l’opinió del sociòleg Michel Wieviorka

Los partidos gozan de un enorme poder que invade el judicial, se conchaban con el económico, sojuzgan el mediático...

Tienen más poder que nunca, pero también son más impotentes que nunca. Son partidos nacionales, pero todos los problemas transcendentes sólo tienen solución a nivel global: la deuda pública... por ejemplo, o la degradación del medio ambiente.

¿Por qué los cree usted impotentes?

Porque, además de no resolver problemas, han perdido contacto con la realidad: dominan el sistema, pero han perdido a las personas. A los ojos de la mayoría, se han constituido en casta de privilegiados que defienden sus privilegios.

¿Ayudarían las listas abiertas, la transparencia en la financiación...?

Incluso dejar de ser lo que son. Pienso en el modelo de EE. UU. de partidos sólo para las elecciones, sin degenerar en maquinarias burocráticas para conservarse a sí mismas.

¿Qué propone?

Extender la democracia más allá de los partidos y hacerla deliberativa y participativa.

¡Qué complicado, profesor!

Hoy lo es menos. Las nuevas tecnologías brindan mecanismos de participación en la toma de decisiones que nos obligan a enriquecer la democracia representativa.

Mi quiosquero se resigna a votar - dice-a los políticos "que no roban demasiado".

Hay que devolver poder a la sociedad civil y sus asociaciones, que es donde hoy hace política la gente: las oenegés; las vecinales; las profesionales: ¿por qué todo lo deciden los partidos entre tan pocos? Deben reconectarse con la sociedad o nos desconectaremos del todo de ellos.

Michel Wieviorka, sociólogo, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, 18-VI-11, Lluís Amiguet, lavanguardia