impotent i estèril cimera de la FAO a Roma

Aún hoy más de 1.000 millones de personas sufren hambre o desnutrición, y un niño muere cada seis segundos por alimentación deficiente. Para diseñar una estrategia planetaria contra ese problema y garantizar suficiente comida para los próximos decenios, se reúnen desde este lunes en Roma, bajo los auspicios de la FAO -la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación- unos sesenta jefes de Estado y de Gobierno.



Ya en las jornadas previas a la nueva cumbre mundial sobre seguridad alimentaria, la tercera desde 1996, han sido evidentes las profundas diferencias en el análisis de la situación yen las políticas aplicables. Médicos Sin Fronteras (MSF), por ejemplo, cree que la FAO pone demasiado énfasis en aumentar la producción de alimentos, mientras que la organización humanitaria ve el problema más agudo en la mala distribución y en unas ayudas equivocadas y muy insuficientes en áreas clave como la lucha contra la malnutrición infantil.

Una cumbre alternativa paralela, el Foro de los Pueblos por la Soberanía Alimentaria, que aglutina a movimientos de base de los cinco continentes, intenta llamar la atención sobre los peligros de un modelo de agricultura industrializada, muy contaminante y de graves consecuencias sociales, que expulsa a los campesinos de sus tierras y los convierte en simples empleados mal pagados. "De los 1.500 millones de personas que producen alimentos, el 80 por ciento pasa hambre o está malnutrido; esta es la mayor paradoja", indicó a este diario Gustavo Duch, colaborador de la cumbre alternativa, que defiende una agricultura campesina, intensiva en mano de obra y respetuosa con el medio ambiente.

La cumbre será inaugurada por el papa Benedicto XVI. Se echa en falta a los líderes de los países más industrializados, salvo el anfitrión, Silvio Berlusconi.

El director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, realizó el sábado un ayuno de un día en solidaridad con los hambrientos del mundo. A la iniciativa se adhirieron, el domingo, el secretario general de la ONU, Ban Ki Mun, y el alcalde de Roma, Gianni Alemanno.

La FAO sostiene que para alimentar a la población mundial del 2050, que se estima en 9.100 millones de personas, un 34 por ciento más que ahora, se tendría que aumentar en un 70 por ciento la producción de alimentos, pues se consumirá una mayor cantidad de proteínas animales. El temor es que eso dé alas a un modelo agrícola industrial que favorezca los monocultivos y precise el uso masivo de fertilizantes y de semillas transgénicas. Ya hoy uno de los problemas más graves es el fenómeno del acaparamiento de tierras, en Latinoamérica y África,a cargo de países, como China, Corea del Sur o los emiratos del golfo Pérsico, que buscan reservas agrícolas para el futuro, pero a expensas de la población local donde compran las fincas. En Roma se denuncia también el uso de pesticidas muy dañinos, y la desprotección de los trabajadores del campo expuestos a ellos, a menudo mujeres, como ocurre en Asia.

16-XI-09, E. Val, lavanguardia

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