a la premsa

CCOO y AI arremeten de nuevo contra el canon que grava los CD y DVD vírgenes

EFE

MADRID.- La Asociación de Internautas y Comisiones Obreras denunciaron de nuevo la subida a partir de enero del 35% del canon de los CD y DVD vírgenes, y reclamaron al Gobierno que impida una situación que supone que los "honestos" pagarán las pérdidas de las discográficas que ocasionan los "piratas".

El presidente de la Asociación de Internautas (AI), Victor Domingo, aseguró que el acuerdo de 1 de septiembre de 2004 entre la Comisión de Soporte de Grabación (ASIMELEC) y las entidades de Gestión de los Derechos de Autor para imponer un canon a ese material "es una contradicción legal" porque convive junto al sistema anticopia, "y no se puede pagar por las dos cosas".

Ambas organizaciones presentaron en rueda de prensa un manifiesto conjunto contra el canon y una campaña contra este tipo de acuerdos privados en el que argumentan que si se paga un canon por realizar copias, debería eliminarse el sistema de seguridad de esos soportes para facilitar esta actividad, pero la mayoría de los DVD y CD impiden replicarlos.

Actualmente, el canon para estos soportes vírgenes, que no estaba previsto en la Ley de Propiedad Intelectual de 1996 pero que se impone con el acuerdo entre Asimelec y los Autores, supone un aumento de 0,17 euros y 1,40 para los CD y los DVD, respectivamente, lo que les ha supuesto ya, aseguran sus detractores, un aumento del beneficio de 54 millones de euros.

El secretario confederal de Comunicación de CC.OO, Fernando Lezcano, aseguró en el acto que el canon es arbitrario e injusto, ya que penaliza a un número indeterminado de ciudadanos, empresas, instituciones y administraciones que utilizan estos soportes para realizar copias de documentos de texto.

Muchos DVD y CD contienen sistemas de seguridad para que no puedan copiarse y quien los vulnera comete un delito, pero no es así si se realiza una copia de un soporte sin sistema de seguridad.


 

SGAE e impuesto revolucionario

Peñafiel, condenado por comparar el ‘impuesto’ etarra con el canon de la SGAE.

LV, 27-VIII-2004, agcs.

El Tribunal Supremo ha condenado al periodista Jaime Peñafiel y a la desaparecida Encarna Sánchez a indemnizar a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por comparar el canon que este organismo cobra a los hoteles por tener televisores con el impuesto revolucionario de la organización terrorista ETA. Al haber fallecido Encarna Sánchez, la multa, que será fijada por el tribunal cuando se ejecute la sentencia, deberá satisfacerla su heredera, Juana María Pilar Cebrián.

En febrero de 1995, los dos periodistas afirmaron en el programa radiofónico Directamente Encarna sobre el canon de la SGAE: “Esto es un impuesto revolucionario, no solamente digamos que cobran los de ETA a los empresarios vascos, aquí también la SGAE...”. Y añadieron que estos ingresos “se los están llevando unos tontos”.

El Tribunal Supremo considera la comparación “totalmente rechazable” y especifica se ha producido una intromisión ilegítima en el honor con estos comentarios, ya que el derecho a la crítica “no pude autorizar a sus autores a utilizar expresiones injuriosas o tendenciosas”.

En 1996 el juzgado de primera instancia de Madrid rechazó la reclamación de la SGAE. Posteriormente, la Audiencia Madrid falló a favor de esta institución y ahora la ha apoyado el Supremo. En primera instancia el organismo que protege a autores y editores pidió una indemnización de 300.056 euros.


 

El canon de la SGAE

Uno de los pilares sobre los que pivota y rota nuestra sociedad parte del principio de que todos somos inocentes hasta que se demuestra la culpabilidad. Siendo así de claro y rotundo, ¿cómo permiten las autoridades que la SGAE cobre un canon sobre los CD por un trabajo del que únicamente soy yo el autor o creador? En qué pueden basarse esta entidad para decir que, en mi trabajo personal, copio o pirateo una obra de un autor asociado a la SGAE? ¿De qué forma y qué criterios contables utiliza la SGAE para distribuir entre sus socios el monto recaudado con este canon, si desconoce a los que son, precisamente, la razón de ser de su existencia?

Se ha formado una nueva mayoría, tanto en el Parlament como en el Congreso de los Diputados. ¿No creen sus señorías que ya va siendo hora de que se ponga coto a tanta vorágine especuladora? ¡Somos inocentes!

JOAN GIMÉNEZ RÀFOLS
Barcelona
Cartas de los lectores, LV, 13-V-200