Els petits alumnes de la guarderia sueca Egalia no es consideren a sí mateixos nens o nenes, sinó que per a ells tot és neutre. La causa està a l´insòlit mètode pedagògic que segueixen els seus professors, a l´eliminar per complet l´ús de paraules com ell i ella. Al seu lloc utilitzen el pronom finlandès hen, que, al ser neutre, serveix per a referir-se tant a un home com a una dona. Tota la línia didàctica de l´escola es caracteritza per l´abscència de referències o estereotips sexuals, el que la converteix en una experiència única no només a la igualitària Suècia, sinó fins i tot arreu del món.
Egalia está financiada con fondos públicos y actualmente tiene alrededor de 40 alumnos de entre uno y seis años. Tras sólo un año de funcionamiento, son ya unas 200 las familias que esperan para obtener plaza. "Entre ellas, figuran muchas parejas de homosexuales que se sienten atraídas por nuestra escuela porque saben que les tratamos bien", explica a La Vanguardia Lotta Rajalin, directora del centro. Su objetivo es "hacer que los niños tengan una perspectiva amplia de la vida y no se queden sólo con una mitad". "No queremos que crezcan como si estuvieran dentro de cajas cerradas, según una mentalidad que espera de ellos que sean de una determinada manera, hombre o mujer. Queremos que sean tal como ellos quieran ser, que se conviertan en seres humanos libres", asegura, remarcando que "todo esto tiene mucho que ver con la democracia".

Para conseguir su fin, los profesores intentan utilizar vocablos neutros. Así, en lugar de niño o niña prefieren referirse a ellos por su nombre de pila o la palabra amigo,que en sueco no tiene género, además de utilizar el pronombre neutro finlandés hen.Así, por ejemplo, cuando un policía, una enfermera o cualquier otro profesional viene a la escuela, los maestros les dicen a los niños que hen (en referencia al visitante) viene a tal hora. "Otro ejemplo es que cuando salimos con ellos a la calle y vemos a un albañil trabajando, nos referimos a él como una persona o un ser humano, pero no un hombre", explica Rajalin. Esto hace que los pequeños no identifiquen determinados roles o profesiones con la feminidad o la masculinidad, y se sientan libres de ser cualquier cosa cuando sean mayores.
Pero el vocabulario no es la única herramienta para conseguirlo. También se sigue el mismo criterio en la elección de los juguetes y libros que se emplean. Las piezas de Lego, por ejemplo, están situadas a posta con las cocinitas y muñecos para que los alumnos no distingan entre juegos de niños y juegos de niñas. En cuanto a los cuentos que se leen, suelen incluir familias de todo tipo, no sólo aquellas que están compuestas por padre, madre e hijos, sino también por dos padres o dos madres y sus hijos. Del mismo modo, cuando los niños juegan a papás y mamás, los maestros les explican que no pasa nada si hay más de un padre o más de una madre en una misma familia.
Según la directora del centro, esto ayudará a los niños a sentirse más libres a la hora de elegir su propia orientación sexual. "Es importante que sepan que todos somos seres humanos y que somos libres de ser como queramos ser. Tienen que entender desde pequeños que ser gay o lesbiana es algo normal y que no hay nada extraño en ello".
Para que toda esta metodología surta efecto es necesario que los padres también estén involucrados. Por esto, no son raras las reuniones y sesiones especiales para padres cuyo objetivo es conseguir que estos vayan aplicando los métodos del colegio en casa.
1-VII-11, G. Moreno, lavanguardia