atemptat dŽagents alemanys a Kosova

Alemania estaba en contra de la guerra de Iraq, pero sus servicios secretos colaboraban con la CIA en Bagdad. También espiaban a periodistas y pagaron millones de euros a un turbio informante que facilitó datos sobre dinero negro en la banca de Liechtenstein. Ahora tres supuestos agentes han sido pillados en Pristina, la capital de Kosovo, como presuntos autores del atentado que sufrió el 14 de noviembre la sede de la Unión Europea. Parece que el BND, el Servicio Federal de Información, la rama exterior de los servicios secretos alemanes, no gana para chapuzas.

El atentado no fue gran cosa: 300 gramos de TNT en el patio de la sede europea, sin víctimas y con algunos cristales rotos. Los tres ciudadanos alemanes son oficialmente empleados de la firma Logistic Coordination Assesment Services, que según fuentes de la agencia DPA es una tapadera del BND. Los tres fueron detenidos cinco días después, uno de ellos fotografiando los daños del atentado, y han sido encarcelados por 30 días en Pristina en calidad de sospechosos de atentado terrorista.

En Berlín, ni el BND ni el Gobierno han querido comentar el episodio. "La idea de que el Gobierno alemán pudiera estar implicado en atentados terroristas es absurda", dijo ayer el portavoz Thomas Steg. A través del diario Bild,el BND atribuye oficiosamente el asunto a "extremistas" opuestos a la presencia extranjera, pero según el Süddeutsche Zeitung la policía de Kosovo seguía a los tres desde hacía tiempo y tiene vídeos en los que se les ve arrojando el artefacto. En el Bundestag ya se pide una reunión de la comisión parlamentaria de control.

El contexto de este episodio es revelador. Tras las bombas de la OTAN, en Belgrado hay por fin un gobierno con el que la UE se puede entender. Los serbios apoyan un plan de despliegue de un contingente de dos mil policías y agentes judiciales de la UE (Eulex), que los albaneses rechazan. El atentado tuvo lugar cuatro días después del rechazo albanés. El episodio podría haber sido una chapuza para presionar el sí de los albaneses al plan europeo. Aún más interesante sería saber quién puso a la policía kosovar tras la pista de los presuntos James Bond alemanes.

25-XI-08, R. Poch, lavanguardia

El escándalo de los tres agentes de los servicios secretos alemanes (BND) detenidos en Kosovo como autores de un atentado contra una sede europea se quiere tapar de la forma más ambigua. Los tres agentes, presuntamente llamados Robert Zoller, Andreas Drunken y Andreas Jackel, han regresado a su país, después de pasar diez días en un calabozo de Pristina. Se les acusaba de haber lanzado, el 14 de noviembre, un artefacto de 300 gramos de TNT contra la oficina internacional que supervisa el gobierno regional, que es sede de la Unión Europea en Pristina. La explosión sólo rompió los cristales del edificio.

El Gobierno alemán calificó de "absurda" la versión de que sus agentes atentaran contra la UE, pero, según las autoridades albanesas de Kosovo, los tres llevaban días siendo vigilados, y hasta se disponía de un vídeo de su acción. De un día para otro, Alemania ha reconocido que, efectivamente, eran miembros de sus servicios, el vídeo comprometedor ha resultado ser de "mala calidad" y ha aparecido un nuevo y desconocido grupo, el Ejército de la República de Kosovo, al que se responsabiliza del atentado.

Mientras tanto, se ha conocido que el Gobierno de Berlín ha logrado la puesta en libertad de los agentes mediante "presiones intensas". Según Die Welt,incluyen la amenaza de retirar los cien millones de euros con los que Alemania subvencionará al gobierno kosovar durante los próximos dos años. Alemania es el segundo contribuyente financiero de ese gobierno, después de Estados Unidos, que es el principal valedor. Gracias a la campaña militar de 1999, el Pentágono dispone en Kosovo de un Estado vasallo y de una de sus mayores bases militares en Europa, Camp Bondsteele, definida en el 2005 por el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, ÁlvaroGil-Robles, como "un Guantánamo en pequeño".

En los últimos días se ha producido un cambio de guión en las filtraciones que el BND facilita a la prensa alemana. Si antes se afirmaba que todo había sido obra de "fuerzas antieuropeas" del gobierno kosovar, interesadas en desacreditar a la UE, ahora la versión en venta es que todo fue una "venganza" de aquel gobierno por un informe del BND adverso a sus intereses. El informe data del 2005 y descubría algo parecido a la sopa de ajo: los vínculos con la mafia del primer ministro albanokosovar, Hashim Thaci, un protegido de la CIA y del propio BND en el pasado.

La respuesta a la pregunta ¿qué pasó? sigue sin respuesta, pero la simple realidad es que, por primera vez en veinte años los gobiernos de Serbia y de Rusia están en sintonía con la Unión Europea y las Naciones Unidas, en un plan de acción del que los albanokosovares y algunos de sus valedores recelan. El plan, aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, transfiere a un organismo europeo (Eulex) competencias policiales, judiciales y aduaneras en la provincia.

Aunque su papel es consultivo y asistencial, se trata de la mayor misión civil lanzada por la UE. La misión ha logrado integrar puntos de vista rusos y serbios, y todo el asunto se parece a una muestra de política exterior europea, autónoma y consistente. Dos diarios alemanes han dejado entrever que tras el caso de los agentes del BND hay una intriga de los servicios secretos de Estados Unidos para desacreditar un plan de la política exterior europea que formalmente Washington ha bendecido.

1-XII-08, R. Poch, lavanguardia