abolicionistas y abolicionismos


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Jueces para la abolición
Maricel Chavarría, lavanguardia, 18-VI-06.

La comisión de igualdad de Jueces para la Democracia se ha decantado, tras un primer y amplio debate, por la "radical abolición" de la prostitución, considerándola junto al tráfico de mujeres una "grave violación de los derechos humanos" y una "clara manifestación de violencia contra la mujer y de su situación de desigualdad". Su propuesta, aún no sometida a votación en el seno de esta asociación judicial progresista, esgrime razones contrarias a la regularización y busca abrir el debate e invitar a discutir y pensar sobre este fenómeno, que también está siendo objeto de análisis en otras comisiones de Jueces para la Democracia.

Formada por una docena de magistrados - Maria Ibáñez Solaz, Marian Lozano, Carles Cruz Moratones o Àngels Vivas, por citar algunos-, la comisión recuerda distintas convenciones internacionales que avalan su postura, como la que España ratificó en 1984 para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer, y por la cual el Estado se compromete a modificar patrones socioculturales de conducta que eliminen prejuicios y prácticas consuetudinarias basadas en la inferioridad de un sexo.

Mediante la prostitución - recalca esta comisión- la mujer queda reducida a un mero cuerpo, mercancía para ser usada y consumida por otro e "ideológicamente, representa una de las formas más perversas y consolidadas que perpetúan la desigualdad entre sexos". Prostitución y tráfico, advierten, están hoy muy vinculados a inmigración y exclavitud, y no puede hablarse de prostitución forzada o libre. "La existencia de un mínimo de mujeres que puedan ejercerla para conseguir dinero fácil es anecdótica y no puede justificar su permisividad", esgrimen.

Se colige asimismo que luchar contra la prostitución no es compatible con reglamentarla, pues organizar el mercado contribuye a consolidar el importante sector económico que supone la industria del sexo. "Regular deja muy tranquilo al consumidor, que obtendría más seguridad, mejores condiciones de las prostituidas, regulación de la oferta, pero no trata el amparo de los derechos humanos - señala la magistrada Àngels Vivas, coordinadora de la comisión-. No es posible pensar que regular es un primer paso para abolir: regulando respondemos a una concepción de vida, una forma de entender las relaciones humanas y las fantasías de unos sobre otros. ¿Qué mundo damos a los jóvenes asumiendo ideas como que ellos tienen necesidades fisiológicas y ellas pueden ganar dinero rápido? Estamos dictando sentencias sobre la imagen, sobre cómo visten las azafatas de Renfe, sobre el acoso sexual... dígame cómo trasladamos eso a un prostíbulo".

Vivas destaca que el grueso de la prostitución afecta a mujeres y niñas de países pobres: "¿Queremos regularla sólo para los otros o nos parece bien para nuestras hijas? No podemos usar dobles raseros". Y añade: "La prostitución está hoy en la opción de impulso de consumo: me puedo comprar una moto y también una persona que haga lo que quiero por dinero. El fenómeno va más allá de si un grupo de prostitutas quiere ejercer. Hay que ampliar la perspectiva e imaginar que el Estado regula y asume la esclavitud a cambio de dinero", asegura.

El documento de esta comisión de Jueces para la Democracia apuesta por deslegitimar al prostituidor o cliente y procurar alternativas a las prostituidas. "Quienes más alientan que sea regulada son los propios empresarios, para mantener una oferta y una demanda", afirma Vivas. "La denominación de trabajadoras del sexo no dignifica a la mujer sino a chulos, proxenetas y traficantes. En los países en los que se ha regulado no se demuestra estadísticamente una mejora para las mujeres prostituidas". Y concluye recordando que la violencia doméstica se asumía porque se creía un asunto privado y un problema de la mujer que se dejaba pegar. "Con una gran campaña se han podido cambiar conciencias: los cambios de comprensión y costumbres son posible y tienen que ver con la igualdad".


Hombres abolicionistas
lavanguardia, 18-VI-06.

Frente a quienes no ven inconveniente en que se pague por sexo si la persona prostituida está de acuerdo, surgen voces masculinas que consideran que la prostitución nada tiene que ver con la libertad sexual sino con un "ancestral atentado a los derechos humanos". Una de estas iniciativas se hace oír en internet: la plataforma Hombres Abolicionistas advierte en su weblog que, como principales clientes de prostitución, los hombres tienen la responsabilidad de contribuir a su desaparición. Los firmantes, entre los que hay estudiantes, se oponen a la regulación porque supone, afirman, legitimar y normalizar la violencia sexual y equiparar la mujer a una mera mercancía. "Afirmaciones como ´sin prostitución habría más violaciones´, ´es la profesión más antigua del mundo´ o ´es la única manera de tener relaciones sexuales para muchos´ son inaceptables y ofensivas para los hombres: no tenemos deseos sexuales incontrolables - sostienen-. Son argumentos que buscan justificar la relación de poder que supone la prostitución y defender a los explotadores".

Se preguntan qué le falla a la sexualidad masculina para creerse con derecho a comprar mujeres: "¿Por qué el cliente no aspira a una relación sexual igualitaria sino de dominación?". El sexo, señalan, no es una mercancía. "Para fomentar las relaciones igualitarias, éstas deben ser gratuitas y libres. Reglamentar es asumir que es una alternativa aceptable para las mujeres y por tanto no es necesario remover sus causas sociales", dicen.

Para Vicent Canet - periodista, de 29 años, afincado en Barcelona-, ésta es una plataforma de difusión de una postura que tal vez por desconocimiento no es mayoritaria. "Yo mismo creía que había que regular antes de conocer el abolicionismo, que parte de constatar que más del 90% de la prostitución es de mujeres para hombres". "Lo que más duele es que te acusen de moralista, de ver el sexo como pecaminoso - dice José Luis Viviens, maestro en Mérida-. Soy bastante liberal y respetuoso con las opciones sexuales y mi postura es ética frente a una sociedad de consumo e individualista". Desde la Universidad de León, el profesor Enrique Díez Gutiérrez afirma que regular "beneficia a los proxenetas, que pasan así a ser empresarios: han hecho una campaña fuerte. ´Oléis a moralina´, nos dicen, pero la nuestra no es una actitud conservadora de saca esos condones pegajosos de mi calle.Tener ganas de echar un polvo no es motivo suficiente para regular. La mayoría de las prostituidas procede de los países del Sur: hemos vivido a costa de sus recursos y ahora ¿les vamos a esquilmar a sus mujeres?".


Panorama europeo
Beatriz Navarro, lavanguardia, 18-VI-06.

El malestar surgido en algunos sectores de la sociedad europea a raíz del presumible aumento de la prostitución forzosa en Alemania con motivo del Mundial de fútbol refleja no sólo el temor por un aumento del tráfico de personas, sino sobre todo el rechazo moral a considerar la venta de sexo como un negocio más. Regularlo, entienden, implica legitimarlo.

Entre quienes critican esta postura, sólo Suecia ha obrado en consecuencia. El país escandinavo ha enarbolado la bandera abolicionista para acabar con la prostitución, que ven como una práctica que atenta contra la dignidad de las personas, pero su caso es una excepción en Europa. Los casos de Alemania y Holanda, donde la prostitución está regulada como una actividad económica más, son también únicos.

El resto de Europa se esconde en una amplia zona gris de indecisión e indiferencia. Las sociedades europeas prefieren volver la cara a los problemas que rodean al negocio del sexo y han optado por tibias políticas que toleran tanto la compra como la venta de servicios sexuales.

TOLERANCIA SIN REPRESIÓN. España, Reino Unido, Finlandia, Irlanda, Bélgica, Italia, Luxemburgo, Chipre Polonia, Portugal, Eslovaquia, República Checa, Dinamarca, Estonia, Bulgaria.

Este enfoque es el mayoritario en Europa. Se tolera esta actividad sin regularla. Los esfuerzos se centran cada vez más en parar los pies a los traficantes de personas, una realidad inseparable de este negocio. El proxenetismo y los burdeles están prohibidos por ley, pero el ejercicio de la prostitución se tolera. Ni se persigue a quienes venden ni a quienes compran. Pero hay matices. En Bélgica, el proxenetismo está prohibido pero quienes se establecen por su cuenta pueden registrarse como trabajadoras autónomas y optar a cierta protección social y obligaciones tributarias; en Amberes, la prostitución se ha concentrado en un puñado de calles con salas ad hoc en las que se controla sus actividades. Portugal debate una reforma para proteger a la prostituta y castigar al cliente, con penas de hasta cinco años de prisión, en caso de que la mujer sea víctima de las redes de tráfico de personas.

UNA PROFESIÓN MÁS. Alemania y Países Bajos.

El negocio del sexo, en todas sus vertientes, está catalogado como una actividad económica más. La prostitución es una profesión sujeta a la legislación laboral, sanitaria y por supuesto tributaria. No se somete a los clientes a control alguno. Este enfoque, similar al que se perfila en Catalunya, quiere acabar con la tradicional clandestinidad del lucrativo negocio y poner contra las cuerdas a las mafias de tráfico. Tanto es así que Alemania ha emitido un folleto explicativo destinado a las jóvenes de Europa oriental interesadas en esta oportunidad laboral en el que les da pistas para evitar las redes de tráfico, y hasta les explica por dónde pasar la frontera sin ser descubiertas o cómo usar el visado de turista... En medio de la polémica sobre el Mundial, el folleto fue retirado.

POLÍTICA ABOLICIONISTA. Suecia.

El país escandinavo es de los pocos que tienen una postura clara, contundente y consecuente respecto a la prostitución. El proxenetismo, los locales de alterne y la compra de servicios sexuales están penados por ley. A la prostituta no se la castiga. Al contrario, es considerada víctima por partida doble: del proxeneta y del cliente. Con el aplauso de la sociedad, esta política está en marcha desde hace siete años y, según el Gobierno, ha reducido el tráfico de personas. Finlandia debate sumarse al enfoque represivo, pero la opinión pública se muestra dividida.

PRESIÓN CONTRA CLIENTE Y VENDEDOR. Lituania y Malta. Estos países mantienen una política de criminalización de todas las vertientes del negocio del sexo: se castiga tanto a la prostituta como al proxeneta y al comprador de servicios.

VENTA ILEGAL, COMPRA LEGAL. Islandia,Rumanía, Croacia, Ucrania, Serbia, Moldavia, Bosnia, Albania. El proxenetismo y los locales de prostitución son ilegales. Los trabajadores del sexo son perseguidos y castigados; no así los compradores.

CONTROL A LAS PROSTITUTAS. Austria, Grecia, Hungría, Lituania y Turquía.

El negocio del sexo está tolerado o regulado en determinadas circunstancias. No se persigue a quien vende, pero tiene obligaciones sanitarias y administrativas. La compra no está penalizada.