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El hasta hace unas semanas ministro de Interior de Pakistán, Aftab Sherpao, salió ayer ileso de un atentado en el que murieron 55 personas, entre ellos varios niños. El terrorista suicida activó su carga explosiva dentro de la mezquita particular del ministro, después de haberse unido a la plegaria del Aid al Adha, o día del Sacrificio.

El atentado tuvo lugar en Charsadda, cerca de Peshawar, en la conflictiva provincia de la Frontera Noroeste. La matanza se produce en vísperas de la campaña electoral para las elecciones del 8 de enero. Por motivo de la convocatoria electoral, tanto el citado ministro como el resto del Gabinete fueron sustituidos hace unas semanas por un Gobierno provisional. Aftab Ahmed Khan Sherpao ya sobrevivió a un atentado el pasado mes de abril, en la misma ciudad, que causó una treintena de muertos.

Posteriormente, su papel al frente de las fuerzas policiales ha consolidado su condición de objetivo terrorista, sobre todo desde el sangriento asalto a la extremista Mezquita Roja de Islamabad, en julio, por parte de fuerzas paramilitares. El atentado de ayer causó también más de cien heridos. Uno de los hijos del ministro sufrió ligeras heridas en una pierna y otró escapó ileso pese a que la familia se encontraba sentada a pocos metros de la persona que se inmoló.

Se da el caso de que junto a la mezquita se encuentra la tumba de Hayat Muhammad Khan Sherpao, cuya muerte en otro atentado terrorista, hace tres décadas, actuó de revulsivo para que su hermano - luego ministro- se alistara en el Partido Popular de Pakistán (PPP), de Benazir Bhutto. No obstante, en los años noventa Sherpao se distanció de la exprimera ministra y formó su propia facción, que ha terminado apoyando la dictadura del general Pervez Musharraf. El día anterior al atentado, el propio Sherpao había presentado el programa electoral de la facción del PPP que lidera, con especial énfasis en mejorar las relaciones con Afganistán y aumentar la autonomía de las provincias.

La sangría de ayer emborronó la fiesta de Al Adha, una de las más importantes del calendario musulmán, con que los creyentes conmemoran la disposición de Abraham a sacrificar a su hijo siguiendo la llamada de Dios. Millones de corderos y terneras son sacrificados durante este día, en que los musulmanes acuden a la mezquita con sus mejores ropas. No obstante, los carteles electorales para pedir el voto han sustituido este año a los llamamientos a la caridad de las organizaciones religiosas.

Esta misma semana se ha confirmado que la Comisión Electoral no ha aceptado las candidaturas del ex primer ministro Nawaz Sharif y de su hermano, al tener causas pendientes con la justicia. No obstante, no ha presentado objeciones a Benazir Bhutto, después de que ésta fuera amnistiada hace unos meses por Musharraf. La misma comisión presentó ayer a los partidos la revisión del censo, del que ha eliminado 3,7 millones de incorrecciones, y anunció que las elecciones contarán con casi dos mil observadores internacionales.

A pesar de que el estado de excepción fue levantado el pasado domingo, ayer fue nuevamente arrestado, a los dos días de ser liberado, Aitzaz Ahsan, presidente del colegio de abogados del Tribunal Supremo y líder opositor. Ahsan fue detenido cuando se dirigía al domicilio de Iftijar Chaudhry, todavía bajo arresto domiciliario, para celebrar el Adha.

Aitzaz había declarado, el día anterior, que los abogados volverían a la calle a finales de enero para exigir al nuevo Parlamento y al nuevo Jefe del ejército la rehabilitación de todos los jueces defenestrados por Musharraf durante el reciente Estado de excepción.

Asimismo, había negado la potestad del presidente Musharraf para alterar la Constitución, algo que, según él, sólo puede acometer la Asamblea. Anteayer, los periódicos pakistaníes se hacían eco de las declaraciones de Musharraf según las cuales Chaudhry, Ahsan y Sharif se habían compinchado para debilitarle. El ex primer ministro se declaraba ayer encantado de participar en una conspiración de ese tipo, aunque consideró calumnioso para los abogados insinuar que él u otros hayan podido financiar su campaña a favor de la independencia judicial.

Ahsan, de hecho, está más cerca de la ex primera ministra Benazir Bhutto, que en un acto de precampaña en Baluchistán prometió anteayer el final de las operaciones militares en dicha provincia, que, según ella, han arrojado a muchos jóvenes pakistaníes en brazos de la insurgencia. Asimismo, Bhutto advirtió de los planes del partido que apoya a Musharraf para adulterar los comicios.

22-XII-07, J.J. Baños, lavanguardia