una estatua en Cornellà de Morfi Grei
Quedamos en la Bodega Salvat con Panotxa y Xavier Cot y recordamos uno de los primeros conciertos de La Banda Trapera del Río
elnacional.cat
Barcelona. Lunes, 22 de enero de 2024. 05:30
Actualizado: Lunes, 22 de enero de 2024. 11:44
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La historia de la Bodega Salvat, uno de los tabernáculos con barriles más sagrados del barrio de Sants, se remonta al año 1880. Ahí es nada. Sus legendarias anchoas eclipsan el resto de la carta, así que no tengo ni puñetera idea de si hacen tortilla de patatas. Toda una falta de premeditación por mi parte, puesto que aquí me he citado con el tortillófilo más célebre del underground barcelonés: Joan García “Panotxa”, un prolífico músico la historia del cual se remonta a casi un siglo después de que aen la Salvat sirvieran su primer vaso de Priorat. En 1980 Panotxa fue uno de los fundadores de Ultratruita, un grupo nuevaolero (ellos definían su música como “psico-pop”) con miembros procedentes de Basura y La Truita Perfecta. Con un poco de apoyo, quien sabe si su formación habría llegado a ser lo más equiparable a los Talking Heads que jamás hemos tenido por estos lares (de hecho, es posible que lo sean). Y antes de eso, si Loquillo le preguntara ¿Dónde estabas tú en el 77?, el Panotxa le contestaría que al frente de Marxa, una de las cinco bandas que tocaron en el Festival Punk Rock del casino de l’Aliança del Poblenou, el primero del género celebrado en el Estado español. Ahí es nada. Allí compartió escenario con Peligro, Mortimer, Ramoncín & WC (ojo) y, como rezaba el cartel, “otro sin confirmar”. Y es precisamente para hablar del recientemente fallecido cantante de este otro grupo que he quedado esta lluviosa tarde en este lugar tan propicio a la tertulia con el Panotxa, a quien, nada más entrar yo al bar, me lo encuentro sentado en una mesa de solera, bebiendo una Coca Cola entre toneles de vino y estantes con trofeos de tiempos de Maricastañas, quemándose las pestañas tras sus gafas de Buddy Holly al intentar descifrar en la pantalla del móvil las instrucciones de un nuevo sintetizador que el incombustible artista usará con su grupo actual: Pentina’t Lula.
En Cornellà no había bandas de rock ni de punk ni hostias, allí había bandas de gitanos: los tal y los cual
“Panotxa, me han pedido un artículo sobre Morfi Grei (Melilla, 14 de diciembre de 1959 – Barcelona, 5 de enero del 2024) —le cuento—, pero ya hace unos días que murió y no querría repetir lo que dicen todos los obituarios. Y como tu grupo tocó con La Banda Trapera del Río en el Festival Punk Rock del 77, he pensado que podías ayudarme. Quizás podría hablar del punk primitivo en Barcelona.” Sincronicidades de la vida, en este momento, en la tele del bar, en lo que parece un programa sobre los años 60, aparecen The Animals interpretando en directo The House of the Rising Sun. En su ensayo Protopunk: The Garage Bands (1981), el periodista musical Lester Bangs desenterraba los restos arqueológicos primigenios del punk en los grupos de garage-rock como los Animals, los Kinks o los Kingsmen's. “Yo conocí al Morfi cuando los de Cuc Sonat empezaron a tramar toda la movida (¿has hablado con Xavi Cot de Cuc Sonat? Es muy meticuloso y lo tiene todo muy bien archivado, luego te paso su contacto), durante las reuniones previas al festival. Pusieron un anuncio en Disco Expres y en las cuatro tiendas de discos de Barcelona que decía ‘buscamos grupos para tocar en festival de punk rock’, y nos apuntamos todos. Yo no conocía a nadie que fuera de punk… La primera vez que vi la palabra “punk” fue poco antes, en una revista. La peña aquí no teníamos nada que ver con Inglaterra… El Morfi y La Banda Trapera del Río eran de Cornellà, de San Ildefonso, la Ciudad Satélite, y yo pasé mi niñez allí hasta los 11 años, junto a la Torre de la Miranda, en la calle Miranda. En Cornellà no había bandas de rock ni de punk ni hostias, allí había bandas de gitanos: los tal y los cual. No había ningún tipo de infraestructura cívica en ninguna parte. Solo un vertedero incontrolado donde íbamos a jugar, y al lado las cuevas de los gitanos, y más allá acacias y algarrobos… Cuando vine a vivir a Barcelona era el final de la época hippy y aquí había mogollón de grupos de rock progresivo y los layetanos haciendo salsa, en Madrid los Ñu, los Coz y los Burning, y luego estábamos nosotros, chavales de 16 o 17 años haciendo rock fácil, raro y gritando mucho.”




