El cerco de la Unión Europea a los países en peor situación fiscal se estrecha. Tras lograr que España y Portugal apliquen un recorte del déficit más drástico de lo previsto, la Comisión Europea señaló ayer a Italia y Francia. Ambos países "deben hacer más para reducir su nivel de déficit", advirtió Olli Rhen, titular de Asuntos Económicos.
No era fácil hasta ahora que las recomendaciones económicas de Bruselas tuvieran algún reflejo en los presupuestos nacionales; lo normal era que cayeran en saco roto, y que la Comisión Europea las repitiera al año siguiente. Pero este fin de semana, con la creación de un fondo de estabilización dotado de 750.000 millones, esta situación ha cambiado. Como contrapartida, los países en peor situación deben acelerar su reducción del déficit.
Tras Grecia, España y Portugal, la situación presupuestaria de Italia es la que más inquieta. "Se encuentra en una situación distinta de otros países porque no ha lanzado un plan de estímulo económico masivo, pero tiene una deuda muy alta y esa dinámica debe ponerse bajo control", explicó Rehn en una entrevista con varios diarios europeos. "Italia debe intensificar su consolidación fiscal", insistió.

El elevado endeudamiento del Estado italiano viene de lejos, y el Gobierno de Silvio Berlusconi optó por no sumarse a la ola de inversión pública alentada por la UE para reactivar la economía. De ahí que el déficit se vaya a mantener este año en un moderado 5%, mientras que la deuda seguirá creciendo hasta llegar al 118% del PIB. La situación de Francia es menos preocupante, pero el comisario Rehn también espera que muestre austeridad. El anuncio de congelación del gasto público "va en la dirección correcta", dijo.
Pero la prioridad absoluta de la UE en estos momentos es España y Portugal. Los líderes europeos empujaron la semana pasada a sus gobernantes, José Luis Rodríguez Zapatero y José Sócrates, a anunciar recortes del déficit más ambiciosos de lo previsto para este año y el próximo; en el caso español, un ahorro de 15.000 millones extra, una medida de un alcance que el presidente descartaba pocos días atrás.
Ese día "no hizo falta hacer presionar a Zapatero; era evidente para todos que va en su propio interés acelerar la reducción del déficit", afirma en privado un líder europeo que participó en la cumbre. La negociación de la noche del domingo, entre ministros de Economía, fue menos amable para la vicepresidenta Elena Salgado. Ese día no sólo anunció un recorte más acelerado del déficit, sino también "reformas estructurales para mejorar el crecimiento y la sostenibilidad fiscal".
Salgado presentará las medidas al resto de los ministros el 18 de mayo, donde podría volver a enfrentarse a nuevas peticiones de recorte del déficit por parte de Alemania y Holanda. "La sensación que quedó es que si ese día Salgado no convence, pronto tendrá que anunciar más recortes", afirma una fuente diplomática europea.
La canciller alemana, Angela Merkel, anunció ayer nuevas medidas de ahorro también para Alemania, como parte del programa de ajuste que tiene que hacer la Unión Europea para combatir las embestidas de los mercados. En una reunión del grupo parlamentario democristiano, la canciller defendió el mecanismo de estabilización para países en dificultades, así como para "ganar tiempo" mientras se preparan los programas de ajuste necesarios en algunos Estados de la eurozona.
Según indicaron parlamentarios que asistieron a la reunión del grupo, Merkel anunció, aunque sin especificarlas, nuevas medidas de ahorro también para Alemania, cuyos detalles se elaborarán en el curso de las próximas cuatro semanas.
Merkel hizo estas declaraciones tras aprobar el Consejo de Ministros la aportación alemana al mecanismo de estabilización para la zona del euro. Alemania se compromete con ello a facilitar hasta 123.000 millones de los hasta 500.000 millones en garantías para eventualmente rescatar a los estados de la zona del euro en dificultades de solvencia. Esta cuantía se rige por la clave de la aportación porcentual de cada estado al Banco Central Europeo (BCE), lo que en el caso de Alemania supone el 28%. Este monto podría aumentar hasta 148.000 millones si Alemania tuviera que cubrir los descubiertos de socios incapaces a atender a su propia contribución por encontrarse al borde de la bancarrota. El viceportavoz del Gobierno, Christoph Steegmanns, subrayó que las ayudas sólo se concederán una vez el país que recurra a ellas se someta, como en el caso de Grecia, a un plan de ajuste desarrollado en cooperación con la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional. "El agudizamiento de la crisis ha llevado a que las condiciones de financiación para algunos estados miembros hayan empeorado en un grado no justificado por un cambio de sus datos fundamentales", afirma el proyecto de ley aprobado ayer.
12-V-10, B. Navarro/agcs, lavanguardia |