´La TV pública a Catalunya´, J.M. Baget Herms

¿Consenso o reparto?

Empiezan a salir a flote las discrepancias de los tres tenores del nuevo Govern en materia de medios públicos de comunicación y ya se emplean términos desprestigiados por el uso como “lottizzazione”. En vez de consenso en los nombramientos de la CCRTV y sus emisoras, y del CAC, despunta la amenaza del mero reparto de poderes. En los años más oscuros de la política italiana se puso de moda esa palabra (“lottizzazione”) para definir la complicadísima trama de nombramientos de la RAI, que abarcaba desde la dirección de sus tres cadenas a los editores de las distintas ediciones de los informativos y sus jefes de redacción, de manera que había un permanente sistema de vigilancia mutua.

En general, la DC se quedaba con la primera cadena, los socialistas de Craxi con la segunda y los comunistas, que estaban en una oposición constructiva, con la tercera. Sin embargo, ésta era sólo la punta del iceberg del encaje de bolillos de los cargos directivos, donde también exigían su cuota los liberales, socialdemócratas, republicanos y otros grupos menores que formaban parte del pacto de gobierno. Ese arte de lo imposible que era, y es, la política en Italia tenía en la televisión uno de sus más exquisitos ejemplos.

Aquí podemos llegar a una situación muy similar donde, a falta de consenso, se proceda al simple reparto de influencias. Las migajas habrán de ir, por otra parte, a los grupos o partidos como Ciutadans pel Canvi o Esquerra Unida, que no van a quedarse de brazos cruzados. La promesa de una TV y radio públicas dirigidas por profesionales con criterios de profesionalidad e independencia es una quimera en la que pocos creen, pero de ahí a naufragar en la “lottizzazione” media un largo trecho. Los nombres que se barajan en estos días merecen en su mayoría respeto por el prestigio de su currículo, pero al parecer sus afinidades políticas no suscitan el consenso. La batalla por el control de los medios, que de eso se trata fin de cuentas, va a ser una prueba de fuego del nuevo Govern.

Josep M. Baget Herms, lavanguardia, 8-I-2004


Quien manda, manda.

La elección del director general de la CCRTV se ha convertido, como preveíamos hace unos días, en una prueba de fuego para el nuevo Govern que ha llevado a Pasqual Maragall a un audaz movimiento de fuga hacia delante. La patata caliente se ha trasladado al Consell d'Administració en funciones que refleja la correlación de fuerzas anterior a las elecciones del 16-N, con mayoría convergente y del PP, aunque en principio su poder de decisión se limita a dos candidatos sugeridos por el president, que tiene además la última palabra. Una situación insospechada, pero una cosa queda clara: como en el cuento de “Alicia en el país de las maravillas”, lo importante no son las reglas del juego, sino saber quién es el que manda. Y aquí manda Maragall, y bueno será que ERC se vayan acostumbrando.

Elegir entre Jaume Ferrús y Joaquim M. Puyal significaba optar entre dos modelos de dirección. Ferrús es un profesional surgido de los mismos orígenes de TV3 en su vertiente tecnológica y de gestión empresarial. Puyal es un creador, un estudioso de los medios de comunicación que ha puesto en práctica con extraordinaria maestría sus ideas y un gestor de nuevos talentos que supo coordinar e impulsar (y no hace falta citar nombres). En cambio, la elección entre Ferrús y el ex ministro Joan Majó es más sencilla (y desde luego menos interesante) ya que sus perfiles son parecidos e incluso colaboran en la misma empresa. Ambos apuestan por las tecnologías innovadoras (estamos en vísperas de la televisión digital terrestre) y tienen probada experiencia en el sector público y privado.

Queda por ver si el nuevo director podrá elegir a sus hombres, o mujeres, de confianza para los altos cargos de TV3 y Catalunya Ràdio o si la “partidización” (versión doméstica de la “lottizzazione”) obligará a un laborioso reparto de poderes e influencias para dejar medianamente satisfechos a todos. Si su elección está generando tantos problemas, asusta pensar qué ocurrirá cuando se discuta –si es que llega a hacerse– la nueva ley de la CCRTV.

Josep M. Baget Herms, LV, 14-I-2004.