els dissidents cubans deportats a Espanya, en el llimb jurídic

Del agradecimiento al Gobierno español por su acogimiento a las críticas por la atención recibida en Madrid. Este es el cambio del estado de ánimo experimentado en las últimas horas por los presos cubanos que han llegado a España en los últimos cuatro días (once en total, los dos últimos ayer mismo) con sus familias.

"Estamos en el limbo judicial, no sabemos cuál es nuestro estatus aquí, lo que nos impide ser libres", "el Gobierno de Zapatero debe darnos el estatus que merecemos", "estamos alojados en un hostal, junto con otras personas extranjeras, en el que no tenemos privacidad, y en el que hay que compartir el cuarto de baño", "nos envían a centros de refugiados cada uno a un lugar de España"... Son algunas de las frases que lanzaron algunos de los seis excarcelados que comparecieron en una multitudinaria rueda prensa, en la que, además, volvieron a reiterar que proseguirán la lucha desde el exilio para que el Gobierno de Castro libere a "todos los presos políticos y de conciencia" y para que la democracia llegue a la isla.



Los disidentes cubanos se mostraron críticos con la condición de inmigrantes otorgada por el Gobierno español, aunque reconocieron que el Ministerio del Interior les había ofrecido la posibilidad de iniciar los trámite para solicitar la condición de refugiados políticos. Tres de ellos han dicho que sí. El resto no sabe aún qué hará. "No somos emigrantes, somos deportados, porque no puedo volver a Cuba si no es con autorización. Es una falta de respeto enorme decir que tengo que pedir permiso para ir a mi casa", señaló Omar Rodríguez, periodista de 45 años, condenado a 27 años. Además, como sus condenas no han sido anuladas, el Gobierno cubano podría "volver a meternos en la cárcel si regresamos a la isla", indicó José Luis García Paneque, de 45 años.

Julio César Gálvez incidió en que todos ellos se encuentran en una situación de "limbo jurídico", al no saber en qué consiste exactamente la "protección subsidiaria" que les ofrece el Gobierno español. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se recuerda que ellos cuentan con el estatus de inmigrantes - que permite a sus familias viajar a Cuba y a ellos, con permiso-,con protección subsidiaria, es decir, el Gobierno les facilitará permiso de trabajo y residencia. La labor de buscarles un lugar donde vivir y ayudarles en su integración recae en tres ONG (Cruz Roja, Cear y Accem). Algunos presos criticaron precisamente el hostal de Vallecas en el que han sido alojados, "sin privacidad", "con cuartos de baño compartidos" y, en el caso de los enfermos digestivos, "sin posibilidad de una dieta adecuada", relató Normando Hernández, de 40 años. También criticaron que se les disperse en centros de acogida de otras comunidades: "No soy dueño de mí, ni en Madrid, ni en España. No depende de mi decisión, de mi opinión, de lo que quisiera o no quisiera. Me lo imponen", resumió Hernández.

Cruz Roja explicó ayer que el hecho de ser trasladados a otras comunidades se debe a que "no tenemos recursos suficientes en Madrid para un número tan elevado de personas", indicó el portavoz de la organización, Miguel ÁngelRodríguez. En cuanto al hostal, es un centro de "acogida excepcional", el único lugar donde podían recibirlos a todos juntos, apuntó.

Los presos políticos denunciaron la denigrante situación de las cárceles cubanas, donde no se respetan "los derechos básicos".

16-VII-10, C. López, lavanguardia

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