pols per la reencarnació del Dalai Lama
Un nuevo libro firmado por el líder tibetano apunta que su sucesor “nacerá en el mundo libre”
El Dalái Lama ofrece bendiciones a sus seguidores en su residencia del Himalaya
Nuevo rifirrafe entre el Dalái Lama y el Partido Comunista de China (PCCh), por querellas de carácter esotérico. En su alocución de esta semana, la portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, sentó doctrina sobre la transmigración de las almas. “La reencarnación del Dalái Lama será en China, como ha sido siempre, y será localizada y convalidada por los procedimientos tradicionales empleados por los tibetanos durante siglos”, expresó.
Pekín respondía así a un nuevo libro firmado por el líder religioso tibetano, que en uno de sus pasajes explicita que el próximo dalái lama "nacerá en el mundo libre”. Los iniciados interpretan la profecía como “cualquier lugar menos la República Popular de China”. El Dalái Lama, Tenzin Gyatso, que cumplirá 90 años en julio, dio salida a la obra el pasado lunes, 10 de marzo, día en que se conmemora el levantamiento tibetano de 1959, que desembocó en su huida a India, donde vive desde entonces.
Anteriormente, Tenzin Gyatso solo había dicho que podría reencarnarse fuera de Tíbet, posiblemente en India
En la década pasada, el Dalái Lama dejó instrucciones para que el rastreo de su reencarnación –una creencia budista tibetana– fuera confiada a la organización Gaden Phodrang, con sede en Zurich. El exilio tibetano lleva treinta años escaldado por el fracaso de la selección de la reencarnación del Panchen Lama -segundo en la jerarquía religiosa- en el interior del Tíbet, según las instrucciones del Dalái Lama. Pekín se llevó al niño y a sus padres a un paradero aún desconocido a día de hoy. En paralelo, otros lamas siguieron los procedimientos tradicionales, que dieron como resultado pocos días después la selección de un Panchen Lama confirmado por la autoridad en Pekín, como fue la norma, con raras excepciones, desde finales del siglo XVIII.
Este undécimo Panchen Lama, Gyaincain Norbu, bendecido por el Consejo de Estado, fue recibido en Tailandia en 2019. Hace tres meses pretendía visitar Nepal, pero Katmandú anuló la visita en el último momento “en aras de la neutralidad religiosa” y bajo enormes presiones. Ha tenido las puertas abiertas, en cambio, en el Gran Palacio del Pueblo, donde acudió a la gran cita legislativa anual en China, las Dos Sesiones, recién concluidas. Según la tradición, el Panchen Lama juega un papel clave en la preselección de candidatos a dalái lama, de ahí su importancia estratégica.
En la Región Autónoma de Tíbet, tradicionalmente, el número uno político es de etnia han y el número dos es tibetano. Los tibetanos constituyen un 0,5% de la población de China (menos aún que el 0,8% de nativos americanos en EE.UU.) pero en los mapas del Gran Tíbet de los exiliados, este cubre un 25% de la superficie de la República Popular.
Sin embargo, esta comunidad, que tiene en India su primer refugio, vive ahora en la zozobra por la congelación durante tres meses de los fondos de USAID -ordenada por Donald Trump- y la probable degradación e incluso desmantelamiento de esta organización gubernamental. Estos fondos son la primera fuente de ingresos de la Administración Central Tibetana (antes, Gobierno Tibetano en el Exilio) en McLeod Ganj y Dharamsala, en las estribaciones del Himalaya indio. Aquello que Pekín define corrientemente como “la camarilla separatista del Dalái Lama”.
Tenzin Gyatso nació en el límite nororiental del Tíbet histórico, Amdo, en una zona étnicamente muy mezclada que ya entonces formaba parte de la provincia china de Qinghai, donde los tibetanos son una comunidad más, entre varias, y donde, de hecho, ya entonces dominaba la lengua china y la religión musulmana de los hui.
En la foto, el libro que presenta el Dalái Lama.
Las apuestas dicen que, tras el fallecimiento del decimocuarto dalái lama, su alma podría no cruzar los ochomiles del Himalaya, quedándose en el lado indio de la cordillera. Argumentos geopolíticos no faltan. Históricos tampoco. El sexto Dalái Lama ya nació en Tawang, junto a Bután, en lo que India llama Arunachal Pradesh y China, previsora, Tíbet del Sur.
La nueva obra del Dalái Lama, que está más allá de su dominio del inglés, sin que parezca una traducción, se titulaVoice for the voiceless [Voz para los que no tienen voz]. En ella insiste, en contra de la opinión de la mayoría de historiadores, en que Tíbet era una nación plenamente independiente antes de la irrupción del Ejército Popular de Liberación. También rememora sus encuentros con Mao Zedong, Zhou Enlai, Jawaharlal Nehru o Leonid Brézhnev. Sorprendentemente, afirma que en aquella época llegó a sentirse “mitad budista, mitad marxista”. Asimismo, recupera algunas anécdotas del libro de memorias de su hermano mayor, Gyulo Thondup, que durante los años de lucha armada tibetana ejerció de enlace de la CIA [Lhamo Thondup era el nombre de pila del Dalái Lama]. Como la del reloj que el Dalái Lama regaló a Xi Zhongxun, padre del actual presidente Xi Jingpin.
Aunque el Partido Comunista de China ha ganado el pulso en casa, no puede decir lo mismo en lo que respecta a la opinión pública internacional. Si bien el secesionismo uigur, por sus conexiones con el yihadismo internacional, acapara más atención desde hace años.
El Dalái Lama, temeroso del secuestro del título por parte de Pekín, llegó a afirmar en una ocasión que la saga podría terminar con él. Aunque también bromeó que su sucesor “bien podría ser una mujer, a condición de que sea guapa”.
“Puesto que el propósito de una reencarnación es continuar el trabajo del predecesor, el nuevo dalái lama nacerá en el mundo libre para que la misión tradicional del dalái lama”, se lee exactamente en el nuevo libro.
Tenzin Gyatso huyó a India con solo 23 años, tras un fallido levantamiento contra el gobierno comunista de Mao Zedong en Lhasa. A lo largo de los años, decenas de miles de tibetanos siguieron sus pasos, aunque desde hace una década y media se trata apenas de un goteo. En cualquier caso, el Dalái Lama ha dicho que cualquier sucesor nombrado por China no será respetado por los suyos.
Por otro lado, el mundillo del exilio tibetano en India vive un momento de zozobra. Quizás su última gran movilización fue la que desarrolló contra los Juegos Olímpicos de Pekín del 2008. China no lo perdonó y cortó el contacto poco después, hasta el día de hoy. El movimiento no ha levantado cabeza desde entonces y teme por su futuro en India a partir del día después de la muerte del Dalái Lama. Aunque, desde siempre, el verdadero objetivo siempre fuera alcanzar EE.UU. o, por lo menos, Europa.
Método tradicional
El sucesor se esconde en una Urna Dorada
Varios niños nacidos en el plazo de un año desde la muerte del dalái lama son sometidos a pruebas de reconocimiento de prendas y objetos del fallecido. Los nombres finalistas se meten en la Urna Dorada y una mano inocente saca la papeleta del elegido, antiguamente escrita en tibetano, chino y manchú. En el caso del presente Dalái Lama -y alguno más- la validación por el poder central - en su caso la República de China, antes, el emperador- excusaba la Urna Dorada.




