>> LCI: bona i exhaustiva info.fr TV sobre Ucraïna <<

Ukraine, un an sur le front - REPLAY en intégral - YouTubePoco después de las diez de la noche, Éric Brunet, el presentador del programa, repite cada día el mismo ritual: explica a los telespectadores que solo habrá una pausa de publicidad de pocos minutos. “Luego pónganse cómodos porque hablaremos de Ucrania durante 90 minutos, sin interrupciones”, añade.

La cadena privada francesa de información continua LCI, filial de TF1 –propiedad del grupo Bouygues– y fundada en 1994, ha hecho una apuesta insólita entre los medios internacionales. Desde que se produjo la invasión de Ucrania, hace 17 meses, dedica una cobertura masiva al conflicto. Es el tema dominante en toda la franja horaria. Suele tener a varios equipos de enviados especiales sobre el terreno, también uno en Rusia o en las regiones ucranianas anexionadas. Los responsables de la cadena se enorgullecen de ser probablemente el medio de fuera de Rusia y de Ucrania que más informa sobre la guerra, más incluso que las míticas BBC y CNN.

Una legión de analistas desfila por el plató y la emisora tiene siempre enviados especiales, también en el lado ruso

Por los estudios de LCI desfila una legión de analistas, entre historiadores, geopolitólogos, expertos militares –incluidos ex altos mandos de la OTAN–, exiliados rusos y ucranianos, embajadores. La guerra de Ucrania, con todos sus ángulos, es el argumento principal de la mayoría de programas, también el fin de semana. Se muestran mapas, se difunden vídeos obtenidos de las redes sociales y se ofrecen extractos de programas de la televisión rusa. Uno de los retos es la verificación constante de la autenticidad del material que muestran, para descartar en lo posible lasnoticias falsas.

Los responsables de la emisora, la número 26 en la lista de canales, han conseguido demostrar que la telebasura no es una maldición inexorable, que hay sed de buena información internacional y que se puede conquistar un público fiel, poco tentado por el zapping. Uno de los datos más interesantes es que el espectador de LCI permanece conectado, de media, 42 minutos, mucho más que en las dos emisoras competidoras, BFMTV y CNews. La primera se ha especializado en crímenes y desastres. La segunda, en canal de opinión, muy escorado a la derecha.

Una de las estrellas de LCI es David Pujadas, célebre periodista de origen catalán –nacido en Barcelona en 1964–, durante muchos años presentador del telediario de France 2. Pujadas es un maestro de la pedagogía. Su programa en LCI, 24h Pujadas , se emite en directo entre las 6 y las 8 de la tarde. Su signo diferenciador es la breve sección Les indispensables , un ­resumen previo de hechos y datos sobre la situación que luego abordarán los analistas en el plató. La consigna de Pujadas es ser pe­dagógico y huir del dramatismo. Casi siempre alcanza su objetivo.

La valiente estrategia periodística de LCI le ha valido doblar la audiencia en un año. En la actualidad atesora un 2,4% frente al 3,1% de BFMTV, la emisora líder entre las cadenas de información. CNews está en un 2,2%. Son porcentajes modestos, pero relevantes, teniendo en cuenta el carácter de las cadenas, forzosamente minoritarias, que compiten con numerosos canales generalistas y de contenido lúdico. Durante el intento de golpe de Estado de la milicia Wagner y los días sucesivos, LCI se acercó al 5% de audiencia global, una cifra nunca vista.

No es una casualidad que sea en Francia donde se dé un fenómeno informativo tan singular. El país posee medios de gran prestigio en cobertura internacional, con el diario Le Monde como buque insignia. Tradicional tierra de asilo, Francia ha acogido siempre a refugiados rusos, desde antes de la revolución bolchevique, durante la época soviética y con Putin en el Kremlin. La diáspora rusa y ucraniana en Francia es abundante y con mucha materia gris, desde ­exdiplomáticos que colaboraron con Gorbachov en la perestroika a exagentes del KGB que trataron con Putin. LCI es la cadena que más a fondo explota este filón.

Gracias a internet, LCI tiene su público en el extranjero. Sus ­presentadores recuerdan de vez en cuando, con orgullo, que en el Kremlin también están atentos al canal 26. A Moscú no le deja indiferente una televisión que tanto contribuye a formar la opinión sobre la guerra en el único país de la UE que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear.

Eusebio Val, París. Corresponsal, 24/07/2023 lavanguardia