Francisco Camps té un malestar

Un ligero malestar 

Permítaseme utilizar el título de la obra de Harold Pinter, que nada, espero, tiene que ver con el asunto que nos ocupa, para explicar la reacción del presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, ante el estreno de una obra titulada Zero responsables sobre el accidente de metro ocurrido en la capital de los naranjos el 3 de julio del 2006, en el que perecieron 43 personas y otras siete resultaron heridas sin que hasta ahora haya obtenido justicia. Juzguen ustedes mismos.

La cuestión.
Una cincuentena de autores, entre ellos los hermanos Josep Lluís y Rodolf Sirera, Paco Zarzoso o Juli Disla, actores y otra gente de mal vivir levantaron sin cobrar un duro un espectáculo en recuerdo del accidente del metro en Valencia y cuyos familiares, al parecer, siguen llamando a las puertas de la Generalitat con nula atención de los porteros (serán sordos). El espectáculo, Zero responsables,se estrenaba el día 7 de julio en La Nau de la Universitat de València. No era, aseguraban los promotores, "una obra política o de circunstancias, sino una reflexión sobre las circunstancias concretas por las que una determinada sociedad moderna y avanzada como la valenciana abdica en la exigencia de las responsabilidades de sus dirigentes".

La llamada.
Fue una llamada privada. Francisco Camps se dirigió al rector de la universidad para trasladarle su ligero malestar porque en uno de los fragmentos de la obra antes citada se hacía referencia a la madre y a la esposa de tan alto dignatario. Nada sobre los trajes. Según el rectorado, Camps en ningún momento quiso influenciar o mediatizar la representación, se nos dijo desde el rectorado. "Sólo quería mostrar su malestar".

La comunicación.
No sabemos si desde el rectorado se le recomendó un paracetamol (por el malestar), pero sí sabemos que el vicerrector de Cultura comunicó la llamada a los artistas, quienes, fuera de toda lógica humana y racional, vieron en aquella un intento de censura y una admonición sobre las represalias futuras que motivaron un intolerable comunicado. Radicales al fin, estrenaron sin atender el malestar emocional de la presidencia.

Público y privado.
No hemos conseguido averiguar si la llamada se efectuó desde un teléfono corporativo, privado o desde una sastrería. Tampoco si el presidente Camps hace llamadas privadas al Tribunal Superior de Justícia del País Valencià.

26-VII-10, Santiago Fondevila, lavanguardia

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