estretatègica modernització militar russa

Tras la desintegración de la Unión Soviética, en 1991, Rusia heredó unas fuerzas armadas mastodónticas. El ejército Rojo era el más grande del mundo, con dos millones de hombres, pero arrastraba lastres inmensos que se agravaron en los noventa. Modernizarlo fue imposible por falta de fondos, el bajo salario de los reclutas, la guerra de Chechenia o el descenso de población.

Pero en los últimos años, paralelamente al boom económico de Rusia que ha traído la subida de los precios del petróleo, los presupuestos militares se han multiplicado. El año pasado el gasto en Defensa (31.000 millones de dólares) aumentó un 30% respecto al año anterior y era cuatro veces mayor que el del 2001. El anuncio de esta millonaria apuesta causaron preocupación el año pasado en Europa, sobre todo en medio de una confrontación este-oeste a causa del escudo de defensa de misiles estadounidense.

El Gobierno ruso aprobó un programa de rearme de 240.000 millones de dólares hasta el 2015. Las fuerzas armadas rusas del futuro no sólo dispondrán de los viejos tanques de factura soviética que a principio de este mes recuperaron Osetia del Sur, sino también de la tecnología más avanzada. El Programa de Armamento Militar 2007-15 supone reemplazar el 45% de la maquinaria militar de tierra y de la flota.

El mastodonte soviético se ha hecho más pequeño, más ligero y más móvil. En la actualidad, el ejército ruso ronda los 400.000 hombres, según datos del informe del año 2006 del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres. El nombramiento este año de una nueva cúpula militar incide en este camino.

Pero el Kremlin no ha olvidado su poder nuclear. De hecho el jueves pasado, en pleno conflicto con Georgia, Rusia ensayó con éxito un misil Topol capaz de alcanzar blancos a 10.000 kilómetros de distancia. El año pasado, en vísperas del G-8 de Alemania, el entonces presidente Vladimir Putin amenazó con apuntar los misiles rusos hacia Europa...

Rusia tendría actualmente 14.000 cabezas nucleares por 9.960 de EE. UU., según diversas estimaciones. Moscú no olvida las promesas incumplidas de Washington de expandir la OTAN hacia el este de Europa, y en la disuasión nuclear ha encontrado un buen tanque.

1-IX-09, G. Aragonés, lavanguardia