segueis l´encalzament governamental a Ai Wei wei

China dio ayer un paso más para poner en vereda al artista y disidente chino Ai Weiwei. Las autoridades de Pekín le han emplazado a pagar 15 millones de yuanes (1,7 millones de euros) en concepto de impuestos atrasados y multas a la Hacienda china. Ai considera que se trata de una medida arbitraria que tiene por objetivo hacerle callar.

La Oficina de Impuestos Locales de Pekín comunicó ayer a este activista de 54 años, uno de los intelectuales chinos más conocidos internacionalmente, las conclusiones de su investigación sobre el posible delito económico que habría cometido. Le notificó que debe pagar 5,3 millones de yuanes (596.000 euros) en impuestos, 6,8 millones (765.000 euros) más en concepto de multas y otros 3 millones (340.000 euros) en pagos atrasados, que supuestamente adeuda la empresa para la que trabaja.

A Ai Weiwei le han advertido que tiene dos semanas para hacer efectiva su deuda. "Si no pago pueden meterme en la cárcel, eventualmente por un periodo de hasta siete años", señaló ayer el conocido disidente a diversos medios de comunicación.

El artista ha adoptado una actitud conciliadora. "Si se trata de un problema de impuestos, pagaré. Pero si no es así, no voy a pagar", ha dicho Ai, que considera que "todo este asunto es ridículo". Opina que se trata de una nueva estratagema del Gobierno para hacerle callar. "Esto demuestra que el Estado puede detener a cualquiera que tenga una opinión política diferente, utilizando por ejemplo un argumento fiscal para convertirlo en delincuente o destruirlo".

La compañía en cuestión, Beijing Fake Cultural Development Ltd., está a nombre de su esposa, Lu Qing, que es la representante legal de la firma, y Ai Weiwei consta que trabaja para ella como diseñador. El artista fue detenido en abril pasado y a finales de junio, poco antes de que fuera puesto en libertad, dicha empresa se declaró culpable "de una evasión fiscal masiva, así como de haber destruido intencionadamente documentos contables", según publicó en su día la agencia oficial de noticias Xinhua. Esta confesión permitió ponerle en libertad bajo fianza.

El artista fue detenido el pasado día 3 de abril en el aeropuerto de Pekín cuando se disponía a tomar un vuelo con destino a Hong Kong y de allí a Alemania, para inaugurar una exposición.

Su detención se produjo en el marco de una de las más duras campañas de represión del régimen contra la disidencia, inducida por la idea de las autoridades de Pekín de evitar cualquier contagio de los movimientos revolucionarios que tuvieron lugar a partir del pasado mes de febrero en los países árabes. Y fue duramente criticada por los gobiernos occidentales.

Tras permanecer 81 días en paradero desconocido, Ai Weiwei fue liberado y puesto bajo vigilancia a finales de junio, aunque tuvo que pagar una fuerte fianza. Desde entonces no puede salir de Pekín y todos sus movimientos están controlados por la policía.

Al mismo tiempo que el Gobierno anunció su puesta en libertad, también comunicó que Ai estaba siendo investigado por posible delito económico. Ahora se ha dado a conocer el resultado de aquellas indagaciones. Unas conclusiones que el conocido artista y activista cuestiona porque dice que la empresa no ha recibido ninguna prueba de haber evadido impuestos.

2-XI-11, I. Ambrós, lavanguardia