els regals als, i en tant, nostres representants, per a qui són?

La diputada argentina Laura Alonso no conoce el caso de los trajes del expresidente valenciano Francisco Camps, pero sospecha que los obsequios oficiales que recibe la mandataria Cristina Fernández pueden ocultar tráfico de influencias. Por este motivo, esta legisladora opositora acaba de denunciar a Fernández ante la Oficina Anticorrupción, después de que la Casa Rosada ignorara su petición de hacer pública la lista de los presentes oficiales recibidos por la mandataria desde que llegó al poder en el 2007.

Durante estos años han sido muy pocos los regalos recibidos por la presidenta que trascendieron a la opinión pública. Entre estos destacan un elegante gorro de piel que el entonces presidente ruso, Dimitri Medvédev, le dio durante un viaje a Moscú en el 2008, o la esmeralda valorada en 4.000 euros que ese mismo año le obsequió un admirador tras un acto en la provincia de Salta. También en esa época, la persona más rica del mundo, el empresario mexicano Carlos Slim, visitó Buenos Aires y donó a Fernández un ordenador portátil Macbook Air, toda una cara novedad tecnológica entonces.

Las fotos de Slim entregando el ordenador a la mandataria fueron borradas de la web oficial de la Casa Rosada tras hacerse pública hace unos días la denuncia de Alonso, que insinúa que el obsequio no es gratuito. "Slim tiene negocios muy importantes en Argentina", explica la diputada a La Vanguardia. El empresario controla la operadora de telefonía móvil Claro y hace poco realizó un gesto de apoyo económico al gobierno kirchnerista al comprar un 8,4% de las acciones de la petrolera nacionalizada YPF.

Antes de ser diputada del partido conservador Pro, Alonso dirigió Poder Ciudadano, una prestigiosa ONG que lucha contra la corrupción y por la transparencia política. La legisladora insiste en que "los funcionarios públicos tienen prohibido recibir regalos o donaciones según la ley de Ética Pública", promulgada en 1999. Sin embargo, la norma permite aceptar obsequios diplomáticos pero deben pasar a formar parte del patrimonio del Estado.

No obstante, la denuncia ante la Oficina Anticorrupción -dependiente del gobierno- es por incumplir el decreto de información pública aprobado en el 2003 por el presidente Néstor Kirchner, que obliga a la transparencia del ejecutivo. Alonso preguntó hace dos meses a la Casa Rosada por "el listado de objetos que recibió la presidenta desde que asumió y el destino de los mismos". Nunca recibió respuesta.

No es la primera vez que los regalos presidenciales son objeto de polémica en Argentina. El caso más recordado fue el Ferrari que un empresario italiano obsequió a Carlos Menem en 1991 y que éste pretendía quedarse -"es mía, mía", dijo entonces-, aunque el escándalo fue tal que el mandatario se vio obligado a vender el coche y donar el dinero. A Fernando de la Rúa se le abrió una causa judicial por recibir en el 2000 dos jarrones y dos esculturas como regalo de la empresa española Fomento de Construcciones y Contratas, con importantes inversiones en el país.

En su blog, Alonso se pregunta si los regalos recibidos por Fernández están en su casa patagónica de El Calafate y escribe: "Dime qué regalos recibes, de manos de quiénes y qué haces con ellos, y te diré qué ética tienes".

19-X-12, R. Mur, lavanguardia