entrevista amb l’ISW, el ‘think-tank’ de referència per a Ucraïna

¿Cómo se mapea una guerra? Entrevista con el ‘think-tank’ que se ha convertido en la referencia para Ucrania

2 marzo, 2025, EOM
El trabajo del Instituto para el Estudio de la Guerra sirve “para contrarrestar las narrativas rusas que dicen que van a derrotar a Ucrania y que el apoyo occidental es irrelevante”.
¿Cómo se mapea una guerra? Entrevista con el ‘think-tank’ que se ha convertido en la referencia para Ucrania
Actualización del 2 de marzo del mapa de la guerra de Ucrania. Fuente: ISW

Mapear una guerra es, en realidad, dibujar victorias y derrotas. Trazar la línea del frente unos kilómetros más al este o al oeste tiene consecuencias, ya sea para la moral de un país, la ayuda extranjera o la mediación internacional. Y más en la guerra de Ucrania, donde las fuerzas están muy desequilibradas y donde Kiev habría caído hace tiempo de no ser por el apoyo occidental.

El apagón informativo de los conflictos bélicos suele cubrirlos de un manto de desinformación e intoxicación. Sin embargo, la guerra de Ucrania se ha convertido en la primera que el público general puede monitorizar su evolución día a día y kilómetro a kilómetro gracias a la inteligencia open-source u OSINT. Desde imágenes satelitales hasta vídeos de cámaras de videovigilancia o fotos tomadas por los propios soldados, el mapa de la guerra de Ucrania muestra una precisión inaudita.

El que elabora el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), un think tank estadounidense, es la gran referencia desde el comienzo de la invasión rusa. Una fuente a la que acuden la mayoría de medios y también los Gobiernos para conocer la evolución del conflicto. Ante el cambio de fase que ha acarreado el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, El Orden Mundial habla con Daniel Mealie, líder adjunto del equipo de inteligencia geoespacial de ISW a sus veinticinco años, para conocer su metodología y sus impresiones sobre el futuro del conflicto.

PREGUNTA – Sobre el terreno, ¿cuál es el estado actual de la guerra?

RESPUESTA – Las fuerzas rusas tienen la iniciativa y están avanzando a lo largo de varios sectores de la línea del frente. Sin embargo, esto no significa que vayan a hacerse con la victoria este año. Las fuerzas rusas ganan unos cien kilómetros cuadrados por semana, pero cuando hablamos de Ucrania, que es uno de los países más grandes de Europa, vemos que estos avances son bastante pequeños. Tanto es así que los avances territoriales rusos en el óblast de Donetsk, aunque han ocurrido a lo largo de toda la guerra, aún no han alcanzado la frontera del óblast de Dnipró.

¿Está Rusia en posición de reclamar los territorios ocupados en las negociaciones de paz?

En este momento, las fuerzas rusas pueden llevar a cabo varios avances importantes a lo largo de la línea del frente. El más notable es en dirección a Pokrovsk, en el centro del óblast de Donetsk, donde tenemos múltiples grupos del ejército ruso avanzando. Y en esa dirección en particular, superan a las fuerzas ucranianas en términos de personal y equipamiento.

Pero en el aspecto estratégico más amplio las fuerzas ucranianas también tienen su propia iniciativa fuera de la línea del frente. Tuvimos el avance ucraniano en Kursk en agosto, desde donde pudieron llevar a cabo un contraataque limitado pero algo exitoso hace unas semanas.

Además, las fuerzas ucranianas han demostrado ser capaces de realizar misiones de ataque de largo alcance dirigidas a la infraestructura energética rusa y pueden hacerlo con sus propios productos nacionales, como drones de largo alcance. Por lo tanto, aunque las fuerzas rusas mantienen la capacidad de avanzar en la línea del frente, eso no significa que tengan una influencia abrumadora en una negociación. Las fuerzas ucranianas pueden continuar explotando su control sobre parte de Kursk y la amenaza de seguir degradando la infraestructura energética rusa.

El ISW ha publicado recientemente un informe que apunta a una escasez de armamento por parte de Rusia que podría ser instrumentalizada por Estados Unidos en las negociaciones de paz. ¿A qué se refiere?

Las fuerzas rusas heredaron un gran stock de armamento de la Unión Soviética. Sin embargo, a lo largo de esta guerra, los depósitos rusos se han ido degradando y su base industrial no es capaz de mantenerse al ritmo de las pérdidas de vehículos.

Hemos observado que algunos de estos almacenes están completamente vacíos, lo que indica que las fuerzas rusas han agotado por completo su stock prebélico de ciertos vehículos. Un ejemplo que me viene a la mente es el MT-LB, que es un vehículo soviético que estuvo en producción alrededor de la década de 1960. No lo estamos viendo con tanta frecuencia en el frente.

Pasando a la aviación, fuentes rusas han indicado que las pérdidas de varias aeronaves son bastante notables. Un ejemplo son los aviones de reconocimiento aéreo o AWACS. Solo tienen un pequeño número de estos y sus pérdidas son bastante significativas. Sin ellos, podría degradarse la defensa aérea rusa y su capacidad de interceptar varios esfuerzos ucranianos.

Así que hay algunas áreas donde, al ritmo actual de consumo de vehículos blindados, existe la posibilidad de que en 2026 o 2027 las fuerzas rusas se queden sin la mayoría de su equipo más pesado. Y lo mismo ocurre con los activos de aviación: están agotando los cazabombarderos y los aviones auxiliares de apoyo.

“Las fuerzas ucranianas han demostrado estar dispuestas a luchar contra los rusos, tengan apoyo estadounidense o no”

¿Hacia dónde cree que se dirige la guerra?

Mi opinión personal es que no creo que un alto el fuego se mantenga y ni siquiera que se llegue a aceptar. Las fuerzas ucranianas han demostrado estar dispuestas a luchar contra los rusos, tengan apoyo estadounidense o no. Esto se remonta a 2014 en adelante, cuando las fuerzas ucranianas estaban combatiendo contra Rusia en el Donbás y Crimea y pudieron llevar a cabo algunas operaciones exitosas incluso con sus propias tropas y equipos nacionales.

Ahora mismo, las fuerzas rusas tienen la iniciativa. Pero más adelante este año o en 2026 las fuerzas ucranianas pueden llevar a cabo sus propios ataques. La reciente incursión en Kursk mostró que las fuerzas ucranianas son capaces de realizar asaltos combinados utilizando aviación, guerra electrónica, drones y vehículos blindados para romper una parte previamente bien defendida de la línea del frente.

En 2023, cuando las fuerzas ucranianas llevaron a cabo su contraofensiva en Zaporiyia, se enfrentaron a una unidad rusa mucho mejor equipada y menos degradada. Estaban atrincheradas y preparadas para una larga duración de combate contra el avance ucraniano. Ya no quedan muchos lugares así a lo largo del frente y existe la posibilidad de que las fuerzas ucranianas puedan llevar a cabo explotaciones similares a la de Kursk.

¿Incluso aunque Estados Unidos retire su apoyo a Ucrania?

Sí, creo que las fuerzas ucranianas podrían llevar a cabo sus propias explotaciones con ayuda diversa de las naciones europeas, así como con lo que han producido localmente.

¿En qué medida depende ahora Ucrania de Europa para seguir resistiendo la agresión rusa?

Ucrania depende de dos aspectos. Primero y principal, el aspecto energético. El gran talón de Aquiles de la economía rusa es su exportación de energía, ya sea gas natural o petróleo. Y al alejar a Europa de su dependencia del gas ruso previo a la guerra, existe la posibilidad de degradar la economía de Rusia.

Y también del apoyo europeo. Varios países ya han prometido y entregado a Ucrania tanques Leopard, que son los principales tanques de batalla utilizados por las naciones europeas, así como activos de aviación como los F-16 donados por los Países Bajos o el Eurofighter Typhoon por Francia. Hay ayuda proveniente de Europa.

Entrevistas como esta son posibles gracias a quienes apoyan la divulgación internacional.

El ISW se convirtió desde el estallido de la guerra de Ucrania en una de las principales referencias para mapear la evolución del conflicto ¿Cuál es vuestra metodología?

El ISW es una organización open-source, lo que significa que no consumimos ninguna información clasificada de los Gobiernos o del Ejército. Lo que hacemos es recopilar lo que está disponible públicamente.

Durante la campaña inicial por Kiev, pudimos observar el movimiento de vehículos rusos a través de cámaras de videovigilancia y iPhones. Ubicamos estos vehículos mediante un proceso llamado geolocalización: se observa la grabación, se encuentra un punto de referencia y se intenta colaborar con otros para averiguar dónde está ese punto de referencia en el espacio y en relación con el vehículo. Así, se puede construir un mosaico de la ubicación y el tiempo aproximado en función de cómo se ve el paisaje circundante.

Se puede utilizar una gran cantidad de herramientas en línea y de libre acceso para hacer esto, como Google Earth. En el ISW utilizamos un software llamado ArcGIS, una especie de visualizador estadístico, algo así como una hoja de cálculo de Excel, pero visualizada con puntos, líneas y polígonos. Así que al principio pudimos rastrear los avances rusos hacia Kiev e intentar construir un espectro de confianza sobre dónde estaban avanzando cerca del óblast de Sumy y dentro de Donetsk, Zaporiyia y Jersón. Y con el tiempo, a medida que más datos estuvieron disponibles, esto comenzó a expandirse a otras fuentes de datos.

Además de eso, tenemos un equipo que revisa las fuentes rusas, los llamados milbloggers rusos, blogueros influyentes rusos activos en su mayoría en Telegram que podrían tener alguna conexión con las unidades militares. Y todo esto se junta para producir nuestro mapa de control de terreno, donde contrastamos los avances ucranianos y contraataques ocurridos en años anteriores con las ganancias rusas en la línea del frente.

Actualización del 2 de marzo del mapa del ISW de la guerra de Ucrania.

¿Cómo es vuestra rutina de trabajo?

Siempre comenzamos con la recopilación, que consiste en revisar estos milbloggers rusos, además de georreferenciar imágenes o recibir la georreferencia. Hay un gran foro en línea donde las personas publican estas geolocalizaciones y ayudan tanto a los esfuerzos humanitarios como al seguimiento de la guerra.

A partir de esas imágenes, tenemos una lista de posibles ediciones a hacer en nuestra línea del frente, y las ponderamos en función de cuestiones espaciales y temporales. En lo espacial, observamos la proximidad a otras posiciones. Tiene sentido que las fuerzas rusas, si se observan en un edificio, puedan moverse al edificio vecino, pero no pueden cruzar todo un asentamiento sin encontrarse con fuerzas ucranianas. Tampoco podemos expandir la línea del frente directamente a través de un río. Necesitamos buscar curvas o vados potenciales donde las fuerzas rusas puedan cruzar, construir un puente lógico.

La cuestión temporal consiste en observar la cronología de las imágenes. Si estamos observando la batalla por una ciudad y en un vídeo vemos que un edificio de apartamentos está derrumbado y en el siguiente video el edificio aún está en pie, podemos usar eso para determinar cuándo se capturaron las imágenes. A menudo también mapeamos lo que llamamos la «afirmación maximalista», que es básicamente un compuesto de todas las afirmaciones de avances que encontramos sobre una dirección, rastreando la más lejana de ellas.

Imagino que es más difícil obtener información del lado ruso.

Sorprendentemente, no. Debido a la relación que estos milbloggers rusos tienen con los comandos subordinados, pueden obtener información bastante precisa y no tienen miedo de publicarla. Por lo tanto, a menudo tenemos una revisión casi diaria del progreso ruso a lo largo de la línea del frente. La única excepción sería el óblast de Kursk, dado que fue un cambio repentino en la línea del frente.

Además de los milbloggers rusos, recopilamos información de fuentes de ocupación. Esto ayuda a rastrear los esfuerzos rusos para anexar Zaporiyia, Donetsk, Lugansk y Jersón. También seguimos al Ministerio de Defensa de Rusia, que, curiosamente, suele ir por detrás de lo que afirman los milbloggers rusos.

La inteligencia open-source (OSINT) ha dotado de una nueva transparencia a la guerra. ¿Por qué es importante que el público general tenga acceso a actualizaciones en tiempo real sobre los conflictos?

Es un fenómeno bastante reciente. Antes de la proliferación de las redes sociales y la georreferencia de imágenes, no podíamos rastrear los conflictos de esta manera. Eso quedaba reservado para la comunidad de inteligencia y organizaciones con acceso a información clasificada, que muchas veces no se divulgaba al público.

La inteligencia open-source y la inteligencia geoespacial nos permiten alcanzar un nivel de confianza bastante alto sobre las líneas del frente. Nunca llegaremos al mismo nivel de precisión que si tuviéramos acceso a satélites espía, por ejemplo. Pero para el ciudadano común, ofrece una imagen bastante precisa. A partir de ahí, se pueden hacer análisis, escribir informes y, lo más importante, contrarrestar las narrativas rusas que dicen que van a derrotar a Ucrania y que el apoyo occidental es irrelevante.

¿Han detectado algún uso militar de su información?

No que yo sepa.

¿Tienen contacto con el Ejército ucraniano?

No. El ISW no apoya misiones para atacar objetivos rusos. Somos sólo un think tank.

“Las agencias de inteligencia cuentan con una red de inteligencia humana, pero nosotros somos más precisos en el día a día”

La revolución OSINT ha tomado por sorpresa a algunas agencias de inteligencia porque tienden a ser más burocráticas y lentas para adaptarse a nuevas tecnologías. ¿Su información suele ser más precisa o completa que, por ejemplo, la de la CIA?

Se puede ver de dos maneras. La CIA y otras agencias de inteligencia siempre tendrán la ventaja de contar con una red de inteligencia humana, algo con lo que la inteligencia open-source no puede competir. No tenemos la infraestructura para trabajar con contactos humanos en el terreno y garantizar su seguridad.

Sin embargo, en términos de reportes sobre las líneas del frente, la OSINT puede ser más precisa. La información clasificada a menudo pasa por varias capas de revisión, donde puede haber manipulaciones para ajustar la narrativa. En Rusia, por ejemplo, el Ministerio de Defensa suele anunciar la captura de un asentamiento sin pruebas visuales, mientras que las imágenes en línea muestran que no han avanzado. En contraste, la OSINT ofrece actualizaciones diarias basadas en agregadores de información, milbloggers rusos y georreferencias de imágenes. Así que, en el día a día, somos más precisos.

Con la geolocalización open-source, ¿es posible ocultar operaciones militares hoy en día?

Creo que sí. La incursión ucraniana en Kursk tomó a casi todos por sorpresa. Esto se debió a que las fuerzas ucranianas impusieron restricciones estrictas sobre la publicación de imágenes y emplearon guerra electrónica para impedir que los rusos grabaran sus avances. Algo similar ocurrió en la ofensiva de verano de 2023: las fuerzas ucranianas mantuvieron silencio en los medios hasta varias semanas después del inicio de la ofensiva.

Aun así, la geointeligencia puede ayudar a detectar movimientos militares. Por ejemplo, durante la incursión en Kursk, usamos imágenes del satélite Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea y pudimos identificar la zona de incursión observando rastros de tanques en la frontera. Aunque se puede restringir la OSINT, es más difícil ocultarse de la geointeligencia y la vigilancia satelital.

“La estrategia rusa en la guerra de información se basa en la saturación”

¿Rusia ha implementado alguna estrategia en este sentido?

La estrategia rusa en la guerra de información se basa en la saturación: difunden tantas narrativas como sea posible, incluso contradictorias, para dificultar la comprensión de lo que ocurre en el terreno. Esto es común entre los milbloggers rusos, así como en medios oficiales como TASS, RT y el Kremlin.

La cartografía ha jugado históricamente un papel fundamental en las guerras. ¿Su papel es ahora más o menos importante que antes?

Diría que más, especialmente con la disponibilidad de sistemas de información geográfica y la capacidad de crear mapas de alta resolución. Con GIS, podemos superponer datos sobre la línea del frente y analizar, por ejemplo, qué territorios ocupados por Rusia contienen minerales estratégicos. Esto ha sido un punto clave en las negociaciones de alto el fuego. También podemos evaluar la pérdida de tierras agrícolas y su impacto en el comercio mundial, como ocurrió con el acuerdo de granos del mar Negro en 2022-2023.

Gracias a software como ArcGIS y su entorno de colaboración, podemos integrar múltiples capas de información y generar productos analíticos de alto valor.

Álvaro Merino

Ciudad Real, 1996. Datos y visualización en El Orden Mundial. Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización (Unidad Editorial y URJC). Interesado en temas sociales (migración) y Unión Europea