AustrÓlia, paÝs colonitzat

La primera ministra australiana, la laborista Julia Gillard, y el líder de la oposición, el liberal Tony Abbott, tuvieron ayer que ser protegidos por decenas de guardaespaldas y agentes antidisturbios de una multitud indignada que protestaba por los derechos de los aborígenes.

Los manifestantes, unos 200, se agolparon alrededor de un restaurante de Canberra donde los políticos celebraban una ceremonia para conmemorar el día nacional de Australia y comenzaron a golpear los cristales al grito de "vergüenza" y "racistas".

Después de veinte minutos, las fuerzas de seguridad decidieron sacar a Gillard y Abbott por una puerta lateral y escoltarlos hasta el coche oficial mientras los manifestantes seguían increpándoles. La mandataria, visiblemente nerviosa y arrastrada por su guardaespaldas, tropezó y perdió un zapato, aunque nadie sufrió daños.

El motivo de la cólera de los manifestantes fue un comentario de Abbott, líder del conservador Partido Liberal, quien poco antes, en una entrevista en televisión, había dicho que "ya era hora" de que se desmantelara la llamada Tienda de la Embajada Aborigen,un histórico campamento delante del Parlamento de Canberra en reivindicación de los derechos indígenas, que ayer celebraba su 40. º aniversario.

El día de Australia conmemora la llegada de los primeros colonos británicos el 26 de enero de 1788 y es muy controvertido. Muchos aborígenes - que no fueron considerados ciudadanos australianos hasta 1960-lo llaman día de la Invasión. La Tienda de la Embajada se remonta a 1972, cuando un grupo de activistas se plantó delante del Parlamento para reclamar al Gobierno que reconociera los derechos ancestrales aborígenes sobre las tierras.

27-I-12, agcs, lavanguardia