entrevista a David Picó sobre Nietzsche
DAVID PICÓ SENTELLES, ESPECIALISTA EN NIETZSCHE
"'Soy una bomba', dijo Nietzsche"
Tengo 40 años y nací y vivo en Barcelona. Soy doctor en Filosofía por la Universitat de Barcelona y escritor: publicista y guionista de radio y televisión. Vivo en pareja con Montse y tenemos una hija, Blanca (3). No tengo móvil, soy de izquierdas y soy ateo, gracias a Dios. El arte me salva: me gusta tocar el piano a mi aire (y cuanto peor, mejor)
VÍCTOR-M. AMELA - 14/04/2005
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-¿Proclamó Nietzsche "Dios ha muerto"?
-Sí. Quiso decir que era hora ya de abolir grandes conceptos totalizadores y de saludar a un hombre capaz de asumir su propio futuro.
-Al que llamó superhombre, ¿no?
-Un hombre capaz de superar miserias y de conducirse sin tutores metafísicos, sí.
-¿Inspiró eso a los nazis, como se ha dicho?
-Fue su hermana Elizabet quien manipuló algunos de sus textos para servirlos en bandeja a los nazis. ¡Pero Nietzsche jamás hubiese podido ser nazi, eso es del todo imposible!
-¿Por qué?
-Nada le repugnaba más que el antisemitismo, el militarismo y el uniformismo germánicos, ¡y fustigó siempre todo lo alemán!
-¿También a Wagner?
-Al principio lo saludó como al único artista verdadero existente..., hasta que abominó de él y pasó a fustigarlo furiosamente.
-¿Qué pasó?
-Hay que saber que Nietzsche llevaba un músico dentro, y que incluso componía...
-Le tenía únicamente por filósofo...
-Abogaba por un hombre que no automutilara sus capacidades y se permitiera explorarse sin límites: ¡nos previno ya del riesgo de la especialización que se nos venía encima!
-Y la música era importante para él.
-Mucho, pues Nieztsche rechazaba resignarse al corsé de la razón, del discurso lógico-racional, de la gramática del lenguaje...
-Pero la razón nos hace libres...
-A la vez que nos enjaula: "¡No dejaremos de creer en Dios mientras no dejemos de creer en la gramática!", afirmaba Nietzsche. Para él, todo empezó a torcerse y a decaer ya a partir de Sócrates, en la antigua Grecia...
-¿En qué sentido?
-Nietzsche -que era filólogo- ve que los presocráticos se permitían la metáfora, la paradoja, lo oscuro, lo poético, el mito, la músi-ca, lo dionisiaco, la emoción, lo intuitivo, todo lo que late más allá de la razón...
-¿Lo irracional?
-Lo que dentro de nosotros compartimos con lo inabarcable... ¡Aquél fue el momento del equilibrio humano, del arte que nos apela, verdadero! La lógica racional, luego, nos apartó de eso y comenzó nuestra decadencia: un teatro con personajes domésticos, identificables, la música como mero entretenimiento..., ¡nada que nos sacuda en lo más hondo!
-¿Tiene eso que ver con Wagner?
-Sí: al principio vio en su música eso que buscaba. Así, el día en que conoció aWagner fue el más feliz de la vida de Nietzsche: fue como conocer a un presocrático. "¡Por fin alguien me comprende!", escribió Nietzsche.
-¿Tan incomprendido se sentía?
-"Toc, toc, ¿hay ahí alguien que me entienda?", escribía...Yno lo había, pues él dinamitaba los dogmas del momento. Él mismo lo dijo: "¡No soy un hombre, soy una bomba!".
-¿Se adelantó a su tiempo?
-Sin duda: murió en 1900, y ya criticó el riesgo de que la escolarización obligatoria -¡algo tan avanzado entonces y hoy!- fuese una uniformización del pensamiento, y ya criticó el imperio de la eficacia, y ya anticipó el nihilismo como estadio de nuestra decadencia que habrá que superar, y ya criticó que considerásemos arte lo que es sólo show, mero pasatiempo, simple espectáculo...
-Acertó, acertó...
-¡Fue un visionario! Siguió cargando contra todo lo alemán como perpetuación del orden del logos griego, y cuando oyó Parsifal ¡consideró un traidor aWagner!: para él pasó de presocrático a culmen de la decadencia.
-Pero tendría otros amigos...
-Todos iban quedando por el camino: ¡no podían seguirle! Era catedrático, y sus ideas le procuraron el ostracismo de sus colegas de la universidad y el recelo de todos. ¡Estaba solo! Y, encima, enfermo. Sufría mucho...
-¿Qué enfermedad tenía?
-Jaquecas, vómitos, dolores... El ostracismo le sumió en una depresión, por la que le jubilaron con 35 años. Hasta su muerte, a los 56, fue filósofo errante: caminaba a solas y pensaba. Memorizaba sus ideas en forma de sintético aforismo, de intensa metáfora, y al volver a casa los escribía... ¡Qué intenso es...!
-¿Es cierto que era sifilítico?
-Ésa pudo ser la causa de los delirios mentales que padeció en sus últimos años: mezclaba realidad y fantasía, razón y delirio...
-Bueno, ¿no era eso lo que él propugnaba?
-Podemos ver su vida como metáfora de sus tesis, sí: traspasó la línea de la razón...
-¿No tuvo mujer?
-No. Estuvo enamorado de Cósima Wagner... Se hizo ilusiones con Lou Salomé... Pero ¡nada!: ninguna mujer quiso estar con él.
-¿Cómo contrajo su enfermedad venérea?
-La única vez que estuvo con una prostituta, parece... Se cuenta de otra vez que le llevaron, y dijo: "¡Lo único vivo que hay aquí es este piano!", y lo abrazó, tocó algo y huyó.
-Pobre...
-Hay una escena patética, al final de su vida: al ver como un cochero pegaba a un caballo, Nietzsche se abrazó al cuello del animal, llorando con desgarro, y cayó desmayado...
-¿Se sintió caballo...? ¡Acabó fatal, eh!
-Pero su desafío de hibridar artes y quebrar tópicos racionalistas marcaría el siglo XX: en la estética, el pensamiento, la música... El surrealismo tiene algo de nietzschiano...
-¿En qué fue más allá del bien y del mal?
-Rechazó toda moral que te achate como humano, que someta nuestra vida a algo externo al hombre. Ésa fue su crítica a Cristo.
-¿Qué moral proponía él?
-La de afirmar la vida. Nietzsche no busca conocer, sino vivir. Vivir con goce. Él sufrió, pero dijo que el que puede sufrir puede gozar: el grito, dijo, es espanto y placer a la vez.
Todos hemos oído citar a Nietzsche y hasta puede que le hayamos leído alguna cosa... Pero conversar sobre Nietzsche con David Picó me ha regalado nuevos matices sobre el colosal filósofo, y sobre todo me ha espoleado las ganas de volver a su obra, desde la primera -´El nacimiento de la tragedia´, que le convirtió en un apestado- hasta la última, ´Ecce homo´-ya casi puro delirio-, pasando por su correspondencia, que Picó me recomienda vivamente... Picó empezó a amar a Nietzsche en el colegio, una pasión que ha engendrado una tesis doctoral que ahora se edita: ´Filosofía de la escucha. El concepto de música en el pensamiento de Friedrich Nietzsche´(Crítica), donde leo que el asco a Wagner le llevó a admirar la zarzuela española, por burlona, por solar y por canallesca: por dionisiaca




