´El vacío en la dirección de Asia´, Simon Tay

Estos días ha tenido lugar en Hanói la reunión de los ministros de Exteriores de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (Asean). A veces se critican estas reuniones por considerar que consisten en "pura palabrería", pero esta vez hay una inmensa necesidad de diálogo y dirección estratégica. Resulta irónico que los dos dirigentes que más insistieron en la necesidad de dirección en Asia y en todo el Pacífico abandonaran su cargo recientemente. Tanto el ex primer ministro japonés Yukio Hatoyama como el ex jefe de Gobierno de Australia Kevin Rudd fueron abanderados del regionalismo durante su corto periodo en el cargo, pero, aunque ya no están en el poder, la cuestión de la dirección regional permanece.

Los problemas de seguridad que afronta la región, desde la península de Corea hasta el resultado de las próximas elecciones en Birmania este otoño, se han vuelto más apremiantes, tal vez tanto más en vista de las noticias de que Corea del Norte está ayudando a los generales que gobiernan en Birmania a desarrollar capacidades nucleares. Además, se deben evaluar desde el punto de vista regional el papel y la actitud de una China en ascenso, en particular porque la ya antigua disputa por las islitas del mar de la China Meridional puede estar entrando en una nueva fase. Según declaraciones chinas recientes, esas islas suponen para ese país un "interés fundamental".

Al decaer las iniciativas australiana y japonesa, la atención se centra ahora en la Asean, que ha formulado normas en pro de la paz que todas las grandes potencias han ratificado. El Foro Regional de la Asean (FRA) lleva mucho tiempo reuniendo a ministros de Exteriores y está mereciendo un nuevo interés por parte de Clinton, que ha asistido a él por segunda vez. Pero puede que haga falta algo más. Las economías más importantes de Asia siguen creciendo e integrándose, mientras que la de EE.UU. sigue muy débil y la atención de sus dirigentes está centrada cada vez más en sus problemas internos. Se advierte un cambio de influencia y fuerza estratégicas relativas, sobre todo por el ascenso de India y China, pero antiguas rivalidades no resueltas dentro de Asia están encontrando nueva expresión a medida que aumentan las ambiciones políticas y los presupuestos militares.

Pronto surgirá un nuevo foro. A partir de la reunión de los ministros de Defensa de la Asean, se celebrará un diálogo oficial entre los ministros de Defensa de ocho países principales - China, Japón, Corea del Sur, India, Australia, Nueva Zelanda, Rusia y EE.UU.-paralelamente al FRA. Los dirigentes asiáticos ya celebran esas conversaciones anualmente en la cumbre del Asia Oriental, importante iniciativa que reúne a India y China y organiza la Asean. Unos son partidarios de una ampliación permanente de la cumbre del Asia Oriental. Otros proponen que los dirigentes apliquen una fórmula Asean + 8, similar a la reunión de los ministros de Defensa. Después una reunión de dirigentes Asean + 8 podría ir creando sus propias modalidades idóneas para el grupo geográfico más amplio y no sería necesario que se celebrara todos los años.

EE.UU. ha mostrado interés en una vía multilateral de intercambio con Asia en materia de cuestiones estratégicas, pero Obama aún no ha decidido qué modalidad le parece mejor. Es necesario un intercambio profundo para que la reunión de los dirigentes tenga sentido. Al fin y al cabo, ya existe la APEC para las cuestiones económicas, además de la cumbre EE.UU-Asean, inaugurada el año pasado.

Además, la actual crisis económica y los urgentes asuntos internos acapararán gran parte de la atención de Obama. De hecho, ya ha programado y luego ha aplazado tres visitas a Indonesia. Cierto que en todas esas ocasiones hubo circunstancias excepcionales: una cumbre sobre el empleo, la votación final sobre la ley de reforma sanitaria y el desastre medioambiental del golfo de México, pero todas indican claramente que incluso un gobierno de Estados Unidos que quiere mantener una relación más intensa con Asia puede seguir acaparado por prioridades internas, en particular este año, al acercarse las elecciones de mitad de periodo. Dos dirigentes que propulsaron el regionalismo en Asia se han marchado por razones de política interna. Los que permanecen no deben, evidentemente, pasar por alto los imperativos internos, pero también deben reconocer y atender los que ha de afrontar la región en conjunto, en el periodo posterior a la crisis.

 

 24-VII-10, Simon Tay, presidente del Instituto de Asuntos Internacionales de Singapur y copresidente del Consejo Mundial de la Asia Society, lavanguardia
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