la AIReF.)