ell (Alberto Oliart), si més no, dimiteix...

- TVs públiques: obscens guarismes

Por si faltaba alguna crisis, el Gobierno ya tiene otra: la de RTVE. La decisión de Alberto Oliart de dimitir de la presidencia de la Corporación para la que fue elegido hasta diciembre del 2012 está motivada por las críticas a una contratación claramente nepotista, que no debiera consumarse. A partir de ahí, el abandono de Oliart, si se produce definitivamente, plantea una situación delicada, a las puertas de elecciones generales y con graves interrogantes sobre la financiación de la radio y la televisión públicas. Tanta crisis e inestabilidad ahogan la vida pública española.

Alberto Oliart presentó ayer su dimisión al consejo de administración de RTVE, un día después de anunciar al Gobierno que cesaba como presidente de la corporación pública por motivos de salud. No obstante, la salida de Oliart, de 82 años, se produce después de desvelarse la adjudicación de un contrato a Telefónica Broadcast Services (TBS), que dirige su hijo Pablo Oliart como administrador único.



La adjudicación de los servicios de TBS por seis meses para el programa Las mañanas de La 1 se produjo a costa de la anterior adjudicataria, la productora Overon, participada por Mediapro. Esta empresa tenía un contrato que finalizaba el 30 de junio y que obligaba a TVE a comunicarle con 45 días de antelación su no continuidad. En caso contrario, le correspondía una prórroga de tres meses. El aviso se dio tan sólo 15 días antes que la cadena pública renunciara a la renovación.

TVE abrió un procedimiento de licitación al que se invitó a Overon. En el pliego de condiciones, las prestaciones técnicas suponían el 45% de la valoración y la oferta económica el 55%. El precio tope de licitación era de 1,5 millones de euros.

TBS y Overon pasaron el primer corte. La oferta de esta última superaba en 12 puntos a la de su competidora en las prestaciones técnicas, pero se impuso la más favorable oferta económica de TBS, de 1,2 millones de euros.

Oliart comunicó al consejo de administración de RTVE su dimisión "irrevocable y con efecto inmediato", que atribuyó a "motivos de estricto carácter personal y madura reflexión", sin entrar apenas en la polémica de la contratación de TBS. Oliart aseguró a los consejeros que desconocía la vinculación de su hijo a dicha empresa, aunque nadie en el consejo incidió en esta cuestión.

Durante la reunión del consejo de administración, Oliart atendió una llamada del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que según fuentes de este órgano de RTVE intentó convencerlo de que no siguiera adelante con su dimisión. La llamada del jefe del Ejecutivo no hizo cambiar la decisión de Oliart.

El consejo de administración asumió la dirección ejecutiva de RTVE a la espera de que las Cortes nombren un nuevo presidente, que debe obtener dos tercios de los votos de la cámara y, por tanto, contar con la confianza del PSOE y el PP. En la actual situación, a pocos meses de las elecciones, la elección de un nuevo presidente para la corporación se presenta complicada.

Ante esa incertidumbre, el consejo decidió enviar también una consulta a la abogacía del Estado para saber si puede nombrar por su cuenta un presidente interino. El consejo volverá a reunirse la semana próxima y tratará de tomar alguna decisión al respecto.

Oliart fue nombrado por consenso en noviembre del 2009, pero en pocos meses se convirtió en uno de los blancos de las críticas del PP, que mantuvo un tono muy crítico con el hasta ayer presidente de RTVE y, a través de varios de sus diputados, consideró que la dimisión se produjo a raíz de la contratación de TBS.

7-VII-11, F. Bracero, lavanguardia