la intelligentsia turca pide perdón por el genocidio armenio

"No me parece razonable pedir perdón cuando no hay razón para ello. Personalmente, no acepto, apoyo o participo en esta campaña". Con estas palabras, pronunciadas ayer, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, salía al paso de una exitosa recogida de firmas lanzada esta semana por la intelectualidad turca -y secundada por once mil personas- que pide disculpas al pueblo armenio por el genocidio de 1915.

La página web Ozurdiliyoruz (pedimos perdón, en turco) es la que aglutina este movimiento, incómodo para el Gobierno de Ankara, que mantiene el concepto "gran calamidad" para referirse a la matanza de cientos de miles de armenios en 1915. Un hecho que las Naciones Unidas definió en 1948 como "genocidio", término que sigue siendo tabú en Turquía.

El texto que acompaña a la suma de firmas está encabezado con el epígrafe "pido perdón", y dice así: "Mi conciencia no puede aceptar la ignorancia y la negación de la gran catástrofe que sufrieron los armenios otomanos en 1915. Rechazo esta injusticia y comparto los sentimientos y el dolor de mis hermanos armenios. Les pido perdón". Este tipo de pronunciamientos choca con la historiografía oficial promulgada por el Estado turco. La versión oficial es que hubo unos 300.000 armenios muertos como víctimas de guerra.

La campaña tiene la particularidad de que la llamada a la indulgencia se produce en un medio como internet, que ha sufrido en Turquía un recorte de acceso directo a más de mil páginas web desde el 2007, entre ellas el popular portador de vídeos YouTube.

La lista que encabeza las firmas se lee como el quién es quién de la intelligentsia liberal turca: escritores, académicos, políticos, matemáticos...

Uno de los firmantes, el columnista Cengiz Candar, afirmó ayer en el rotativo económico Referans que lo hizo "por Hrant Dink", el periodista turco de ascendencia armenia asesinado el 19 de enero del año pasado en Estambul. Candar se siente responsable de lo que acaeció ese día, debido a que no entendió el peligro que acechaba a Dink "por ser armenio".

Ningún representante oficial del Ejecutivo acudió a la marcha fúnebre en su homenaje, como tampoco ningún editor de los grandes medios.

Uno de los ausentes, Erdogan, fue ayer más allá de su rechazo personal, lo hizo nacional y apuntó incluso a la posibilidad de criminalización de la iniciativa porque este tipo de campaña "sólo puede crear caos y destruir la paz social". Asimismo, hizo hincapié en que ha sido lanzada por "intelectuales", una afirmación que entronca con un discurso nacionalista muy popular en Turquía que postula una política de reducción del debate público, que identifica a "los intelectuales" como un enemigo interno y que está enraizado en la tradición antiintelectual europea del siglo pasado, sobre todo alemana.

Curiosamente, también se han mostrado críticas con la campaña organizaciones armenias porque constatan algo obvio: que se evita de forma consciente el término genocidio.

18-XII-08, R. Ginés, lavanguardia