Rússia recupera influčncia a l´Ŕsia Central

El gran juego,como llamaba el escritor Rudyard Kipling a las intrigas políticas y militares del imperio británico y el imperio ruso en Asia Central durante el siglo XIX, en el XXI lo practican en primer lugar Moscú y Washington. La lucha contra el terrorismo y la invasión de Afganistán en el 2001 reavivó la partida, pero con la anunciada retirada estadounidense en el 2014 y la nueva alianza impulsada por Vladímir Putin, la balanza parece inclinarse del lado ruso. El ganador de las elecciones presidenciales de Kirguistán, Almazbek Atambáyev, anunció ayer el cierre de la base militar que Washington tiene en su país.

La base aérea que EE.UU. utiliza desde el 2001 para abastecer a sus tropas en Afganistán ocupa parte del aeropuerto civil de Manás y es una apreciable inyección económica para una de las ex repúblicas soviéticas más pobres.

"Estados Unidos está a menudo involucrado en conflictos. Primero en Iraq, luego en Afganistán, y ahora la relaciones son tensas con Irán. Yo no querría que uno de esos países lanzara un ataque vengativo sobre nosotros", explicó Atambáyev en la primera comparecencia pública desde las elecciones del domingo.

La presencia de tropas estadounidenses en Afganistán tras la caída del régimen talibán y la instalación de bases militares en el antiguo territorio de la URSS ha levantado en la última década el recelo de Moscú. "Kirguistán es una zona de influencia prioritaria para Rusia. Aquí nunca gustó la actividad de Estados Unidos en la zona, aunque nadie lo diga abiertamente", explica el analista Yevgueni Minchenko, que dirige el Instituto Internacional de Análisis Político. "Durante la campaña, Rusia ha apoyado a Atambáyev, quien vino varias veces a Moscú. Entre otros temas, tal vez se habló del cierre de la base".

Poco después de los atentados terroristas del 11-S contra Estados Unidos, los americanos abrieron una primera base en Karshi-Janabad (Uzbekistán). Cuando el régimen uzbeko decidió expulsar a sus invitados en el 2005, la base aérea de Manás cobró una gran importancia estratégica en la campaña afgana.

Para compensar la presencia de EE.UU., Rusia también quiso tener presencia militar en el país. En el 2003 acordó con el Gobierno de Bishkek llevar tropas a la antigua base soviética de Kant.

La presencia de los americanos en Manás ha sido además objeto de fuertes batallas políticas dentro de Kirguistán. En el 2009 la élite kirguís parecía convencida de que los americanos debían irse. Durante una visita a Moscú, en la que recibió un crédito de las rebosantes arcas rusas, el entonces presidente Kurmanbek Bakíyev anunció el cierre de la base estadounidense.

Pero la siguiente maniobra evidenció que Bakíyev jugaba más su propio gran juego que el de Rusia, y que este se llamaba dinero. Un fuerte aumento en el alquiler, hasta 60 millones de dólares anuales, canceló el cierre.

Bakíyev cayó en el 2010 tras una sangrienta revolución, y se volvió a hablar de cerrar Manás. Pero tras la visita de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se alargó el contrato hasta el 2014. El nuevo presidente no lo prolongará. Pero el anuncio de Atambáyev podría ser más un mensaje para los clanes kirguises que para Washington. Según lo anunciado por el presidente Barack Obama, en el 2014 no quedará ningún soldado norteamericano en Afganistán. "Nadie puede decir cuáles serán nuestras prioridades en el 2014 o el 2015", decía en septiembre el subsecretario de Defensa norteamericano, Alexander Vershbow, en el diario electrónico ruso Gazeta.ru. "Pero nuestras necesidades en Manás también se reducirán, si no se cancelan del todo".

Este ha sido uno de los motivos por los que Atambáyev, jefe del Gobierno hasta la campaña electoral, ha mostrado su simpatía por el gran proyecto en política exterior del primer ministro ruso, Vladímir Putin: la Unión Aduanera.

El 19 de octubre, en San Petersburgo Kirguistán se unía a Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Modavia, Armenia, Kazajistán, y Tayikistán en la creación de una zona de libre comercio. Si la Unión Aduanera es una entidad económica, por encima de ella Putin planea crear una organización política con la mayoría de las ex repúblicas soviéticas, y que ha llamado Unión Euroasiática.

El gran juego del XIX en Rusia se llamó el torneo de las sombras,y, por lo que se ve, los rusos se han movido mejor en esta maraña de intrigas e influencias.

2-XI-11, G. Aragonés, lavanguardia