Despesa Pública: d´aquelles irresponsabilitats, aquests retalls

L’aeroport d’Osca està punt de tancar. L’única companyia aèria que hi està operant ja ha anunciat que haurà de deixar la instal·lació per manca de demanda. L’aeroport d’Osca se suma així als de Castelló o de Ciudad Real, i fins i tot al d’Alguaire (Lleida), que no responen –en diferent grau– a les necessitats reals dels territoris on estan ubicats. S’hi van destinar desenes de milions d’euros per construir-los i ara, en plena crisi, han acabat buits. Com és possible que s’hagi malversat aquesta quantitat de recursos? Potser no es van fer els estudis pertinents per conèixer la viabilitat real d’aquestes instal·lacions? Malauradament, en la majoria dels casos es tracta d’inversions fetes per governs que buscaven una rendibilitat electoral, més que un desenvolupament coherent d’aquests territoris. No és l’únic cas. Només hem de recordar el servei de l’AVE a Albacete, que es va suprimir a causa de l’escassetat de viatgers.



En els últims anys han estat els aeroports en províncies petites de diverses comunitats autònomes els que han substituït els espectaculars edificis icònics en la tasca de “marcar paquet polític” i apuntalar clientelismes i megalomanies de
qualsevol signe. El mes de març passat, pocs dies abans de les eleccions municipals i autonòmiques, l’aeroport de Castelló obria les portes sense cap pla de vol. Es convertia així en l’aeròdrom civil número 50 d’Espanya. Altres municipis
com Corvera (Múrcia), Burgos, Alguaire (Lleida), Ciudad Real i Lleó van voler provar també l’atractiu joc d’invertir en el sector aeroportuari, tot i que després hagin sortit malparats en l’intent. Alguaire està sota mínims. Ciudad Real, l’anomenat “primer aeroport privat d’Espanya” va haver de tancar per “antiecològic” i “il·lògic”. Al mateix Aragó, s’hi va
crear una societat per crear l’aeròdrom-hangar de Terol, però els seus socis es mostren ara renuents a l’hora d’invertir
en el projecte.

La lista de aeropuertos fantasma españoles no para de crecer. El de Huesca-Pirineos, situado a diez kilómetros de la ciudad altoaragonesa, donde otrora se encontraba la vieja y mítica escuela de vuelos sin motor de Monflorite, presenta todo este verano una imagen desoladora, sin apenas vuelos colectivos - el último regular, el de A Coruña, dejó de funcionar hace cuatro meses-,sin pasajeros en las salas de espera ni maletas por facturar y las tiendas y restaurantes cerradas.

Pese a ello, AENA mantiene en nómina allí a una veintena de trabajadores, a los que hay que añadir una docena más de una empresa subcontratada para servicios de seguridad y limpieza.



Las primeras gestiones para la creación del aeropuerto de Huesca se iniciaron a finales de los 90, cuando gobernaba el PP tanto en España como Aragón. En el 2000 pasó a formar parte de la red de aeropuertos de AENA y a partir de 2006, tras unas fuertes inversiones en ampliaciones y mejoras de 40 millones, pasó a ser el proyecto estrella del anterior gobierno regional PSOE-PAR presidido por Marcelino Iglesias, que quería atraer así al Pirineo aragonés y sus estaciones de esquí "a turistas de todo el mundo".

Fue en la temporada invernal 2007-2008, cuando el aeropuerto comenzó a funcionar como tal, con la llegada de las compañías Air Nostrum y Pyrenair, quienes establecieron vuelos puntuales entre Huesca y los aeropuertos de La Coruña, Madrid, Valencia y Lisboa. Posteriormente se incorporaron otras líneas y compañías como la británica Monarch Air Lines que enlazaba con Londres-Gatwick. Estas aerolíneas recibían fuertes subvenciones del Gobierno autonómico, a través de la entidad Turismo de Aragón, perteneciente al Departamento de Economía. La mayoría de los billetes incluían los forfait de las pistas de esquí y alojamientos en un hotel.



Pero el goteo de pasajeros no ha cesado de caer en estos últimos años. En 2010 hubo un total de 6.368 usuarios. En lo que llevamos de 2011, la cifra de viajeros del aeropuerto oscense no ha pasado de 2.764. El mes de julio el aeropuerto registró un movimiento de 15 pasajeros.

En febrero de 2011, tanto Pyrenair como la Escuela de Pilotos de TopFly, a la que acudían numerosos grupos de aspirantes japoneses, cerraron provisionalmente sus oficinas, con lo que el aeropuerto altoaragonés quedaba sin ningún tipo de actividad comercial. Tan sólo unos vuelos de A Coruña organizados por Pyrenair durante la Semana Santa, de escasa afluencia de viajeros, volvieron a dar una efímera vida al aeropuerto.

Así quedaba un proyecto, que ha costado a AENA, desde sus inicios hasta la fecha, un total de 60 millones de euros y que según sus propias previsiones debería haber generado un movimiento de 160.000 pasajeros al año.

De momento Pyrenair está dispuesta a ofrecer a las agencias de viaje vuelos a Huesca para la próxima temporada de invierno, pese a que sus responsables reconocen que la compañía se encuentra "descapitalizada" por el impago de subvenciones del gobierno aragonés por un importe de unos tres millones de euros.

El Presidente de Pyrenair, Hugo Puigdefábregas, insiste en que para seguir necesitan "el respaldo real del Gobierno de Aragón. En ocasiones les hemos pedido que pongan autobuses entre el aeropuerto y los hoteles y nos los han denegado".

El consejero de Obras Públicas, Urbanismo, Vivienda y Transporte, Rafael Fernández de Alarcón, dijo ayer en su comparecencia ante las Cortes aragonesas que va a solicitar una reunión con el presidente de Aena para consensuar un nuevo plan de negocio para el aeropuerto "donde estudiemos alternativas viables complementarias a su uso actual de transporte de pasajeros". Fernández de Alarcón reconoce que "no hay en la zona masa poblacional ni de carga suficientes como para aspirar a crecer en esa dirección". Entre otras opciones se habla de vuelos deportivos y de reabrir la escuela de pilotos.

30-VIII-11, M. Sasot, lavanguardia