declaració del Dalai Lama en el 49 anniversari de l´Aixecament Nacional Tibetà

DECLARACIÓN DE SU SANTIDAD EL DALAI LAMA EN EL 49º ANIVERSARIO DEL DÍA DEL LEVANTAMIENTO NACIONAL TIBETANO

Con ocasión del 49º aniversario del levantamiento pacífico del pueblo tibetano en Lhasa el 10 de marzo de 1959, ofrezco mis plegarias y doy tributo a aquellos valientes hombres y mujeres de Tíbet que padecieron dificultades indecibles y sacrificaron sus vidas por la causa del pueblo tibetano, y expreso mi solidaridad con aquellos tibetanos que actualmente padecen represión y maltrato. Extiendo, además, mis saludos a los tibetanos dentro y fuera de Tíbet, los partidarios de la causa tibetana y a todos aquellos que valoran la justicia.

 

Por casi seis décadas, los tibetanos en todo Tíbet, conocido como Cholkha Sum (U-Tsang, Kham y Amdo) han debido vivir en un estado de constante temor, intimidación y sospecha bajo la represión china. Sin embargo, además de mantener su fe religiosa, un sentido de nacionalismo y su cultura única, el pueblo tibetano ha sido capaz de mantener viva su aspiración básica a la libertad. Siento gran admiración por las características especiales del pueblo tibetano y su coraje indomable. Me siento extremadamente satisfecho y orgulloso de ellos.

 

Muchos gobiernos, organizaciones no gubernamentales y particulares en el mundo, dado su interés por la paz y la justicia, han apoyado permanentemente la causa de Tíbet. En particular, durante el año pasado, los gobiernos y pueblos de muchos países tuvieron gestos importantes que expresaron claramente su apoyo a nosotros. Quisiera expresar mi gratitud a cada uno de ellos.

 

El problema de Tíbet es muy complicado. Se relaciona intrínsicamente con muchos aspectos: la política, la naturaleza de la sociedad, la ley, los derechos humanos, la religión, la cultura, la identidad de un pueblo, la economía y el estado del medio ambiente natural. Por consiguiente, se ha de adoptar un enfoque amplio para resolver este problema, que considere los beneficios de todas las partes involucradas y no de una sola parte. Por lo tanto, nos hemos mantenido firmes en nuestro compromiso hacia una política mutuamente beneficiosa, el enfoque de la Vía del Medio, y nos hemos esforzado sincera y persistentemente hacia el logro de ésta por muchos años. Desde el año 2002, mis enviados han sostenido seis rondas de conversaciones con oficiales de la República Popular de China para discutir temas relevantes. Estas extensas conversaciones han ayudado a despejar algunas de sus dudas y nos han permitido explicarles nuestras aspiraciones. No obstante, no ha habido resultado concreto alguno sobre el tema fundamental. Y durante los últimos años, Tíbet ha presenciado mayor represión y brutalidad. A pesar de estos sucesos desafortunados, mi posición y determinación a aspirar a la política de la Vía del Medio y continuar nuestro diálogo con el gobierno chino se mantienen inalteradas.

 

Una de las principales preocupaciones de la República Popular de China es su falta de legitimidad en Tíbet. La mejor manera de otorgar peso a su posición es que el gobierno chino mantenga una política que satisfaga al pueblo tibetano y gane su confianza. Si somos capaces de lograr una reconciliación forjando un camino de consentimiento mutuo, entonces, como he dicho muchas veces, pondré todo mi esfuerzo para lograr el apoyo del pueblo tibetano.

 

En Tíbet hoy, por causa de las numerosas acciones del gobierno chino, carentes de visión, el medio ambiente natural se ha visto dañado severamente. Y, como resultado de su política de transferencia de población, la población no tibetana ha aumentado muchísimo, reduciendo a los tibetanos nativos a una minoría insignificante en su propia tierra. Además, el idioma, costumbres y tradiciones de Tíbet, las que reflejan la verdadera naturaleza e identidad del pueblo tibetano están desapareciendo gradualmente. Como consecuencia, los tibetanos están siendo cada vez más asimilados en una población china mayor. En Tíbet la represión continua aumentando mediante numerosas, inimaginables y enormes violaciones a los derechos humanos, la negación de la libertad religiosa y el hecho de politizar los temas religiosos. Todo esto acontece como resultado de la falta de respeto del gobierno chino hacia el pueblo tibetano. Estos son obstáculos importantes que el gobierno de China pone deliberadamente en el camino de su política de unificación de las nacionalidades, discriminando entre los pueblos de Tíbet y China. Por lo tanto, insto al gobierno chino a poner fin de inmediato a dichas políticas.

 

Aunque las áreas habitadas por el pueblo tibetano son referidas con distintos nombres como región autónoma, prefecturas autónomas y condados autónomos, éstas son autónomas sólo en nombre; en realidad, no cuentan con una autonomía verdadera. En cambio, son gobernadas por personas que no consideran la situación regional y son impulsadas por lo que Mao Zedong llamaba "Chovinismo Han". Como consecuencia, esta así llamada autonomía no ha brindado a las nacionalidades ningún beneficio tangible. Políticas falsas que no están de acuerdo con la realidad están causando un daño enorme no sólo a las nacionalidades respectivas, sino también a la unidad y estabilidad de la nación china. Resulta importante para el gobierno chino como aconsejó Deng Xiaoping, "buscar la verdad a partir de los hechos" en el verdadero sentido de la expresión.

 

El gobierno chino me critica severamente cuando presento interrogantes sobre el bienestar del pueblo tibetano ante la comunidad internacional. Hasta que alcancemos una solución mutuamente beneficiosa, tengo la responsabilidad histórica y moral de continuar hablando libremente en su nombre. Sin embargo, es de conocimiento común que he estado en semirretiro, ya que el liderazgo político de la diáspora tibetana fue elegido directamente por la población tibetana común.

 

China está emergiendo como un país poderoso debido a su gran progreso económico. Esto es algo digno de regocijo, pero también ha ofrecido a China una oportunidad para jugar un papel importante en el escenario global. El mundo está esperando ansioso ver cómo el actual liderazgo chino hará efectivos los conceptos que ha admitido de "sociedad en armonía" y "surgimiento pacífico". Para lograr estos conceptos, el progreso económico solo no será suficiente. Deben haber mejorías en la observancia de la ley, transparencia y derecho de información, como también en la libertad de palabra. Ya que China es un país de muchas nacionalidades, a todas se les ha de brindar igualdad y libertad para proteger sus identidades respectivas únicas, si el país ha de mantenerse estable.

 

El 6 de marzo de 2008, el presidente Hu Jintao declaró: "La estabilidad en Tíbet atañe a la estabilidad del país, y la seguridad en Tíbet atañe a la seguridad del país". Él añadió que el liderazgo chino debe asegurar el bienestar de los tibetanos, mejorar el trabajo en relación a los grupos religiosos y étnicos, y mantener la armonía y estabilidad sociales. La declaración del presidente Hu se ajusta a la realidad y estamos en espera de su implementación.

 

Este año, el pueblo chino espera orgullosa y ansiosamente la apertura de los Juegos Olímpicos. Desde un comienzo, yo he apoyado la idea de que China tenga la oportunidad de ser el país anfitrión de los Juegos Olímpicos. Ya que dichos eventos deportivos internacionales, especialmente las Olimpíadas, sostienen los principios de libertad de palabra, libertad de expresión, igualdad y amistad, China ha de probar ser un buen anfitrión proporcionando estas libertades. Por lo tanto, la comunidad internacional además de enviar a sus atletas, debe recordar al gobierno chino estos temas. Me he enterado que muchos parlamentarios, particulares y organizaciones no gubernamentales en el mundo están realizando una serie de actividades ante la oportunidad que existe para que China realice un cambio positivo. Admiro la sinceridad de ellos. Quisiera decir enfáticamente que será muy importante observar el período tras la conclusión de los Juegos. Los Juegos Olímpicos sin duda impactarán enormemente las mentes del pueblo chino. Por ende, el mundo debe explorar formas de invertir su energía colectiva para producir un cambio positivo continuo dentro de China, incluso después que las Olimpíadas hayan finalizado.

 

Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi orgullo y aprecio por la sinceridad, coraje y determinación del pueblo tibetano dentro de Tíbet; le insto a continuar trabajando de manera pacífica y dentro del marco de la ley para asegurar que todas las nacionalidades minoritarias de la República Popular de China, incluyendo el pueblo tibetano, disfruten de sus derechos y beneficios legítimos.

 

Además, quisiera agradecer en esta ocasión al gobierno y pueblo de India en particular, por su apoyo permanente y sin igual a los refugiados tibetanos y la causa de Tíbet, como también expresar mi gratitud a todos aquellos gobiernos y pueblos que han mantenido su preocupación por la causa de Tíbet.

 

Con oraciones por el bienestar de todos los seres sintientes,

 

El Dalai Lama

 

10 de marzo de 2008
Fundació Casa del Tibet, Barcelona, C/ Rosselló 181, 08970 Barcelona