El primer ministro británico, Gordon Brown, defendió ayer el derecho del Reino Unido a buscar petróleo en aguas de las islas Malvinas y tranquilizó a sus habitantes. "Hemos hecho todas las preparaciones necesarias para asegurar que los malvinenses estén correctamente protegidos", aseguró Brown en una emisora de radio. Mientras tanto, Argentina -que reclama el archipiélago- enviará a su ministro de Exteriores a la ONU para pedir que frene la exploración petrolera y abra una mesa de negociación sobre la soberanía de las islas. 18-II-10, R. Mur, lavanguardia

El gobierno argentino intenta frenar la búsqueda de petróleo en aguas de las islas Malvinas, de soberanía británica. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó el martes un decreto que intenta bloquear el acceso por mar al archipiélago, lo que supone una nueva escalada de tensión con Londres.
El decreto establece un permiso especial para los barcos que vayan hacia Las Malvinas desde aguas argentinas. De esta manera, Buenos Aires intenta complicar la logística de las empresas que este mes iniciarán la prospección de petróleo en aguas malvinenses, algo que cuenta con el rechazo frontal de Argentina.

No obstante, años atrás, la explotación conjunta de los hidrocarburos de las islas estuvo en la agenda de las negociaciones para recomponer las siempre tirantes relaciones entre el Reino Unido y Argentina, que en 1982 se enfrentaron en una sangrienta guerra por el control de esos territorios situados en el Atlántico Sur.
"Una ymil veces vamos a insistir en esta vocación de respeto irrenunciable al derecho internacional", dijo Fernández al firmar el decreto. "Ellos pretenden explotar de manera unilateral e ilegítima los recursos naturales que son de la República Argentina", añadió el viceministro de Exteriores Victorio Taccetti.
Mientras que la oposición conservadora y los medios británicos criticaron duramente la decisión de la presidenta Fernández, el Foreign Office empleó su mejor lenguaje diplomático para quitar hierro a un asunto tan sensible en Argentina.
Un portavoz del ministerio de Exteriores británico declaró que "las regulaciones sobre las aguas territoriales de Argentina son una cuestión que compete a las autoridades argentinas", pero añadió que "esto no afecta a las aguas territoriales de las islas Malvinas, que son controladas por las autoridades de las islas". El portavoz resaltó que Londres ha ofrecido a Buenos Aires "cooperar en asuntos relacionados con el Atlántico Sur".
Por su parte, un portavoz de la embajada británica en Buenos Aires dejó claro, en declaraciones a Clarín,que "el gobierno británico no tiene ninguna duda sobre su soberanía sobre las Falklands (nombre inglés de las Malvinas) y su territorio marítimo circundante ni sobre la legitimidad de la exploración petrolera".
La enérgica medida argentina tiene lugar horas antes de que el viernes arribe a aguas de las Malvinas una plataforma prospectora que será usada, al menos, por Desire Petroleum y Rockhopper Exploration, dos compañías británicas que ya han manifestado su interés localizar hidrocarburos en las islas. El bloqueo marítimo quiere obligar a los buques a dar rodeos para no transitar por aguas argentinas y aprovisionarse en puertos de terceros países, con el consiguiente aumento de los costes logísticos, logrando así hacer desistir a las compañías exploradoras.
Sin embargo, la decisión de Fernández no puede desligarse del desprestigio por el que transita el gobierno argentino, y que ha sido visto por los medios locales como una manera de desviar la atención sobre el descenso de popularidad del matrimonio Kirchner, acosado por la constante aparición de escándalos de corrupción.
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