Gonzalo Aragonés
Moscú. Corresponsal
14/05/2021 lavanguardia
Olga Mísik posa con una copia de la Constitución rusa frente a policías antidisturbios en una manifestación en Moscú en el 2019
Los policías antidisturbios, con sus temidas porras y protegidos con cascos y chalecos antibalas, no se lo podían creer. Una chica de 17 años se plantaba delante, se sentaba tranquilamente en el suelo y comenzaba a leerles la Constitución rusa, que consagra el derecho de manifestación pacífica.
Corría entonces el año 2019, los manifestantes exigían elecciones transparentes y esa imagen de Olga Mísik dio la vuelta al mundo en internet como ejemplo de lucha contra la Rusia de Vladímir Putin.
Para Mísik, esa lucha comenzó cuando era incluso más joven. Tenía 16 años y vio en la redes las protestas contra el aumento de la edad de jubilación. “Vi la injusticia. Me enfadé con los políticos, porque el presidente Putin había prometido que no la subiría”, explicó.
Hoy tiene 19 años, su voz ha vuelto a oírse y no ha dejado a nadie indiferente. Este mes se han hecho virales las últimas palabras que pronunció en un juicio que el 11 de mayo la declaró culpable de vandalismo.
“Muy a menudo me preguntan si no estaba asustada (...) ¿De qué sirve tener miedo si tu futuro no depende de ti? Nunca he tenido miedo. Sentí desesperación, impotencia, desesperanza, pérdida, ansiedad, frustración, agotamiento, pero ni la política ni el activismo me infectaron jamás con la sensación del miedo. No me asusté cuando por la noche bandidos armados se abalanzaron sobre mí y me amenazaron con la cárcel. Bromeé y me reí, porque sabía que si dejaba de sonreír, perdería”, aseguró el 29 de abril en un alegato final en el que pudo temblarle la voz, pero no el corazón.
Para Lev Ponomariov, veterano activista de derechos humanos, “algunas palabras pueden parecer ingenuas, pero son las palabras de una persona muy joven. Y por eso deben ser así. Tienen sinceridad y, por desgracia, demasiada verdad. Es la voz de la joven Rusia del siglo XXI, que aún es golpeada con porras y a la que obligan desde los 17 años a acostumbrarse a la idea de que tarde o temprano te meterán en la cárcel si estás contra el Gobierno”.
“Pero tras la investigación siento miedo todo el tiempo (...)”, continuó Mísik, que hoy estudia Periodismo en la Universidad Estatal de Moscú. “Alguien dice que es imposible tener miedo cuando sabes que tienes razón. Pero Rusia nos enseña a tener miedo permanentemente. Un país que intenta matarnos cada día. Y si estás fuera del sistema, de todas formas ya estás muerto”.
No se sabe si en el mundo de internet las palabras siguen removiendo conciencias, pero las de Mísik lo que sí han removido son las redes sociales. Estos días han reaccionado admiradas por una joven que no duda en plantar cara al poder. “El caso es sorprendentemente similar a la historia de Sophie Schol, ejecutada en el Tercer Reich por panfletos antinazis”, escribía en Facebook Vasili Dikariov. “Que todo el mundo lea el texto. Es largo, pero asombroso (...) ¡Qué chica!”, recomendó en Twitter el periodista y crítico musical Artemi Troitski.
En protesta por otro caso contra jóvenes activistas procesados por extremismo, el 8 de agosto del año pasado Mísik, Iván Vorobiovski e Ígor Basharímov, del movimiento Protesta Perpetua, colgaron una pancarta y rociaron con pintura rosa la garita de vigilancia del edificio de la Fiscalía General en Moscú. Fueron acusados de vandalismo.
En el juicio, que ha terminado esta semana, los fiscales les pedían dos años de prisión. Al final, el castigo ha sido mucho menor. Mísik no podrá salir de su domicilio por la noche durante dos años y dos meses. Sus compañeros, durante un año y nueve meses.
“No planeo cumplir con estas restricciones, son absurdas y me impiden estudiar y vivir”, dijo Mísik tras oír la sentencia. Y es que este juicio no detiene su lucha. “No prometo que ganemos mañana, en uno o diez años. Pero un día ganaremos, porque el amor y la juventud siempre ganan. No prometo vivir hasta entonces, pero espero que ustedes sí vivan para verlo”, son otras de sus palabras que aún resuenan en las redes y conciencias rusas.
Pie de foto, Olga Misik leyendo la Constitución de Rusia de 1993 frente a la policía antidisturbios.
Llevaba un chaleco antibalas y una copia de la Constitución rusa en las manos. Se sentó y comenzó a leerla.
De un lado estaba la policía antidisturbios de Rusia, fuertemente blindada. Del otro, un grupo de manifestantes pidiendo elecciones transparentes en Moscú, varios de los cuales resultaron heridos.
La foto, tomada el 27 de julio, se volvió viral en cuestión de minutos y Olga Misik, de 17 años, se convirtió en un símbolo del movimiento prodemocrático de Rusia.
Algunos incluso comparan la imagen con el "hombre del tanque" de la Plaza Tiananmen, que se paró frente a un tanque de guerra durante unas protestas que sacudieron a China en 1989.
"La situación actual en Rusia es extremadamente inestable", dijo Misik a las periodistas de la BBC Megha Mohan y Nina Nazarova.
"Las autoridades claramente están muy asustadas, si están enviando a las fuerzas armadas para perseguir a los manifestantes pacíficos", dijo la adolescente, para quien "la mentalidad de la gente ha cambiado".
En las últimas semanas, miles de personas han salido a las calles de Moscú para protestar contra la exclusión de conocidos políticos de la oposición en las elecciones parlamentarias locales de septiembre.
Unas 2.400 personas fueron arrestadas en las últimas dos manifestaciones que, según la policía rusa, no estaban autorizadas.
Por su parte, las autoridades, leales al presidente Vladimir Putin, alegan que los candidatos de la oposición no lograron reunir la suficiente cantidad de firmas verificadas para registrarse en las elecciones para la asamblea de la ciudad (Duma).
Misik, quien desea empezar a estudiar periodismo en la Universidad Estatal de Moscú en septiembre, dijo que no apoya a ningún partido político en particular.
"Solo estoy aquí por mí y para la gente", afirmó. "Tengo una actitud neutral hacia [Alexei] Navalny y otros líderes de la oposición, pero apoyo lo que están tratando de hacer".
Misik llegó a leer cuatro secciones de la constitución de 1993 sentada de piernas cruzadas frente a la policía.
"Leí un artículo que habla sobre el derecho a protestar pacíficamente, un artículo que dice que todos pueden participar en las elecciones, tienen derecho a la libertad de expresión y que la voluntad y el poder del pueblo son lo más importante para el país", contó a la BBC.
Luego, cuando se dirigía al metro, fue arrestada y detenida por 12 horas. Otras mil personas vivieron lo mismo tras esa manifestación no autorizada.
Misik ha sido detenida cuatro veces en los últimos tres meses y, según afirmó, todas las veces estaba protestando pacíficamente.
Si bien la policía no la maltrató, la adolescente dijo que le negaron un médico cuando dijo que se sentía mal. Ahora enfrenta una multa de 20.000 rublos (U$S300) por participar en una protesta ilegal.
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