amb Constituciˇ per˛ sota tutela...

La Constitución de Kosovo entró en vigor ayer, sin fastos y casi de puntillas, en una ceremonia amenizada por un recién creado himno nacional que - en buena lógica, y tal como preferían los más razonables- no tiene letra. El artículo primero de esta Carta Magna se conoce desde la declaración de independencia, el pasado 17 de febrero: proclama que la República de Kosova (con a al final, en albanés) es democrática e indivisible, y se define como "el Estado de los ciudadanos de Kosova". Lo de la indivisibilidad, no obstante, sigue sin estar claro.

En Belgrado, el presidente Boris Tadic insistió ayer en que "Serbia considera Kosovo su provincia del sur y defenderá su integridad por medios pacíficos, a través de la diplomacia y no de la fuerza". Estaba previsto que ayer mismo la misión de las Naciones Unidas - Unmik- cediera oficialmente su autoridad al nuevo estado. Pero esto no ocurrió. Y la permanencia de la ONU da argumentos a los serbokosovares, que se acogen al estatus que ha regido Kosovo desde 1999 y rechazan esta Constitución.

El plan de la Unión Europea de desplegar una misión civil - Eulex- que haría de acompañante del naciente Estado y sustituiría a la de la ONU está en mantillas. Después de anunciarla coincidiendo con la declaración de independencia kosovar - y mientras una mayoría de países miembros reconocía al nuevo Estado y una minoría rehusaba hacerlo, entre ellos España-, Bruselas hizo malabares para echarla adelante y buscar el formato de participación más adecuado para desplegar casi dos mil efectivos. Pero la oposición de Rusia - aliada de Serbia- a la misión Eulex y el imperativo europeo de llevarse bien con Moscú han tenido un peso decisivo. Rusia se opone, desde luego, a que la Unmik sea desmantelada. Así que, como posible salida, el secretario general de la ONU, Ban Ki Mun, ha propuesto una "reconfiguración" de la Unmik, de forma que pueda convivir con la Eulex. La misión de paz de la OTAN (KFOR) se mantiene en cualquiera de los casos.

El problema de esta fórmula es que podría contribuir a más división. Los serbokosovares rechazaron de inmediato la llegada de la Eulex, y en Bruselas - a pesar de declaraciones optimistas como "empezaremos por el sur e iremos subiendo hacia el norte"- son conscientes de que en lugares como Kosovska Mitrovica (la parte serbia de la ciudad dividida), aunque no les guste la misión de la ONU, no quieren ver el pelo a los funcionarios europeos. Y, con la ayuda de Belgrado, parecen dispuestos a llevar adelante su intención de constituir una asamblea parlamentaria propia.

Agron Bajrami, director del diario Koha Ditore,de Pristina, ha señalado: "Estamos entrando en un proceso muy arriesgado al tener dos misiones internacionales con dos realidades diferentes, la que percibe la comunidad albanesa y la que percibe la comunidad serbia", y eso "podría conducir a la división de Kosovo".

16-VI-08, F. Flores, lavanguardia