condemnats (tibetans) per la revolta a Lhasa

Treinta personas han sido condenadas a penas que van de los tres años a prisión de por vida por su participación en los violentos disturbios registrados el 14 de marzo en la capital tibetana, Lhasa, informó la agencia oficial Xinhua. En los disturbios murieron 18 civiles y un policía a manos de los manifestantes tibetanos. La mayoría de las víctimas fueron chinas. Según el informe oficial, tres manifestantes murieron también "al huir". Los manifestantes incendiaron siete escuelas, cinco hospitales y 120 inmuebles.

También saquearon 908 comercios, y 382 civiles y 241 policías resultaron heridos. Según los testimonios de jóvenes tibetanos que participaron en los sucesos, recogidos el 15 de marzo en Lhasa por el periodista alemán Georg Blume, corresponsal del semanario Die Zeit,el único informador occidental presente, la policía china no disparó. La mayoría de las víctimas de la jornada fueron, efectivamente, chinas. Los disturbios se desataron entre rumores de que siete monjes de Drepung habían muerto en las protestas pacíficas de días anteriores. Las autoridades chinas siempre dijeron que no se había hecho uso de "armas letales". Según informes del exilio tibetano, en Lhasa murieron 89 personas a manos de la policía. Hasta el momento no hay pruebas de esas muertes. Sin embargo, en otras zonas tibetanas, por ejemplo Sichuan, dos días después, donde el exilio citó muertos por bala policial, se pudieron obtener rápidamente testimonios gráficos. "Francamente, algunos de nosotros fuimos demasiado lejos", dijo uno de los jóvenes tibetanos citados por Blume, quien fue expulsado poco después. Tíbet sigue cerrado a la prensa internacional.

30-IV-08, R. Poch, lavanguardia