Mapear una guerra es, en realidad, dibujar victorias y derrotas. Trazar la línea del frente unos kilómetros más al este o al oeste tiene consecuencias, ya sea para la moral de un país, la ayuda extranjera o la mediación internacional. Y más en la guerra de Ucrania, donde las fuerzas están muy desequilibradas y donde Kiev habría caído hace tiempo de no ser por el apoyo occidental.
El apagón informativo de los conflictos bélicos suele cubrirlos de un manto de desinformación e intoxicación. Sin embargo, la guerra de Ucrania se ha convertido en la primera que el público general puede monitorizar su evolución día a día y kilómetro a kilómetro gracias a la inteligencia open-source u OSINT. Desde imágenes satelitales hasta vídeos de cámaras de videovigilancia o fotos tomadas por los propios soldados, el mapa de la guerra de Ucrania muestra una precisión inaudita.
El que elabora el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), un think tank estadounidense, es la gran referencia desde el comienzo de la invasión rusa. Una fuente a la que acuden la mayoría de medios y también los Gobiernos para conocer la evolución del conflicto. Ante el cambio de fase que ha acarreado el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, El Orden Mundial habla con Daniel Mealie, líder adjunto del equipo de inteligencia geoespacial de ISW a sus veinticinco años, para conocer su metodología y sus impresiones sobre el futuro del conflicto.
PREGUNTA – Sobre el terreno, ¿cuál es el estado actual de la guerra?
RESPUESTA – Las fuerzas rusas tienen la iniciativa y están avanzando a lo largo de varios sectores de la línea del frente. Sin embargo, esto no significa que vayan a hacerse con la victoria este año. Las fuerzas rusas ganan unos cien kilómetros cuadrados por semana, pero cuando hablamos de Ucrania, que es uno de los países más grandes de Europa, vemos que estos avances son bastante pequeños. Tanto es así que los avances territoriales rusos en el óblast de Donetsk, aunque han ocurrido a lo largo de toda la guerra, aún no han alcanzado la frontera del óblast de Dnipró.
¿Está Rusia en posición de reclamar los territorios ocupados en las negociaciones de paz?
En este momento, las fuerzas rusas pueden llevar a cabo varios avances importantes a lo largo de la línea del frente. El más notable es en dirección a Pokrovsk, en el centro del óblast de Donetsk, donde tenemos múltiples grupos del ejército ruso avanzando. Y en esa dirección en particular, superan a las fuerzas ucranianas en términos de personal y equipamiento.
Pero en el aspecto estratégico más amplio las fuerzas ucranianas también tienen su propia iniciativa fuera de la línea del frente. Tuvimos el avance ucraniano en Kursk en agosto, desde donde pudieron llevar a cabo un contraataque limitado pero algo exitoso hace unas semanas.
Además, las fuerzas ucranianas han demostrado ser capaces de realizar misiones de ataque de largo alcance dirigidas a la infraestructura energética rusa y pueden hacerlo con sus propios productos nacionales, como drones de largo alcance. Por lo tanto, aunque las fuerzas rusas mantienen la capacidad de avanzar en la línea del frente, eso no significa que tengan una influencia abrumadora en una negociación. Las fuerzas ucranianas pueden continuar explotando su control sobre parte de Kursk y la amenaza de seguir degradando la infraestructura energética rusa.
El ISW ha publicado recientemente un informe que apunta a una escasez de armamento por parte de Rusia que podría ser instrumentalizada por Estados Unidos en las negociaciones de paz. ¿A qué se refiere?
Las fuerzas rusas heredaron un gran stock de armamento de la Unión Soviética. Sin embargo, a lo largo de esta guerra, los depósitos rusos se han ido degradando y su base industrial no es capaz de mantenerse al ritmo de las pérdidas de vehículos.
Hemos observado que algunos de estos almacenes están completamente vacíos, lo que indica que las fuerzas rusas han agotado por completo su stock prebélico de ciertos vehículos. Un ejemplo que me viene a la mente es el MT-LB, que es un vehículo soviético que estuvo en producción alrededor de la década de 1960. No lo estamos viendo con tanta frecuencia en el frente.
Pasando a la aviación, fuentes rusas han indicado que las pérdidas de varias aeronaves son bastante notables. Un ejemplo son los aviones de reconocimiento aéreo o AWACS. Solo tienen un pequeño número de estos y sus pérdidas son bastante significativas. Sin ellos, podría degradarse la defensa aérea rusa y su capacidad de interceptar varios esfuerzos ucranianos.
Así que hay algunas áreas donde, al ritmo actual de consumo de vehículos blindados, existe la posibilidad de que en 2026 o 2027 las fuerzas rusas se queden sin la mayoría de su equipo más pesado. Y lo mismo ocurre con los activos de aviación: están agotando los cazabombarderos y los aviones auxiliares de apoyo.
“Las fuerzas ucranianas han demostrado estar dispuestas a luchar contra los rusos, tengan apoyo estadounidense o no”
¿Hacia dónde cree que se dirige la guerra?
Mi opinión personal es que no creo que un alto el fuego se mantenga y ni siquiera que se llegue a aceptar. Las fuerzas ucranianas han demostrado estar dispuestas a luchar contra los rusos, tengan apoyo estadounidense o no. Esto se remonta a 2014 en adelante, cuando las fuerzas ucranianas estaban combatiendo contra Rusia en el Donbás y Crimea y pudieron llevar a cabo algunas operaciones exitosas incluso con sus propias tropas y equipos nacionales.
Ahora mismo, las fuerzas rusas tienen la iniciativa. Pero más adelante este año o en 2026 las fuerzas ucranianas pueden llevar a cabo sus propios ataques. La reciente incursión en Kursk mostró que las fuerzas ucranianas son capaces de realizar asaltos combinados utilizando aviación, guerra electrónica, drones y vehículos blindados para romper una parte previamente bien defendida de la línea del frente.
En 2023, cuando las fuerzas ucranianas llevaron a cabo su contraofensiva en Zaporiyia, se enfrentaron a una unidad rusa mucho mejor equipada y menos degradada. Estaban atrincheradas y preparadas para una larga duración de combate contra el avance ucraniano. Ya no quedan muchos lugares así a lo largo del frente y existe la posibilidad de que las fuerzas ucranianas puedan llevar a cabo explotaciones similares a la de Kursk.
¿Incluso aunque Estados Unidos retire su apoyo a Ucrania?
Sí, creo que las fuerzas ucranianas podrían llevar a cabo sus propias explotaciones con ayuda diversa de las naciones europeas, así como con lo que han producido localmente.
¿En qué medida depende ahora Ucrania de Europa para seguir resistiendo la agresión rusa?
Ucrania depende de dos aspectos. Primero y principal, el aspecto energético. El gran talón de Aquiles de la economía rusa es su exportación de energía, ya sea gas natural o petróleo. Y al alejar a Europa de su dependencia del gas ruso previo a la guerra, existe la posibilidad de degradar la economía de Rusia.
Y también del apoyo europeo. Varios países ya han prometido y entregado a Ucrania tanques Leopard, que son los principales tanques de batalla utilizados por las naciones europeas, así como activos de aviación como los F-16 donados por los Países Bajos o el Eurofighter Typhoon por Francia. Hay ayuda proveniente de Europa.
Entrevistas como esta son posibles gracias a quienes apoyan la divulgación internacional.

Actualización del 2 de marzo del mapa del ISW de la guerra de Ucrania.



