Bhutto Ús rebuda amb una matanša

Benazir Bhutto, de 54 años, dos veces primera ministra de Pakistán y destituida en ambas ocasiones acusada de incompetencia y corrupción, regresó ayer a su país tras pasar ocho años en el exilio. No fue una bienvenida plácida. Dos coches bombas explosionaron al paso de su comitiva en Karachi, causando un baño de sangre. Al cierre de esta edición ya eran más de un centenar, aunque se daba por seguro que esa cifra acabaría siendo mucho más elevada, dado la cifra de heridos, al menos 150, muchos de ellos en estado crítico. El blindaje de su vehículo permitió que la política resultara sana y salva.

Benazir voló a Karachi desde Dubai. Vestida con una túnica verde, y un pantalón y un velo blanco, lloró al bajar del avión. No fueron sus últimas lágrimas. Lo que comenzó como una fiesta acabó con tintes trágicos. La ex primera ministra fue recibida por 250.000 entusiastas seguidores en el aeropuerto de Karachi, ciudad convertida en una fortaleza militar, lo que no impidió los atentados. Dos potentes explosiones saludaron el paso de la comitiva oficial. Las deflagraciones se registraron en el camino entre el aeropuerto de Karachi y el mausoleo al padre de la patria paquistaní, Mohamad Ali Jinah, donde Bhutto iba a pronunciar un discurso...

Entre las víctimas también hay numerosos policías que protegían la comitiva de la ex primera ministra, según el viceministro de Información, Tariq Azim. Este alto cargo recordó que el Gobierno había dado a Bhutto el "consejo amistoso" de que pospusiera su regreso dadas las amenazas de atentados de radicales islámicos, algo que la líder opositora rechazó.

El retorno de Bhutto debía representar un paso adelante hacia la normalización de la agitada vida política pakistaní. Pese a las recomendaciones oficiales, Bhutto no tuvo problemas para regresar a su país, aunque en 1999 fue condenada a cinco años de cárcel - pena que no cumplió ya que estaba en el exilio, en Londres-, al contrario que lo sucedido con otro ex primer ministro, Nawaz Sharif, a quien el Gobierno pakistaní impidió en septiembre que bajara del avión que lo trajo desde el exilio. Benazir Bhutto gobernó Pakistán desde 1988 a 1990 y desde 1993 a 1996; en ambas ocasiones fue sustituida por Sharif. En el anterior regreso de Bhutto, en el año 1986, un millón de personas acogieron en Lahore a la líder del Partido Popular Pakistaní (PPP). Ahora, y pese a haber vuelto al país en Karachi, la ciudad donde nació y donde tiene más fuerza su partido, la bienvenida fue mucho más tibia y se vio dramáticamente empañada por uno de los atentados más sangrientos de la historia del país.

Bhutto estça considerada como la candidata de Estados Unidos para reemplazar al actual presidente, pese a haber dado en su día apoyo al régimen afgano de los talibanes, lo que admite ahora que fue un error. Su figura se ha visto acrecentada por el deterioro de la figura del general Musharraf, aunque habrá que ver cómo reacciona a la bienvenida que la han dado sus opositores. EE. UU. denunció el atentado y dijo que "los extremistas no detendrán las próximas elecciones en el país".

red/agcs, lavanguardia, 19-X-07.

Ni los 138 muertos y 325 heridos - según el último balance oficial de víctimas- que causó el doble atentado de la noche del jueves han frenado la determinación de Benazir Bhutto de permanecer en Pakistán. La dos veces ex primera ministra, que ese mismo día había regresado al país poniendo término a más de ocho años de exilio, afirmó ayer que conducirá al Partido Popular (PPK) a las elecciones legislativas que se celebrarán en enero.

Pese a las amenazas en su contra proferidas con anterioridad al atentado por combatientes islámicos próximos a Al Qaeda, Bhutto acusó a ex dirigentes del régimen militar del general Zia ul Haq (quien dirigió el país entre 1977 y 1988) de haber urdido el ataque. Zia derrocó al que era entonces primer ministro Zulfiqar Ali Bhutto, padre de Benazir, que dos años después fue colgado. Sin embargo, las investigaciones iniciales de la policía parecen primar la pista de una autoría islamista del acto.

"No detendremos nuestra campaña, no detendremos nuestra lucha. Pese a la dura pérdida que sufrimos ayer, seguiremos adelante", afirmó Bhutto en su primera comparecencia pública tras el atentado. En ella, aseguró que había advertido previamente al Gobierno de que terroristas suicidas intentarían atentar contra su vida en su regreso al país; también dijo que existen planes de un próximo atentado en su contra en Karachi.

Benazir Bhutto es la heredera de una dinastía política que es blanco de la violencia en Pakistán, un país sacudido desde hace 60 años por la rivalidad entre los militares y los civiles. Su padre, muy popular e iniciador del programa nuclear que ha hecho de Pakistán la única potencia atómica del mundo musulmán, fue derrocado en 1977 por el general Zia y ejecutado dos años más tarde. Pero Zulfiqar no fue la única víctima de la violencia en esta familia de terratenientes del sur de Pakistán. Uno de los hermanos de Benazir murió envenenado en Francia en 1985, y otro fue asesinado de un disparo en 1996 en Karachi, según ella por grupos vinculados a los servicios de inteligencia pakistaníes. Asif Ali Zardari, marido de Benazir, acusó por su lado a una agencia de inteligencia de haber perpetrado el atentado.

En realidad, una parte del ejército ve con malos ojos a la familia Bhutto, porque Zulfiqar Ali Bhutto privilegió el poder civil en un país gobernado durante más de treinta años por generales golpistas y cesó a varios altos oficiales cuando la debacle del ejército contra India en 1971, que desembocó en la independencia de Pakistán Oriental, rebautizado Bangladesh. Hoy día, su hija es criticada por querer acordar un reparto de poder con el general Pervez Musharraf, quien lideró un golpe de Estado incruento en octubre de 1999.

El ataque del jueves se produjo poco antes de la medianoche, hora local, cuando la caravana de vehículos en la que Bhutto se desplazaba desde el aeropuerto al mausoleo del fundador de Pakistán llevaba ya ocho horas circulando por las calles de Karachi, la capital financiera del país. Una granada fue lanzada contra la gente que presenciaba el paso de la comitiva y casi al mismo momento, un suicida hizo estallar los potentes explosivos que llevaba encima, muy cerca del camión blindado donde iba Bhutto, quien salió ilesa del atentado. La oscuridad de las calles por donde pasaba la comitiva y la lentitud de la marcha (apenas un kilómetro por hora) ayudaron a los autores del ataque y agravaron la reacción de pánico entre la gente.

Aunque Bhutto se manifestó segura de que el Gobierno de Musharraf tomará medidas para evitar nuevos atentados en contra suyo, señaló que tenía la sospecha de que la iluminación de las calles falló "a propósito" cuando su convoy circulaba. "No estoy acusando al Gobierno, sino a ciertos individuos que abusan de su posición y poderes", añadió ante los periodistas en su casa de Karachi.

Bhutto explicó que dos de los atacantes murieron en el atentado y que un tercer terrorista fue abatido por sus guardaespaldas. Según ella, había cuatro comandos en Karachi preparados para atentar: "Uno estaba integrado por militantes talibanes afganos, otro era de Al Qaeda, el tercero de talibanes pakistaníes y el cuarto, creo, de gente de la propia Karachi", afirmó a la prensa. Fuentes de las tribus con vínculos con los talibanes negaron ayer cualquier relación con el atentado.

red/agcs, lavanguardia, 20-X-07.

Benazir Bhutto acusa a los servicios secretos de Pakistán de estar detrás del intento de asesinato. En declaraciones al semanario Paris Match,efectuadas en la madrugada del viernes, poco después de las explosiones y con su vestimenta aún manchada de sangre, Bhutto dijo: "Sé perfectamente quién ha querido matarme. Son dirigentes del antiguo régimen del general Zia, que fomentan el extremismo y el fanatismo. Hemos de purgar estos elementos aún presentes en nuestros servicios secreto. Muchos de ellos fueron retirados pero se les volvió a llamar, y hoy tienen mucho poder. Para ellos yo represento un peligro: si devuelvo la democracia a Pakistán, perderán su influencia".

En la entrevista, Bhutto expresa su convencimiento de que los talibanes no tienen capacidad para actuar por si mismos en Pakistán. "Los talibanes y los extremistas islámicos no pueden actuar solos. No pueden cometer sus atentados suicidas desde una cueva en las montañas. Precisan logística, alimentos, armas y a alguien que les supervise".

Asimismo, la líder del Partido Popular Pakistaní, atribuye al presidente del país, Pervez Musharraf, gran parte de la responsabilidad de lo ocurrido, pese a que éste había advertido en repetidas ocasiones a Benazir para que no regresara a causa de las amenazas recibidas. "Sé que cada vez que yo anuncie mi intención de organizar una gran reunión política, el Gobierno me responderá: ´Hay kamikazes en vuestros mítines, el riesgo es excesivo´. Pero lo sucedido es responsabilidad suya, ya que ha sido incapaz de prevenir esta tragedia".

Musharraf telefoneó a Bhutto el viernes para transmitirle su pesar, y "acordaron su determinación de luchar contra el azote del extremismo y el terrorismo", dijo un portavoz gubernamental.

lavanguardia, 20-X-07.