més morts per més atacs suďcides

Un ataque suicida provocó ayer entre 22 y 26 muertos, según diversas fuentes, en la normalmente tranquila ciudad de Lahore. La explosión se produjo poco antes de que comenzara una manifestación antigubernamental convocada por los abogados ante la sede del Alto Tribunal de Lahore. La mayoría de los fallecidos son policías que protegían el edificio y fueron alcanzados por el efecto de la onda expansiva. Era el ataque más mortífero registrado en Pakistán desde el magnicidio de Benazir Buhtto.

Nadie reivindicó el atentado pero el gobierno ha acusado de los ataques precedentes a grupos islamistas, aunque los verdaderos objetivos de ayer eran los abogados, que se han convertido en la mayor oposición contra el gobierno de Pervez Musharraf. Los abogados llevan meses protestando porque el presidente ha retirado de su puesto a los jueces independientes del Tribunal Supremo. Los islamistas también han sido acusados de la muerte de Buhtto.

"Actos tan cobardes como este no pueden disuadirnos de nuestra lucha contra el gobierno autoritario", aseguró el secretario de la Asociación de la Abogacía de Lahore, Shamin Akhtar. Para el ministro de Información, Nisar Memon, el atentado fue un intento de infundir miedo en la población para que no participe en las legislativas previstas para el próximo 18 de febrero.

En los últimos tres meses se han producido al menos 20 atentados suicidas que han matado a 400 personas, muchas de ellas pertenecientes a las fuerzas de seguridad; la mayor ola de violencia desde que Musharraf se alió con EE. UU. en la lucha contra Al Qaeda en el 2001.

11-I-08, agcs, lavanguardia