vict˛ria contra la discriminaciˇ a Hong Kong

Evangeline Banao Vallejos entró a formar  parte ayer de la historia de Hong Kong. Esta filipina que trabaja como empleada del hogar en la ex colonia británica desde 1986 ha conseguido la luz verde de la justicia para obtener un permiso de residencia permanente, lo que le permitirá tener los mismos derechos que cualquier expatriado. Un estatus que hasta ahora estaba vetado a las 285.000 domésticas que trabajan en Hong Kong.

El juez Johnson Lam fue claro ayer en su veredicto. Consideró inconstitucional la ley que prohíbe a las sirvientas que trabajan en la ex colonia obtener un permiso de residencia permanente, ya que va en contra de la Ley Fundamental de Hong Kong,

Esta legislación establece que todo extranjero que resida durante siete años consecutivos en Hong Kong puede convertirse en ciudadanos de pleno derecho de la antigua colonia británica. Hasta ahora, las leyes de inmigración excluían de este derecho a las 285.000 empleadas domésticas extranjeras, la mitad de ellas filipinas y la otra indonesias.

Evangeline Banao Vallejos denunció esta irregularidad. "No hay ningún criterio en la Ley Fundamental que diga que ciertos grupos deban cumplir más condiciones que otros", esgrimió en su día ante el tribunal, su abogada Gladys Li. "No hay ninguna exclusión en función de la raza, la religión, la nacionalidad o el lugar de nacimiento", añadió.

Ayer el tribunal de Hong Kong le dio la razón. "Es una victoria del espíritu de la ley", declaró Mark Daly, otro de los abogados de Evangeline Banao, que ahora podrá pedir su carnet de residente, votar y gozar de un mejor acceso a los servicios sociales.

Pero el fin de esta discriminación no satisface a todos. Buena parte de los siete millones de habitantes de esta ex colonia, que viven en una superficie equivalente a la mitad de la isla de Tenerife, temen que ahora gran parte de las 285.000 domésticas sigan el ejemplo de Evangeline y se produzca un aluvión de demandas de permisos de residencia.

Los opositores a que las empleadas del hogar gocen de los mismos derechos que el resto de expatriados argumentan que este proceso de normalización puede acarrear graves problemas a la estabilidad de Hong Kong. Temen que en cuanto tengan su estatus de residentes reclamen la reagrupación familiar. Una situación que pondría a prueba los servicios públicos de la ex colonia. Un político progubernamental calcula que el flujo de inmigrantes podría llegar a 500.000 personas, lo que supondría un coste adicional del gasto social de 2.500 millones de euros.

Y la progubernamental Alianza Democrática para la Mejora y el Progreso de Hong Kong (DAB) pronostica que el paro podría pasar del actual 3,5% al 10%.

1-X-11, I. Ambrós, lavanguardia