el laberint dels partits polítics egipcis

La sede del Partido Nacional Democrático de Mubarak se alza como un fantasma del pasado sobre el Nilo, en el centro de El Cairo. Incendiado por los manifestantes en enero, el edificio simboliza el sistema de partido único de facto contra el que Egipto se rebeló después de casi 60 años. De esas llamas han surgido infinidad de partidos. De repente, los votantes deben elegir entre más de 50 formaciones registradas, con fuerzas muy desiguales.

He aquí una guía del laberinto político, donde la batalla entre islamistas y laicos es la principal pero no la única clave.

El islamismo
Ilegales bajo Mubarak, los Hermanos Musulmanes cuentan con experiencia política (sus candidatos podían entrar en el Parlamento como independientes) y son la fuerza más organizada, con activistas y redes asistenciales por todo el país. Su recién creado Partido Libertad y Justicia es el favorito, con márgenes de victoria que van del 20% al 40%. En un intento por moderar su perfil religioso, concurre dentro de la Alianza Democrática, que incluye a partidos progresistas. La coalición aglutinaba en un principio a 34 partidos pero luego sufrió varias escisiones, especialmente por parte de los salafistas, quienes predican una interpretación más estricta y anacrónica del islam. Los integristas - entre ellos el partido del antiguo grupo terrorista Gamaa Islamiya-han formado su propia Alianza Islámica ante lo que consideran una deriva centrista de los Hermanos Musulmanes.

Los laicos
El polo laico está liderado por Egipcios Libres, el partido fundado por el magnate de las telecomunicaciones copto Naguib Sauiris y muy combativo con los Hermanos Musulmanes. Pese a su ideario proempresarial y liberalizador, ha formado la coalición Bloque Egipcio junto a dos partidos izquierdistas, lo que plantea dudas acerca de su solidez a largo plazo.

Los jóvenes de Tahrir
Disgregados en partidos de orientación muy diversa, el intento más sólido de unir a los jóvenes de la plaza Tahrir es La Revolución Continúa, una coalición de partidos esencialmente de izquierda que también incluye a la Corriente Egipcia, partido fundado por líderes juveniles de los Hermanos Musulmanes que los abandonaron entre críticas a sus valores trasnochados.

La oposición tradicional
Junto a los partidos recién nacidos concurren varias formaciones que estaban toleradas bajo el régimen de Mubarak. Es el caso del Wafd (Delegación), el Gad al Yedid (Nuevo Mañana) o el Tagammu, que tienen la ventaja de contar con estructuras mejor organizadas que sus rivales. Sin embargo, sobre todas ellas, en mayor o menos medida, pesa el mismo mal: la falta de credibilidad después de años de participar en la farsa de multipartidismo del viejo régimen.

Los restos del régimen
Les llaman felul,literalmente, los "restos" del disuelto Partido Nacional Democrático que han formado hasta seis partidos. Pueden presentarse a las elecciones gracias al Tribunal Supremo, en una decisión muy polémica tomada hace apenas unas semanas. Entre ellos destaca el fundado por Hosam Badraui, con una imagen de reformista enfrentado a la vieja guardia y a quien un Mubarak desesperado designó secretario general cuando estalló la revuelta. Badraui dimitió al cabo de días y fue muy hábil en distanciarse rápidamente de su viejo amo.

Después de 30 años de dictadura, los ex miembros del PND siguen teniendo mucha influencia, con estrechos vínculos con empresarios y líderes locales, especialmente en zonas rurales donde los clanes deciden el voto de la comunidad. "Tengo 40 diputados en el Parlamento - explicaba sin inmutarse a este diario un riquísimo empresario hace unos meses en El Cairo-.Controlo regiones enteras y allí votan lo que digo yo".

29-XI-11, G. Saura, lavanguardia