Aquí, en el edificio de la Cooper Union, Abraham Lincoln hizo en 1860 un discurso a favor de la abolición de la esclavitud que le catapultó hacia la Casa Blanca. Aquí, a las puertas del corazón económico de Estados Unidos, el presidente Barack Obama aseguró ayer ser consciente de que los "batallones" de lobbistas (grupos de presión) "trabajan para vosotros" para frenar y desvirtuar la reforma financiera que él impulsa. "Pero he venido especialmente a hablar a los titanes de la industria para urgiros a que os unáis a nosotros en lugar de combatirnos en este esfuerzo", subrayó.

Hubo aplausos entre los incondicionales en cuanto afinó su puntería verbal. Sin embargo, los calificado de "titanes" -asistieron varios de ellos- mantuvieron una actitud de neutralidad. No dejaron escapar ni un gesto. Lloyd Blankfein, responsable del Goldman Sachs, el megabanco bajo sospecha desde hace una semana, se mantuvo inexpresivo.
La peor crisis financiera mundial desde la Gran Depresión de los años treinta se ha desarrollados en tres grandes etapas:
1Los bajísimos tipos de interés entre 2002 y 2005 propician la creación de una burbuja inmobiliaria especulativa que se extiende a las capas de la población más desfavorecida. La banca y las agencias de calificación de deuda colaboran diseminando títulos financieros respaldados por hipotecas de riesgo como si fueran de máxima solvencia. La subida de tipos pincha la burbuja en el 2007.
2El deterioro del mercado inmobiliario y el alud de hipotecas fallidas reducen la solvencia de la banca. El banco de negocios Bear Stearns se hunde a principios del 2008 y desata una ola de desconfianza en el sector. La administración Bush deja caer a Lehman Brothers el 15 de septiembre provocando el pánico. Washington rectifica y nacionaliza las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac y la aseguradora AIG.
3La política de salvar a los bancos demasiado grandes para quebrar provoca una mayor concentración del sector financiero, que tras haber recibido ayudas públicas se apresuran a devolverlas gracias a unos beneficios crecientes. Entre ellos destaca Goldman Sachs, que paga a sus empleados la mitad de lo que ingresa. La SEC, el regulador de Wall Street. lo acusa de fraude.
"Estoy aquí -insistió- porque, en el fondo, esta reforma no sólo busca lo mejor para nuestro país, sino también para el sector financiero". Su fugaz visita -el discurso se prolongó más de media hora y luego marchó rápido de la ciudad- no fue demasiado bien recibida desde algunos sectores. La portada de The New York Post lo evidenció: "Querido presidente, no mates la oca de oro".
En su introducción culpó de "falta de responsabilidad" a Wall Street y a Washington en el origen de la gran recesión que ha costado más de ocho millones de puestos de trabajo. "Lo que ocurrió es inaceptable para mí y para los ciudadanos americanos", remarcó. "Miramos de revivir nuestra economía y tratamos de reconstruirla más fuerte que antes, no queremos una economía con las mismas debilidades". Confesó su creencia en el mercado libre, aunque advirtió que "el mercado libre no significa tener licencia para coger todo lo que se quiera y esto es lo que ha sucedido estos años". Y añadió: "Algunos en Wall Street olvidan que detrás de cada dólar que negocian hay una familia que intenta comprar una vivienda, o pagar el colegio, o invertir para su jubilación".
La economía del siglo XXI, sostuvo, necesita una refundación y la reforma en el corazón financiero "es una parte esencial" de esa refundación. Calificó de buena noticia el que la cámara de representantes aprobara una propuesta de reforma y recordó que se negocia en el Senado. Para Obama, este cambio también ha de repercutir en Washington, lo que fue una apelación directa al papel de los republicanos. "La propuesta que se negocia en el Senado - afirmó-incluye algo que no teníamos, una vía para proteger nuestro sistema". Por esta carencia se produjo la caída de Lehman Brothers y el gobierno se vio obligado al rescate de empresas, en especial de los bancos. "Se precisa un mecanismo que permita el cierre de estas firmas con el menor coste para personas y negocios inocentes". Obama no silenció sus críticas por los multimillonarios bonos que se han pagado.
Ese es otro de los terrenos en los que ha de entrar la reforma. Aportar más transparencia a los mercados o dotar de más poder a los accionistas resulta esencial para que el edificio no siga en tierras movedizas. "Sólo con la reforma podemos evitar el mal gasto de impuestos en los rescates. El presidente apeló al sentido común, un terreno sin ideología.
23-IV-10, F. Peirón, lavanguardia |