complexe sistema electoral egipci

Calendario incierto

14 diciembre
Segunda etapa de las legislativas: Guiza, Suez, Asuán, Sohag

3 enero

Tercera y últimaetapa: Sinaí, desierto occidental, delta del Nilo

13 enero
Resultados de las legislativas

29 enero-11 marzo
Elecciones para la Cámara Alta, tambiénen tres etapas

Abril-mayo

El Parlamento elige un comitépara redactar la Constitución

Finales de junio

Elecciones presidenciales

1 julio

La junta militar ha prometido ceder el poder a una autoridad civil

Hay que ser un experto, o por lo menos atento elector (50 millones constituyen el censo electoral) para orientarse en medio de una exuberante selva de normas de la elección. Ante todo, si hoy empieza la votación, no deberá concluir hasta el 10 de enero y será necesario esperar al 17 de marzo para la apertura del nuevo Parlamento.

Se han fijado tres etapas, cada una de ellas con una elección parcial -hoy empieza en las provincias de El Cairo, Alejandría, Luxor...-y las siguientes en las restantes circunscripciones electorales. En cada caso está prevista una segunda vuelta. Las candidaturas pueden ser uninominales o bien de lista, ya sea de un solo partido o de una coalición .

Hay alrededor de 50 partidos, sin contar los candidatos que se presentan como independientes en este gran bazar electoral. Sus siglas, sus imágenes, sus lemas propagandísticos aparecen en una variopinta profusión de carteles y pancartas callejeras. A esta población sometida durante décadas a las fraudulentas y amañadas elecciones, esta proliferación de candidatos les desborda. ¿Cómo y a quién tienen que votar en estas elecciones libres para escoger los representantes que tendrán como primera tarea elaborar la nueva Constitución?

Unos veinte partidos han nacido inspirados en el espíritu de libertad, de democracia, de dignidad de las jornadas históricas de los meses de enero y febrero de la plaza Tahrir. Son, sobre todo, partidos liberales, laicos, izquierdistas, partidos de jóvenes abiertos al mundo de los valores occidentales. Apenas han tenido tiempo para organizarse, para darse a conocer, para hallar un espacio en una sociedad no sólo urbana sino la tradicional, ensimismada del profundo Egipto, donde la fuerza de los clanes tribales y la compra de votos son habituales. Estos pequeños partidos, como el Socialdemócrata, el más importante, no pueden aspirar a ganar.

Hay cuatro grandes bloques: la alianza democrática, la alianza islamista, la egipcia y la revolucionaria. En la alianza democrática domina la gran fuerza de la cofradía de los Hermanos Musulmanes, cuyo flamante partido Justicia y Libertad, según todos los indicios va a obtener un gran número de votos y será la primera fuerza política. Siempre he creído que la historia contemporánea de Egipto ha sido un enfrentamiento de la cofradía, muy bien arraigada en el pueblo egipcio, y el régimen militar naserista. El pacto al que han llegado las dos poderosas instituciones puede configurar esta nueva etapa post Mubarak, a expensas de las ilusionadas ideas del movimiento revolucionario de la plaza Tahrir.

En la alianza islamista se agrupan partidos como el Wasit, Jamaa Islamiya, salafistas y partidos de reciente formación como Nur, que en árabe quiere decir luz, de tendencia más radical que la cofradía.

En las alianzas egipcia y revolucionaria hay partidos liberales, socialistas, comunistas, de raíces naseristas, anteriores a la floración de esta primavera árabe. Un gran partido de tendencia liberal conservadora, el Wafd, combatió por la independencia contra los ingleses. A menudo ha sido el partido en que se han cobijado los coptos, que pese a las proclamas de confraternización con los musulmanes en la plaza Tahrir, han quedado al margen de estas elecciones, en las que tampoco las mujeres han conseguido estar presentes en las candidaturas.

No hay que olvidar a los hombres del PND, el disuelto partido de Mubarak. Algunos de sus dirigentes se han presentado a través de siete pequeños partidos de improvisada constitución para tener un escaño en el Parlamento.

Los egipcios frustrados por el Consejo Supremo Militar, desconfiados de que permita el desmantelamiento del régimen, boicotearán las urnas. Deberán pagar 500 guineas o libras egipcias (unos 63 euros) como multa los que no voten. La plaza Tahrir, sin violencias estos últimos días, seguirá siendo símbolo de una revolución anhelada.

28-XI-11, T. Alcoverro, lavanguardia