Alain de Benoist, la revolució conservadora (II/II)

(cont.)

...a De Benoist, pues podemos dar por entendido que los ideales socialistas de una eliminación de clases y el fin de la propiedad privada no podían sino provocar el rechazo de la Nueva Derecha.

De Benoist y la revolución conservadora

Si bien Nietzsche fue determinante para el paganismo y la visión del mundo de Alain de Benoist, su visión política fue determinada por un grupo de pensadores y periodistas que Armin Mohler, quien fue un importante interlocutor de De Benoist, habría denominado bajo el nombre de revolución conservadora.

Los más importantes exponentes de esta corriente política que dominaba la escena de los intelectuales de derecha de la República de Weimar eran Oswald Spengler, Moeller van den Bruck y Carl Schmitt; de ellos retomó Alain de Benoist momentos importantes de su crítica al liberalismo, la Ilustración, el parlamentarismo occidental y el universalismo. El punto de partida de la teoría política de Alain de Benoist es la identificación del “enemigo principal”, como el núcleo verdadero de lo político cuya determinación inició en la tradición argumentativa de la obra El concepto de lo político, de Carl Schmitt (2002).

La intención es reconocer al enemigo ideológico y llevar a cabo una lucha cultural en su contra; al mismo tiempo, esta localización del enemigo sirve para el reconocimiento del propio punto de vista político. En la filosofía política de Alain de Benoist está o se refiere al universalismo igualitarismo del marxismo y del cristianismo, pues tiene como enemigo central al liberalismo.

Si bien el sistema económico liberal había aumentado el bienestar material, es también responsable de la penuria intelectual, pues los valores culturales fueron disueltos y sustituidos por el sentido del comerciante (De Benoist, 1982: 14,33); con estos argumentos, que habían esgrimido tanto Moeller como Carl Schmitt en la década de 1930, probablemente de forma más nítida que el propio de Benoist, Moeller van den Bruck planteó su crítica al liberalismo en su obra clave El Tercer Reich con las siguientes palabras: “el liberalismo socavó culturas, destruyó religiones y aniquiló patrias, es la autodisolución de la humanidad (Moeller, 1923: 100).

El hecho de que el liberalismo tenga sus raíces en la ilustración, implica para Moeller la necesidad de atacarla, por lo cual, señala: “la lucha en contra de la ilustración que nosotros emprendemos, sería una lucha en contra del liberalismo en todas sus implicaciones” (Moeller, 1923: 128). Emprendiendo esta tarea el individualismo se mueve al centro de la crítica, dado que la concepción de la política que parte del individuo aislado, constituye un punto central para la conceptualización contractualista del Estado constitucional democrático.

Para los teóricos de la revolución conservadora el individuo sólo tenía importancia sometiéndose a la totalidad del Estado o del movimiento, Moeller continúa explicando:

[…] es la visión destructora del liberalismo que lleva a la disolución, que amplía y que implica una enfermedad moral de los pueblos políticos y en el grado que determina su dominio sobre una nación echa a perder su carácter, el liberalismo afirma que todo lo que emprende, lo emprende para el pueblo, pero especialmente él echa de lado al pueblo y pone un yo en su lugar, el liberalismo es expresión de una sociedad que ya no es comunidad (Moeller, 1923: 80).

El trasfondo ideológico de esta crítica es una imagen de la sociedad antipluralista que parte de una homogeneidad necesaria del pueblo y que ve en la libertad individual y en la expresión de sus intereses un elemento que disuelve esta unidad. Vinculada íntimamente con esta enemistad en torno a la Ilustración, en el individualismo y los derechos humanos está la negación del principio de igualdad. En ese sentido se expresa Spengler en Los años de la decisión, al decir que:

[…] se pierde de vista la necesidad de la estratificación que determina cada humano y de su actividad su rango en la vida de la totalidad, se pierde el sentido de la necesaria desigualdad de las partes que es idéntico a un orden orgánico, se pierde la buena conciencia de su propio rango desprende recibir sometimiento como algo natural, pero de la misma manera, los estratos inferiores, como consecuencia de esto desaprenden asumir el sometimiento y reconocerlo como necesario y justo. Sin embargo, la sociedad se basa en la desigualdad de los seres humanos, derechos iguales, están en contra de la naturaleza, son un signo de degradación, de sociedades que han envejecido, son el principio de su inevitable desmembramiento (Spengler, 1933: 66).

Esto significó una declaración de guerra a los ideales de la Revolución francesa que habían determinado la cultura europea. Empero, para Alain de Benoist el representante de la revolución conservadora es Carl Schmitt, quien determinó profundamente su visión de democracia y cuyo escrito El concepto de lo político acompañó su camino de pensamiento. Un rechazo fundamental de la democracia parlamentaria y representativa es el común denominador de todos los miembros de la revolución conservadora. Esto no está vinculado con un menosprecio y rechazo del concepto de democracia; más bien, en la mayoría de los representantes de este grupo se nota una tendencia hacia una nueva interpretación del mismo. Para esto se contraponen dos modelos con los cuales la visión de la democracia representativa está devaluada o se niega al parlamentarismo la etiqueta de ser democrático. Al concepto parlamentario se contrapone la idea de democracia identitaria, que es característica de la revolución conservadora, pero también para la nueva derecha francesa representada por de Benoist.

Nadie formuló con mayor claridad el concepto de democracia identitaria que Carl Schmitt en su Doctrina de la constitución, donde dice: “democracia -como forma de Estado o como forma de gobierno y legislación- es la identidad de dominantes y dominados, gobernantes y gobernados, mandatarios y súbditos” (Schmitt, 1993: 205). Esta visión parte, por un lado, de la unidad y homogeneidad de la voluntad popular y, por el otro, de su identidad absoluta con gobierno y Estado. Schmitt continúa explicando:

[…] ese principio de la identidad del pueblo existente consigo mismo como identidad política, pero se basa en el hecho de que no existe ningún Estado sin pueblo y que un pueblo, como entidad existente, tiene que estar realmente presente. El principio contrario parte de la visión de que la unidad política del pueblo nunca puede estar presente en una identidad real y por eso tiene que ser representada por algunas personas, todas las distinciones de formas reales de Estado en cualquiera de sus manifestaciones: monarquía, aristocracia y democracia, monarquía y república, entre otras, se dejan reducir a la distinción fundamental de identidad y representación (Schmitt, 1993: 234).

La consecuencia inmediata de la visión de la democracia identitaria es no solamente la negación de la visión de la representación, sino también el rechazo del pluralismo, porque aquello pone en peligro la homogeneidad de la sociedad. En su disertación Die geistesgeschichtliche Lage des heutigen Parlamentarismus, Schmitt explica las consecuencias de la visión identitaria de la democracia:

A la democracia pertenece […] necesariamente, primero la homogeneidad y segundo, si es necesario, la expulsión o la destrucción de lo heterogéneo […] El poder político de una democracia se expresa en su capacidad para iluminar todo lo ajeno y desigual, todo lo que amenaza la homogeneidad se debe eliminar o mantener lejos (Schmitt, 1978: 14).

Si uno sigue esta visión, entonces, la democracia no se basa en el principio de la mayoría, sino que ve en el dominio del pueblo en primera línea una unidad de voluntad, una entidad orgánica en la que Estado y pueblo se unen. Esta visión política no está hecha por el individuo que tiene derechos inalienables, sino por una verdadera voluntad metafísica del pueblo.

La consecuencia inmediata de esta comprensión de la democracia identitaria es una imagen de la sociedad antipluralista que se expresa en el rechazo del parlamentarismo y de los partidos; una visión identitaria de la política que se basa en la unidad entre gobernantes y gobernados necesariamente tiene que ver en el parlamento un factor de distorsión de esta identidad. El parlamento, en tanto que organismo mediador de la voluntad política, se interpone entre gobierno y pueblo. A esto se añade que los diferentes partidos representan solamente intereses parciales de la sociedad y, a través de esto, representan la contraposición a la visión de una democracia identitaria; los partidos aparecen como un elemento que disuelve la unidad de la comunidad del pueblo y amenazan tanto a la sociedad como al Estado.

Nadie mejor que Carl Schmitt ha sabido poner en evidencia las debilidades del parlamentarismo y fue el teórico más brillante de una visión democrática identitaria que fue compartida por los demás representantes de la revolución conservadora. Alain de Benoist revitalizó las teorías de la revolución conservadora en Francia y las expuso a un público más amplio, a través de la mediación de Armin Mohler, quien en algún tiempo fue el secretario privado en Ernst Junger.

Las teorías de la revolución conservadora del periodo de entre-guerras se transformaron en tema central del pensamiento de Alain de Benoist y, con esto, de la nueva derecha francesa. Dado que las interpretaciones se expresan con mayor claridad en el pensamiento de Carl Schmitt y Moeller van den Bruck, tanto como en Alain de Benoist, resulta importante analizar los textos originales que, en su radicalidad, logran mayor claridad que en los escritos del propio Alain de Benoist, en los que aparecen más velados.

 

Referencias bibliográficas

 

Agulhon, Maurice (1976) “Les transformations du monde paysan” en Duby, Georges y Armand Wallon (dirs.) Historie de la France Ruralet. 3: Apogée et Crise de la Civilisation Paysanne, 1789-1914. París: Seuil. [ Links ]

De Benoist, Alain (1979) Vue de droite: Anthologie critique des idées contemporaines. París: Copernic. [ Links ]

De Benoist, Alain (1982) Die entscheidenden Jahre. Zur Erkennung des Hauptfeindes. Tubinga: Grabert. [ Links ]

Doumont, Louis (1982) Homo aequalis: Genèse et épanouissement de l’idéologie économique (2 tomos). Paris: Gallimard. [ Links ]

Fourastié, Jean (1979) Les Trente Glorieuses ou la Révolution invisible de 1946 à 1975. París: Fayard. [ Links ]

Freinet, Célestin (1979) Die moderne Französische Schule. Padeborn: Schöningh. [ Links ]

Moeller van den Bruck, Arthur (1931) Das Dritte Reich. Hamburgo: Hanseatische. [ Links ]

Nietzsche, Friedrich (1980) Kritische Studienausgabe (ksa) (Giorgio Colli y Mazzino Mon- tinari, eds.). Berlín / Nueva York: Walter de Gruiter. [ Links ]

Schmitt, Carl (1978) Die geistesgeschichtliche Lage des heutigen Parlamentarismus. Berlín: Duncker & Humblot. [ Links ]

Schmitt, Carl (1993) Verfassungslehre. Berlín: Duncker & Humblot. [ Links ]

Schmitt, Carl (2002) Der Begriff der Politischen. Berlín: Duncker & Humblot. [ Links ]

Schroeder, Winfried (2005) Moralisches Nihilismus. Radikale Moralkritik von den Sophisten bis Nietzsche. Stuttgart: Reclam. [ Links ]

Spengler, Oswald (1933) Jahre der Entscheidung. Munich: Hofenberg. [ Links ]

VVAA (1977) “Le recensement de la population de 1975” Economie et statistique, (85): 61-63. [ Links ]

Sobre el autor

1Herbert Frey Nymeth es doctor en Filosofía por la Universidad de Viena, Privatdozent en Ciencias Políticas por la Universidad de Hannover y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel iii. Es investigador titular del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Sus líneas de investigación son: recepción internacional de Nietzsche; filosofía política; filosofía e historia de Occidente; historia de las religiones comparadas; la revolución conservadora; nueva derecha europea. Entre sus libros más recientes se encuentran: En el nombre de Dionysos: Nietzsche el nihilista anti nihilista (2013); El otro Nietzsche: Interpretaciones de su pensamiento en el mundo occidental desde 1970 (ed. y coord.) (2015); Nietzsche la memoria y la historia. Ensayos en torno a Nietzsche (aceptado para publicación).

Recibido: 23 de Agosto de 2017; Aprobado: 15 de Junio de 2018