59.- La soberanía en la Modernidad; José Luis Monereo Pérez; 23-VIII-19.

Soberanía y libertad59.- «La soberanía en la Modernidad: León Duguit y la ¿crisis? de la Soberanía», por José Luis Monereo Pérez, Estudio Preliminar en "Soberanía y libertad"; Leon Duguit; Comares, 2013; 23-VIII-19.

LIBER INFO-59
recomanacions bibliogràfiques

 

La sobirania és el pleonasme del poder, la seva tautologia, la coartada del lliberticidi, la substitució de la política per la redundància teocràtica.

 

(cites:)

p. XXVIII

... la Constitución jurídica que sirve de base unitaria a un sistema jurídico se apoya en última instancia en un poder precedente a todo Derecho establecido, sobre un fenómeno real de existencia política. ...

...El poder constituyente del pueblo no puede encontrarse sometido a ningún Derecho positivo, porque es superior y previo a toda norma establecida. La voluntad constituyente del pueblo es una voluntad inmediata, previa y superior a todo procedimiento estatuido. ...

... No se debe confundir el poder constituyente con la competencia legal establecida por una Constitución jurídica para la reforma parcial o revisión de alguna de sus normas.. El poder titulas de esa competencia para la reforma de las normas no esenciales de la Constitución no posee el carácter de poder constituyente por la razón de que recibe sus facultades de la misma Constitución, cuya identidad fundamental perdura a través de todas sus modificaciones normales. El poder constituido encuentra su fundamento en la Constitución jurídica. Por el contrario, el poder constituyente es previo y superior al Derecho establecido, y no está ligado por ninguna norma positiva. Se justifica por sí mismo, de manera que su fundamentación no es estrictamente jurídica, sino política y ontológico-existencial, esto es, es un poder existencialmente prejurídico...

 

p. XXXI

... El poder constituyente se entiende así como una categoría político-jurídica referida a la legitimación. ...

 

p. XXXIII

...si la soberanía no es poder ilimitado, por lo meos pertenece a la esencia del Estado soberano determinar por sí solo, por su propia voluntad, las reglas jurídicas que deberán integrar la limitación de su potestad soberana. El Estado dejaría de ser soberano si dichas limitaciones le pudieran ser impuestas por una voluntad o una potestad superiores a la suya. ...

 

p. XXXIV

... esta concepción supone una privación del poder constituyente del pueblo o nación, si se quiere englobar así, de manera que éste queda atrapado indefinidamente en las redes creadas en el poder constituido... Lo que se produce es una fuerte separación entre el orden constituyente instituido y el poder originario que lo constituye. ...

 

(Comentari a https://www.tirant.com/derecho/libro/soberania-y-libertad-jose-luis-monereo-perez-9788490450178:)

El concepto de soberanía siempre ha sido un concepto controvertido tanto para el Derecho como para la ciencia política. Toda sociedad organizada requiere para su supervivencia de la existencia de un poder social que garantice un orden y su dinámica de funcionamiento. Tratándose de sociedades estatalmente organizadas, el poder de la nación se encarna en el Estado, como entidad que personifica a dicha nación. El Estado es el titular de la personalidad de la nación y el titular propio de la potestad nacional. En el enfoque clásico, la potestad del Estado constituye una potestad que sería un rasgo caracterizador del mismo. Esa potestad suele designarse con la expresión «soberanía» estatal, la cual más que una potestad sería, así, una cualidad. En esa lógica discursiva, la soberanía expresa el carácter supremo de un poder; un poder que no está subordinado otro, ni situado simétricamente en concurrencia con él. El Estado soberano ejerce un poder de dominación en el espacio político definido en un doble sentido: en el interior de su territorio (soberanía interna donde se sitúa como poder supremo frente a otros poderes sociales subordinados) y en el exterior (soberanía externa en el marco de las relaciones internacionales entre Estados pretendidamente soberanos, que postulan su independencia en relación a los demás Estados). Los Estados ejercen una potestad suprema, en el sentido de que su potestad se encuentra libre de toda sujeción o limitación respecto a una potestad exterior y son formalmente iguales los unos a los otros. La soberanía externa adquiere una significación negativa, mientras que la soberanía interna tendría una significación más positiva, pues comporta un poder de dominación que se ejerce sobre los individuos y grupos sociales, los cuales solo pueden ostentar un poder inferior o subordinado al que detenta el Estado. No obstante, esas dos facetas de la soberanía son dos caras de una misma medalla, toda vez que ambas se reducen, básicamente, a esa concepción única de ostentación de un poder que postula su dominio, independencia y no subordinación respecto a los demás poderes sociales, más o menos organizados. Esa no subordinación se predica de todo poder ajeno, interno o externo. Conforme a la doctrina tradicional, el elemento distintivo principal del Estado es precisamente su soberanía, la cual aparece a modo de una condición esencial del Estado moderno. La soberanía no pertenece a las categorías absolutas, sino a las categorías históricas, pues se ha ido construyendo por la concatenación de diversos factores determinantes. Y en estas coordenadas histórico-críticas, la soberanía ha sido en su origen histórico «una concepción de índole política, que sólo más tarde se ha condensado en una de índole jurídica» . De ahí su intrínseca historicidad. La noción de soberanía aparece diferenciada de la potestad estatal. Ésta se resuelve en poderes efectivos, en derechos y facultades activas de dominación, con un contenido fundamentalmente positivo. Por el contrario, en esa estricta idea la soberanía adquiere una dimensión negativa, de manera que el término soberanía, considerado en sí mismo, no revelaría en nada la consistencia misma de la potestad que es soberana. En su originaria significación histórica, la soberanía no es un carácter de la potestad del Estado, y no se confunde con esta última . La evolución histórica de la soberanía pone de relieve que ésta significó la negación de toda subordinación o limitación del Estado por cualquier otro poder. Poder soberano de un Estado equivale a afirmar que no reconoce ningún otro superior a sí; tratándose de un poder supremo e independiente .



SOBERANÍA Y LIBERTAD; Leon Duguit; Comares, 2013.

 

ESTUDIO PRELIMINAR, «La soberanía en la Modernidad: León Duguit y la ?crisis? de la Soberanía», por José Luis Monereo Pérez

PRÓLOGO DEL TRADUCTOR

ADVERTENCIA

 

PRIMERA LECCIÓN LAS NOCIONES DE SOBERANÍA NACIONAL Y DE LIBERTAD INDIVIDUAL

SEGUNDA LECCIÓN ¿QUÉ ES UNA NACIÓN?

TERCERA LECCIÓN ¿QUÉ AGRUPACIONES SOCIALES SON HOY NACIONES?

CUARTA LECCIÓN LA NACIÓN FRANCESA Y LA NACIÓN ALEMANA

QUINTA LECCIÓN ¿QUÉ ES LA SOBERANÍA?

SEXTA LECCIÓN LA NACIÓN TITULAR ORIGINARIA DE LA SOBERANÍA

SÉPTIMA LECCIÓN LA SOBERANÍA NACIONAL EN LAS RELACIONES EXTERIORES

OCTAVA LECCIÓN LA LIGA DE LAS NACIONES

NOVENA LECCIÓN LA SOBERANÍA NACIONAL EN EL INTERIOR. LA LIBERTAD DEL INDIVIDUO

DÉCIMA LECCIÓN EL CONCEPTO SOLIDARISTA DE LA LIBERTAD

UNDÉCIMA LECCIÓN PRINCIPALES CONSECUENCIAS DEL CONCEPTO SOLIDARISTA DE LA LIBERTAD

DUODÉCIMA LECCIÓN LA LIBERTAD DE ASOCIACIÓN Y EL SINDICALISMO

DECIMATERCERA LECCIÓN LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO MODERNO Y LA LIBERTAD DEL INDIVIDUO

 

EN BUSCA DE LA SOBERANÍA, por Otto Kirchheimer

1. GRUPOS SOCIALES, POLÍTICOS Y ECONÓMICOS

2. LA ORGANIZACIÓN DE LOS INTERESES ECONÓMICOS

3. LOS GRUPOS Y EL GOBIERNO

4. LA SITUACIÓN MONOPÓLICA DE LOS SINDICATOS

5. RACKET Y SOCIEDAD

6. DECREPITUD DE LAS INSTITUCIONES TRADICIONALES

7. BUROCRACIA EN COMPETENCIA

8. EN BUSCA DE LA SOBERANÍA