civisme del ciutadà Pasqual Maragall

El pasado viernes por la mañana, mientras el president Montilla y demás líderes intentaban fijar una posición unitaria catalanista respecto a la sentencia del Estatut, el ex president Maragall y su esposa, Diana Garrigosa, hacían cola en la Delegación del Ministerio de Trabajo en Barcelona, en la calle Sant Antoni Maria Claret. La presencia de los Maragall armó cierto revuelo. Todo el mundo se sorprendió de que personas tan ilustres y, por cierto, bien conocidas del ministro Corbacho, resolvieran personalmente sus asuntos burocráticos sin saltarse la cola. El bar Toni, contiguo a la delegación, se convirtió en centro de cuchicheo. "Pasqual y Diana han venido a arreglar los papeles de la jubilación", informaron los vecinos más enterados. Pepe y Petri, propietarios del bar de referencia, asintieron. Y en esas que pasó por allí un amigo de los Maragall, que para aclarar el asunto llamó por teléfono a Pasqual: "Sí, ya sabes que esto de la burocracia no se acaba nunca", dijo el ex president. 19-VII-10, lamirilla/lavanguardia

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