Patti Smith, supervivència, i vigència, de l´agitació cultural

Es una artista única y sin parangón, que a sus 63 años no ha perdido un ápice de su primitivismo juvenil. Además de figurar en las enciclopedias como la mujer más influyente del rock and roll, Patti Smith es una gran agitadora que sacude conciencias con su fuerza poética y que al mismo tiempo mueve a la catarsis con su actitud salvaje en escena. No había tocado ni dos temas y ya estaba delante de los monitores dando guerra e incitando al personal. A partir de ahí, el diálogo con el público y su vindicación del inconformismo y la rebeldía fueron constantes a lo largo de un show que se prolongó hasta las dos horas.



La sesión, que se inició a caballo del reggae Redondo beach,trajo a colación en sus primeros compases a otros clásicos de su etapa setentera como el fascinante Dancing barefoot o un frenético Free money.Tras una relectura ralentizada y cargada de sentido del Play with fire de los Stones, el concierto entró en una fase más imprevisible, con una canción nueva dedicada a Roberto Bolaño, seguida de una incendiaria versión del recientemente desaparecido poeta y músico punk Jim Carroll. Durante este People who died de endiablada fuerza punkoide, Patti Smith abandonó el escenario y se puso a bailar entre los espectadores hasta convertirlo en una multitudinaria celebración de la vida. El sonido crudo e intenso de la banda, muy bien dirigida por el gran Lenny Kaye, aumentó con la presencia de otro guitarrista, el joven Lautaro Bolaño (hijo del ilustre escritor), al que Patti invitó a compartir escenario.

Apoyando sus impactantes interpretaciones vocales con una gestualidad de lo más poética, la artista reservó una parte de sus hits para la parte final, con mención especial para su reelaborada versión del springsteeniano Because the night,amén de todo un himno a la libertad como People have the power.Todo ello, ya con la audiencia bailando a destajo, y antes de abrochar la tanda con un arrasador Gloria.Parecía imposible, pero aún conseguiría elevar más la temperatura en los bises, a cuenta de un Rock N Roll Nigger transmutado en una orgía electro-anárquica del más alto voltaje con guiños al Machine gun de Jimi Hendrix.



La gran agitadora Patti Smith, que acabó arrancando las cuerdas de su guitarra, protagonizó de largo uno de los mejores conciertos de rock del año. Festival Porta Ferrada de Sant Feliu de Guíxols. Espai Port (23/ VII/ 2010)

25-VII-10, Karles Torra, lavanguardia

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