dossier actualitat revolta tibetana 2008 (1)

(veure anteriors:
- imatges de la detenció (i arrestaments) de la Marxa Free Tibet
- monjos encapçalen manifestacions a Tibet; repressió i morts a Lhasa)

- notícies en ordre cronològic -

18-III-08, L. Forés, lavanguardia: la respuesta europea a la tensión en Tíbet no tiene visos de trascender los ejercicios de retórica diplomática. La presidencia eslovena exigió el cese de la violencia y expresó su "profunda preocupación" por los incidentes que han dejado en los últimos días cien muertos, según el exilio tibetano, o 13, según el recuento de las autoridades chinas. La presidencia asimismo pidió el "acceso libre" de los periodistas a Tíbet, puesto que Pekín lo está restringiendo a los informadores internacionales para cubrir los incidentes.

La Comisión Europea también sigue muy de cerca los acontecimientos en Tíbet. Sin abandonar la prudencia habitual, su portavoz de Relaciones Exteriores, Christiane Hohmann, sí advirtió de que el boicot "no sería la forma más apropiada" de promover la defensa de los derechos humanos en China. Bruselas hizo un llamamiento a las autoridades de Pekín a que renuncien al uso de la fuerza para reprimir protestas pacíficas y también pidió a los manifestantes tibetanos que no se expresen de forma violenta.

Desde el Parlamento Europeo, su presidente, el alemán Hans-Gert Pöttering, alegó que los Juegos "serán una oportunidad para que China demuestre que un país que alberga el mayor acontecimiento del deporte internacional y se compromete con el reconocimiento de los derechos humanos, incluido el respeto a las minorías y a la libertad de credo".

La tímida reacción de la Unión Europea a la violenta represión de la policía china tiene como telón de fondo el creciente peso político y económico que está acaparando el gigante asiático. Las cancillerías europeas ven las Olimpiadas como una oportunidad de estrechar relaciones con la potencia emergente, antes que como una ocasión para reprenderle por su pobre registro en materia de derechos y libertades.

Las relaciones comerciales entre China y la UE son cada vez más importantes: Europa ya es el primer socio comercial del país asiático. Además, en tanto que miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, los Veintisiete saben que necesitan a China para afrontar los problemas más acuciantes de la escena internacional, como Irán, Darfur o Kosovo.

Aun así, la Unión Europea dice que no renunciará a hablar de derechos humanos con las autoridades Chinas, algo que no parece molestar a Pekín "siempre que el diálogo se base en la igualdad, el respeto mutuo y la no injerencia en asuntos internos", afirmó hace unos días su ministro de Exteriores, Yang Yiechi.

13-III-08, R. Poch, lavanguardia: Las autoridades de Pekín se han decidido a incrementar el control de las escaladas al monte Everest, por lo menos hasta después de la ascensión de la antorcha olímpica a la cumbre más alta del mundo, prevista para principios de mayo. Una carta enviada a las empresas que se dedican al negocio del ascenso mediante acuerdos con Tíbet, les informó el lunes de que las subidas al Everest y al vecino Cho Oyu tendrán que posponerse hasta después del 10 de mayo.

El contenido de la carta ha sido divulgado por una web de montañismo de Estados Unidos que incluye informaciones críticas con China, pero no ha sido confirmada por fuentes oficiales chinas, lo que podría ser más síntoma de discreción que de desmentido.

Está claro que para China la prioridad en el Everest, en abril y mayo, es la operación de ascenso de la antorcha. La carta cita lo que parece referirse a aglomeración de actividades, pero la mencionada web considera que "la peor pesadilla de China durante los actos del ascenso con la antorcha es que aparezcan fotos de esta junto a alpinistas enarbolando el mensaje de ´Tíbet libre´".

En Lhasa, un operador del sector montañero dijo que "no se están aceptando peticiones de ascenso, individuales o de grupo, entre marzo y junio", por razón de la cita olímpica. Conforme se acercan los Juegos de Pekín, en agosto, el tema de Tíbet se está poniendo al rojo vivo. El lobby budista tibetano del exilio y sus aliados occidentales quieren aprovechar la coyuntura para dar a conocer sus puntos de vista sobre la situación en esta región autónoma de China. El Gobierno chino está decidido a impedirlo.

El año pasado, un grupo de activistas desplegó pancartas y letreros a favor de un "Tíbet libre" en el campamento base del Everest. Y otro hizo lo mismo en un tramo de la Gran Muralla próximo a Pekín. En este contexto, el ascenso de la antorcha olímpica al Everest, situado entre Tíbet y Nepal, es visto por el exilio como un intento de legitimizar el dominio chino del territorio. En los últimos días, coincidiendo con el 49. º aniversario de la revuelta de Lhasa, que desencadenó la definitiva huida del Dalai Lama a India, se organizaron protestas en la ciudad, reprimidas por la policía con gases lacrimógenos contra los monjes manifestantes.

El viernes, en Dharamsala, sede de su exilio en India, el Dalai Lama hizo unas declaraciones sin precedentes por la acritud de su crítica al dominio chino de Tíbet. El líder religioso tibetano evocó "las enormes e inimaginables violaciones de los derechos humanos cometidas por China en Tíbet", que llegan a "la negación de la libertad religiosa".

"En los últimos años, Tíbet ha sido escenario de una represión y de una brutalidad crecientes, entre grandes violaciones de derechos humanos, negación de libertades religiosas y politización de los asuntos religiosos. Desde hace cerca de seis décadas, los tibetanos han tenido que vivir en un estado de miedo constante bajo la represión china", dijo.

El Dalai Lama ha sido acusado por las autoridades tibetanas de promover "el sabotaje" de los Juegos de Pekín. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino declaró ayer que el Dalai "continúa distorsionando los hechos".

15-III-08, lavanguardia: Historial reciente:
- 1950 Invasión china. Algunas zonas del Tíbet histórico son incorporadas a otras provincias
- 1959 Represión de una revuelta antichina en Lhasa. El Dalai Lama se exilia al norte de India
- 1965 Pekín establece la región autónoma tibetana
- 1960-70 Destrucción de la mayoría de los templos budistas durante la revolución cultural
- 1988 China impone la ley marcial tras una insurrección
- 1989 Premio Nobel de la Paz para el Dalai Lama
- 1995 El Dalai declara a un niño de seis años encarnación del Panchen Lama, segunda autoridad del budismo tibetano. Las autoridades chinas le imponen el arresto domiciliario y nombran a otro Panchen Lama

15-III-08, R. Poch, lavanguardia: A menos de cinco meses de los Juegos Olímpicos de Pekín, la capital tibetana, Lhasa, explotó en una revuelta promovida por el exilio tibetano y basada en un descontento histórico. Tras cuatro días de protestas pacíficas, la violencia apareció en reacción a la detención de monjes. Un sector la convirtió en revuelta, incendiando vehículos y comercios, e iniciando peleas con residentes y comerciantes chinos...

Según Radio Free Asia - un antiguo aparato de la CIA-, la policía mató a tiros a dos manifestantes. Hay decenas de heridos. Dos monjes se cortaron las venas y su estado es grave. Los vuelos a Lhasa se han suspendido.

Anoche las calles de la capital tibetana estaban desiertas y a oscuras (el suministro eléctrico se había cortado), con patrullas policiales y algunos blindados apostados junto al Potala, antigua residencia del Dalai Lama, el máximo líder del exilio tibetano, cuya popularidad en Tíbet es grande. Lhasa no había visto nada igual desde hacía 19 años.

La protesta comenzó el lunes, cuando el exilio tibetano y sus partidarios en Occidente iniciaron una campaña de acciones para divulgar su causa en vísperas de los Juegos. En Lhasa, unos 300 monjes budistas salieron a la calle. Su marcha fue detenida por unos dos mil policías. Pedían el levantamiento de restricciones religiosas y la puesta en libertad de clérigos encarcelados. Los monjes pertenecían a tres monasterios, Drepung, Ganden y Sera. Se organizaron sentadas y algunos iniciaron huelgas de hambre.

El pistoletazo de salida lo había dado, tres días antes, el propio Dalai Lama. El sonriente jefe religioso budista pronunció el viernes pasado un discurso, inusitado por su beligerancia, con motivo del 49. º aniversario de la gran revuelta de Lhasa de marzo de 1959, cuando, siendo un joven, escapó de Tíbet disfrazado y escoltado por un grupo armado de guerrilleros jampas (tibetanos del oeste). Empezaba así un largo exilio en India que continúa hoy...

"Desde hace cerca de seis décadas, los tibetanos han tenido que vivir en un estado de miedo constante bajo la represión china", dijo el Dalai Lama, que hoy tiene 72 años. A continuación lanzó un guiño a sus partidarios para que utilicen los Juegos de Pekín para denunciar a China.

Sin una directiva de Dharamsala (India), donde vive el Dalai Lama, las manifestaciones de Lhasa y de zonas tibetanas de las provincias de Gansú y Qinghai no habrían tenido lugar. El descontento de la población tibetana es bastante amplio, pero desde la revuelta de 1989 las manifestaciones eran raras porque se evitaba una confrontación directa por la que en Tíbet se paga, siempre, un precio muy alto de cárcel y malos tratos.

Lo determinante es que desde hace dos años Pekín y el exilio tibetano han roto el diálogo. En ese contexto aparecen los Juegos, que incluyen el paseo de la antorcha olímpica por Tíbet y su ascensión al Everest. Es un recuerdo de la pertenencia de Tíbet a China que hiere al exilio, donde se contempla con nerviosismo cómo envejece el Dalai Lama sin que su política, relativamente conciliadora, de frutos...

Pero en India y Nepal los manifestantes han sido detenidos - un centenar-, China ha cerrado el Everest hasta el 10 de mayo para impedir sorpresas. La política de visados se ha endurecido para complicar la afluencia de activistas que quieran acudir a Pekín con pancartas.

Este tira y afloja apenas acaba de comenzar y subirá de tono. El portavoz de Exteriores chino, Qin Gang, ha acusado a "los grupos del Dalai Lama" de los disturbios. "Estamos decididos a oponernos a cualquier conspiración que intente separar Tíbet de China", dijo. EE. UU., que hace pocos meses inició la emisión vía satélite de programas de televisión en tibetano, y la Unión Europea apelaron a China a mostrar contención y a retomar el diálogo con el Dalai Lama, que ha llamado a la paz.

16-III-08, R. Poch, lavanguardia: Los tibetanos saben que la explosión del viernes, con entre diez y cien muertos, según las fuentes, se va a cobrar el precio habitual en detenciones, torturas y duras condenas de cárcel. Ese es el significado práctico de las palabras del presidente del Gobierno de Tíbet, Qiangba Puncoq, que ayer dijo en Pekín: "Vamos a actuar con severidad con quienes se hayan implicado en actividades separatistas".

Las autoridades han dado de plazo hasta mañana lunes para entregarse. Con quienes reconozcan sus fechorías habrá clemencia, dicen. Se llama a la población a delatar a los autores de la revuelta, que arremetió contra todo lo chino que encontraba a su paso, comercios y personas. Con los rastros de 160 incendios aún humeando en el centro de Lhasa, la ciudad estaba desierta, con toque de queda y patrullas policiales recorriendo las calles. La gente está encerrada en las casas, y los turistas en sus hoteles. El suministro eléctrico se ha restablecido, el de internet se ha cortado.

El barrio de los chinos Hui, de confesión musulmana, fue el más afectado, porque es el más próximo al barrio tibetano. Los Hui dominan las carnicerías y son activos comerciantes. Hasta la mezquita de Lhasa fue incendiada por la turba que volcaba coches y saqueaba comercios...

Lo que ocurrió el viernes se pareció mucho a un pogromo: un asalto a la integridad física y a los patrimonios de un grupo étnico concreto, en este caso chino. Un pogromo de la etnia minoritaria en Lhasa, los tibetanos, contra la mayoritaria y dominante. Pero ese sólo es uno de los tres aspectos de la revuelta tibetana.

El segundo fue el restablecimiento del orden. El presidente del Gobierno de Tíbet ha tenido la desfachatez de negar que la policía hubiera disparado el viernes, cuando los testigos escucharon durante toda la tarde ráfagas de armas automáticas. ¿Cuántos murieron por bala policial y cuántos en el pogromo? Se desconoce. Según una fuente del Gobierno de Lhasa, los muertos fueron diez, todos ellos civiles inocentes carbonizados en los incendios. Entre ellos se cita a dos empleados de hotel y dos tenderos. El exilio tibetano habla de decenas de muertos, hasta un centenar, cargando las tintas sobre la represión policial de la revuelta. Un residente tibetano cifró en veinte los muertos tibetanos.

Pero antes de todo eso, desde el lunes, durante cuatro días, en Lhasa se asistió a otra acto, el tercer e inicial componente de esta crisis. Desde su exilio en India, el Gobierno del Dalai Lama había organizado una campaña de protestas para dar a conocer su causa con motivo del aniversario de la revuelta de Lhasa de marzo de 1959, que propició su huida a India. Llegada a Tíbet a través de canales monacales, esa directiva de protesta se tradujo en las manifestaciones de monjes. El exilio tibetano y sus partidarios en Occidente (el lobby budista, círculos de Hollywood, y adversarios de China) están decididos a deslucir los Juegos de Pekín.

En las protestas de principios de la semana en Lhasa había muchos más policías que participantes. La detención de quince monjes y el rumor de que uno de ellos había muerto encendieron la chispa de la revuelta. El incendio prendió sobre un terreno social bien propicio. Entre la población tibetana, el desempleo hace estragos. Es un desempleo amargo, porque convive con el progreso incesante del comercio, en manos de colonos chinos, que fluyen a la ciudad cada vez en mayor número, especialmente desde que se inauguró el "ferrocarril del techo del mundo", que pone las grandes ciudades chinas a pocas horas y a precios asequibles.

No hay una política expresa de discriminación de los tibetanos. Aunque los tibetanos se quejan, por ejemplo, de que en Lhasa las licencias de taxi se las llevan los chinos. Y sí hay una incomprensión profunda de China hacia la diferencia cultural de Tíbet, y una historia de más de medio siglo de apisonadora, con épocas muy terribles y otras menos, como en el conjunto de China, pero con la diferencia de que Tíbet es una nación con su propio carácter, y las mismas enfermedades del desarrollismo chino tienen allá una repercusión diferente. La idea peregrina de Pekín es que todo eso desaparecerá con el "progreso" y el "desarrollo". Es un fatal error. Tíbet, efectivamente, se transforma, pero la identidad diferenciada se mantiene, incluso entre los jóvenes que ya apenas hablan tibetano.

En veinte años, el profundo malestar de los tibetanos no se había expresado más que de forma latente. Por eso, la explosión del viernes tuvo también algo de trágica y violenta fiesta popular. Algunos testigos explican que incluso la gente tibetana que no participó en los disturbios expresaba cierta satisfacción en sus rostros. Hoy, aquella alegría cambia a miedo por la certeza de unas represalias que serán implacables.

16-III-08, agcs, lavanguardia.es: A escasos cinco meses de la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín, el exilio tibetano ha hecho estallar una revuelta basada en su descontento histórico. Al menos diez personas han muerto ya en los disturbios en Lhasa, los peores en las dos últimas décadas acaecidos en el Tíbet, según datos de la agencia oficial china Xinhua aunque los exiliados elevan esta cifra a mas de 100.

Un grupo de unos cien monjes tibetanos exiliados en Nepal, incluidos mujeres y niños, iniciaron hoy una huelga de hambre en solidaridad con los personas que ayer perdieron la vida en los disturbios de Lhasa.

Exiliados tibetanos residentes en India informaron de que al menos un centenar de personas han muerto en las protestas organizadas en la capital de Tíbet, Lhasa, con motivo del fallido levantamiento protagonizado por el Dalai Lama contra el Gobierno chino en 1959, según informó la cadena estadounidense CNN. No obstante, la agencia oficial de noticias china, Xinhua, sigue manteniendo que sólo diez personas perdieron la vida en los enfrentamientos de ayer, cuando la Policía bloqueó una marcha iniciada por los monjes budistas.

A pesar de la tensa calma que se respira ahora en la capital tibetana, varios "bloggers" chinos, así como ONG presentes en la región autónoma china, han denunciado que las fuerzas de seguridad de Beijing han cerrado los tres monasterios principales que rodean Lhasa. En India, al menos 61 personas han sido arrestadas por organizar una protesta ilegal frente a la Embajada china en Nueva Delhi, según informó el portavoz del Congreso de la Juventud Tibetana, Komchok Yarphel.

Las autoridades chinas, en un nuevo varapalo internacional a pocos meses de la celebración de los JJ.OO., han responsabilizado directamente al Dalai Lama --ahora en el exilio-- de los disturbios. No obstante, el líder religioso respondió que los manifestantes sólo protestaban a raíz de "su profundo resentimiento contra el Gobierno de Beijing".

"Como siempre he dicho, la unidad y la estabilidad bajo la fuerza bruta es, en el mejor de los casos, una solución temporal", consideró, antes de apelar al Gobierno chino para que deje de hacer "uso de la fuerza y atienda el resentimiento de los tibetanos, dialogando con los tibetanos".

De momento, la televisión estatal china mostró hoy por primera vez escenas del enfrentamiento entre la Policía y los manifestantes, que aparecen quemando edificios en Lhasa. Asimismo, las autoridades chinas anunciaron que serán "indulgentes" con los que forman parte en los disturbios de la capital tibetana si se retiran antes de medianoche del lunes, según informó la agencia de noticias Xinhua.

Las protestas comenzaron el pasado 10 de marzo, cuando cientos de monjes salieron a las calles de Lhasa para conmemorar pacíficamente el 49 aniversario de la aplastada rebelión de 1959 contra el dominio chino, que desembocó en la huida al exilio de 100.000 tibetanos, entre ellos el Dalai Lama.

Ayer, sin embargo, se libraron enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden que desembocaron, según Pekín, que ha subrayado que "la situación ha vuelto a la normalidad", en disturbios en los que se produjeron saqueos e incendios de tiendas, centros comerciales, vehículos e incluso una mezquita.

Detenciones en Nueva Delhi
Unos 50 tibetanos fueron detenidos hoy cuando se manifestaban frente a la Embajada de China en Nueva Delhi para protestar por los disturbios que han causado la muerte de al menos diez personas ayer en Lhasa, informó una fuente policial.

Según la fuente, citada por la agencia PTI, los manifestantes, entre los que había mujeres, intentaron entrar a la fuerza en el edificio que alberga la legación diplomática china en la zona de Chanakyapuri, donde también está la Embajada de EE.UU.

Monjes tibetanos en huelga de hambre
Un grupo de unos cien monjes tibetanos exiliados en Nepal, incluidos mujeres y niños, iniciaron hoy una huelga de hambre en solidaridad con los personas que ayer perdieron la vida en los disturbios de Lhasa, según informó un activista protibetano.

"La huelga de hambre ha sido espontánea y pretende expresar nuestra solidaridad con las protestas en Lhasa y en contra de las muertes registradas", dijo el presidente de la Juventud Tibetana de Nepal y voluntario del movimiento Tíbet Libre, Thupten Tenzing. Tenzing agregó que por el momento desconocen durante cuanto tiempo permanecerán en huelga de hambre.

Está previsto que esta noche la comunidad de tibetanos exiliados en Katmandú encienda velas en la ciudad en señal de protesta por la muerte de al menos 10 personas en los disturbios que tuvieron lugar ayer en la capital tibetana.

16-III-08, efe, lavanguardia: El Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet, aseguró hoy que esa región está sufriendo "alguna clase de genocidio cultural" y que las autoridades chinas pretenden alcanzar la paz mediante el uso de la fuerza.

En una rueda de prensa televisada desde Dharamsala, la ciudad india septentrional que acoge al Gobierno tibetano en el exilio, el Dalai Lama dijo que de una forma "intencionada o no intencionada, alguna clase de genocidio cultural está teniendo lugar" en el Tíbet.

Asimismo, aseguró que sus reivindicaciones no han cambiado por los últimos acontecimientos y que sigue pidiendo "autonomía, no independencia".

El líder espiritual también pidió la ayuda de la comunidad internacional a quien atribuyó una responsabilidad de carácter moral en la causa tibetana.

En su primera comparecencia pública tras los disturbios del pasado viernes en Lhasa, la capital tibetana, el Dalai Lama volvió a expresar su apoyo a la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín este año.

Fuentes oficiales chinas señalan que en estos disturbios se han registrado "10 civiles muertos y 12 policías gravemente heridos".

Sin embargo, el exilio tibetano cifra en al menos 30 los muertos y precisa que ha recibido informaciones según las cuales este número podría llegar al centenar.

El máximo líder tibetano denunció las trabas y restricciones que, a su juicio, las autoridades chinas imponen al desarrollo de la educación y la formación en los monasterios tibetanos y alertó del riesgo de desaparición al que se enfrenta el patrimonio cultural del Tíbet.

Además, expresó su preocupación por el hecho de que las autoridades chinas hayan hecho uso de "la fuerza" para conseguir la estabilidad y la paz en la región tibetana.

Los disturbios de Lhasa tienen lugar en medio de las protestas que desde el pasado día 10 protagonizan los monjes budistas y que se iniciaron para recordar el aniversario de la fracasada rebelión tibetana contra el mandato chino en 1959, que causó la huida al exilio del Dalai Lama.

El Dalai Lama tiene su residencia habitual en Dharamsala, en el norteño estado indio de Himachal Pradesh, donde se encuentra la Administración Central Tibetana en el exilio.

Se calcula que la India acoge a unos 130.000 tibetanos que abandonaron sus hogares a partir de 1959.

El Dalai Lama denuncia que el Tíbet está sufriendo un

17-III-08, R. Poch, lavanguardia: La revuelta se ha acabado en Lhasa, pero la primera de las crisis preolímpicas de China continúa en lugares esporádicos de Tíbet, así como en zonas tibetanas de las provincias de Gansú, Qinghai y Sichuan, con enfrentamientos violentos y un número indeterminado de nuevas muertes. El Dalai Lama, líder del exilio tibetano con enorme popularidad en Tíbet, e inspirador de las protestas de la semana pasada, denunció ayer el "régimen de terror" y afirmó que en Tíbet "tiene lugar, de forma intencionada o no, algún tipo de genocidio cultural".

Según la Campaña Internacional a Favor de Tíbet, vinculada al exilio, en la zona tibetana de Sichuan por los menos siete personas murieron por balas, en una manifestación. Según otra organización, el Centro Tibetano para los Derechos Humanos, los muertos habrían sido trece. Conectado telefónicamente desde Pekín, un policía del lugar narraba asustado a la agencia Reuters cómo su comisaría había sido asediada por una multitud tibetana que lanzaba botellas con líquido inflamable e incendiaba coches. Un vecino del mismo lugar habló de un policía muerto.

En la zona tibetana de la provincia de Qinghai, un centenar de monjes de la ciudad de Tongren organizó una protesta simbólica quemando incienso. En la capital de Gansú, Lanzhou, se manifestaron un centenar de estudiantes tibetanos. En otra localidad de la misma provincia, Xiahe, hay toque de queda tras una manifestación de protesta organizada por monjes el viernes. En Nyangden, al norte de Lhasa, también ha habido una pequeña manifestación.

La semana pasada las protestas inicialmente pacíficas de Lhasa degeneraron, el viernes, en un pogromo espontáneo e incontrolado contra chinos por parte de manifestantes tibetanos, que incendiaron 160 edificios y comercios chinos, incluida una mezquita, aprovechando la ausencia de policía, que inicialmente intentó negociar, según algunas fuentes. Testigos independientes narran con detalle persecuciones y palizas a ciudadanos chinos por la calle. La agencia oficial china, cuya sede fue incendiada, cita varios muertos en esas violencias. La represión policial que siguió incluyó disparos y produjo decenas de muertos, hasta cien según fuentes del exilio. Ayer la situación en Lhasa, tomada por la policía, continuaba tensa.

Animada por sectores no gubernamentales de diverso tipo, la idea de un boicot a los Juegos de Pekín se abre paso en el mundo. Atletas alemanes declaran, en contra de la opinión oficial de su Gobierno, que consideran la posibilidad de no participar. La embajada de China en La Haya sufrió desperfectos en una protesta. China tiene por delante muchos más desafíos potenciales a sus Juegos y a su imagen, que podrían estallar.

"China no va a ceder ante una marea de ese tipo, que considerará una maniobra hostil contra ella con ribetes conspirativos. Y sea cual sea la situación real y el nivel que alcance la campaña contra los Juegos, la población china, en su inmensa y aplastante mayoría, hará suya esta interpretación", pronosticaba el año pasado un observador occidental residente en Pekín, muy bien informado en asuntos tibetanos.

El contexto de aquella declaración era una conversación con este corresponsal acerca de la lista de riesgos y sorpresas para los Juegos, figurando Tíbet en primer lugar, por delante de Taiwán, las tensiones con los musulmanes de Xinjiang y las campañas internacionales sobre derechos humanos. Algo de todo esto se percibe estos días en Bruselas, y hasta en Washington, donde las reacciones a la actual crisis están siendo muy contenidas.