dossier crisi a Birmānia

(+ info a free Birmania, free Aung San Suu Kyi)

22-IX-07, lavanguardia. Casi 3.000 monjes budistas se manifestaron por quinto día consecutivo en diversas ciudades del país para exigir a la Junta Militar que pida disculpas por el maltrato de varios monjes a manos de soldados el pasado 5 de septiembre. En Rangún, la ciudad más importante del país, unos mil manifestantes caminaron por las calles del casco viejo hasta llegar a la pagoda de Sule.

23-IX-07, lavanguardia. La opositora birmana y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario desde el 2003, salió ayer brevemente de su casa en Rangún para saludar, entre lágrimas, a los monjes budistas que se manifestaban, por quinto día consecutivo, contra la junta militar. Un millar de monjes y otros tantos seguidores lograron cruzar el cordón militar y pasar junto a la casa de Suu Kyi, quien no salía desde que la visitó en el 2006 una delegación de la ONU. En total, más de 10.000 monjes se manifestaron por toda Birmania contra la junta.

24-IX-07, afp, lavanguardia: Los monjes budistas en Birmania sorprendieron al régimen militar con sus manifestaciones y parecen dispuestos a mantener la presión, con un creciente apoyo popular. Si las autoridades dejaron el sábado desfilar a unos 2.000 bonzos y civiles ante la residencia de la líder opositora Suu Kyi, en Rangún, ayer fueron más de 20.000 los que salieron a protestar por las calles de la ciudad, un signo de que la osadía de los monjes empieza a calar en la atemorizada sociedad birmana. Condoleezza Rice, secretaria de Estado norteamericana, calificó ayer al Gobierno militar de régimen "brutal" y dijo que Washington "observa" la situación del país.

25-IX-07, R. Poch, lavanguardia. El acceso a la villa de la señora Suu Kyi, en la avenida de la Universidad de Rangún, estaba ayer bloqueado por dos camiones de bomberos y un nutrido destacamento de antidisturbios. Suu Kyi, de 62 años, es la respetable líder del movimiento democrático de Birmania y premio Nobel de la Paz. En los últimos diecisiete años, esta mujer, hija del héroe nacional birmano, se ha pasado doce privada de libertad en su casa. El domingo, por primera vez en muchos años, una manifestación de monjes consiguió llegar a la casa e incluso comunicarse con ella.
Si el domingo fueron 30.000 los que tomaron la calle en todo el país, ayer fueron entre 100.000 según las agencias internacionales y 300.000 (según la disidencia local), por lo que ya no hay duda de que se trata del movimiento de protesta más importante desde 1990. En Rangún, principal ciudad y antigua capital, se habla de 100.000 manifestantes, en diversas columnas; en Mandalay, la segunda ciudad, de 120.000; en Pakokku, un centro monástico a 500 km al norte de Rangún, de otros 100.000.

El movimiento comenzó el 19 de agosto en reacción a una subida del carburante, que ha desencadenado una carestía que reduce un 25% el precario poder adquisitivo de la población, y, aunque no tiene programa, expresa un cansancio muy antiguo y un ansia de cambio político y de libertad muy claros. Varios gobiernos europeos han manifestado su interés o simpatía hacia el movimiento.

El Dalai Lama, líder budista tibetano, ha expresado su apoyo y apelado a la no violencia.

La protesta fue iniciada por la sufrida minoría disidente, tan valiente como socialmente aislada, pero el 5 de septiembre se registró, en Pakokku, la primera protesta de monjes, que se extiende desde entonces como una mancha de aceite y sitúa el movimiento a otro nivel. Por primera vez en 19 días, ayer se sucedieron las noticias de personalidades como el actor Kyat Thu o el escritor Min Lu que se sumaban o saludaban a las columnas de monjes. En Birmania hay muy pocas figuras nacionales independientes y con autoridad moral capaces de representar ansias sociales, pero el fenómeno no deja de ser significativo.

Hasta ahora los militares han mostrado moderación ante el desafío. Aunque ayer el ministro de Asuntos Religiosos advirtió: "Si los monjes no respetan las reglas budistas de obediencia, tomaremos medidas de acuerdo con la ley". Después del ejército, el clero budista es la única institución birmana organizada. Yes muy respetado. Responder a tiros a este desafío sería muy perjudicial para el prestigio de los militares, a quienes la mayoría teme o detesta, pero no aprecia. Todo eso explica la moderación y que desde agosto sólo se haya detenido a 219 personas, según la disidencia.

Hay una vieja ley de los sistemas que mantienen a sus poblaciones en el relajo como debilidad, y la gente, antes contenida y temerosa, sale a la calle, eufórica y envalentonada, a pedir libertad. Todo depende de la unidad interna de la dictadura. Si hay división, se desmorona; si domina un espíritu de cuerpo, el restablecimiento del orden pasa por encima de todo, incluso del más brutal derramamiento de sangre.

El ejército birmano tiene esa mentalidad. Lleva medio siglo dedicado a una sucia guerra de contrainsurgencia, lo que tiene fatales consecuencias en el aplastamiento de protestas cívicas pacíficas como la actual. Ocurrió en 1988, con unos dos mil muertos de resultado. Pese a los sueños del exilio tailandés, no hay nada que permita pensar en la debilidad de la junta y que aquella situación no pueda repetirse.

En 1988, el movimiento popular fue total. Afectó a estudiantes, ciudadanos, religiosos y hasta al aparato de Estado; en Rangún, entonces capital, los funcionarios se sumaron. Ésa podría ser la razón por la que se trasladó la capital a Naypyidaw, construida de la nada en el centro del país, donde los funcionarios tienen a los militares como únicos vecinos. El régimen ha confeccionado su propia transición democrática a medida: un escenario de constitución, referéndum y elecciones en el que lo más claro es que piensan seguir teniendo el poder amarrado. Si esto es así, cuesta imaginar que cedan ante el movimiento religioso.

Birmania figura desde hace décadas en los primeros puestos de las listas negativas (libertades, derechos humanos...) y en los últimos de las positivas, de los listados de países del mundo citados por diferentes organismos internacionales. Según esos informes, el régimen militar mantiene un millar de presos políticos, soluciona los problemas de las levas con el alistamiento en las fuerzas armadas de hasta 70.000 adolescentes de menos de 18 años y su guerra de contrainsurgencia ha producido un millón de refugiados y ha arrasado unas tres mil aldeas en los últimos diez años.

El régimen birmano, la dictadura militar más longeva del mundo (45 años) es objeto de sanciones occidentales desde hace treinta años, pero de momento esas medidas no han tenido efectos positivos: han alimentado la desconfianza y xenofobia de los militares y han confirmado las ilusorias expectativas de cambio de régimen de la oposición, que considera un sacrilegio cualquier contacto con ellos. Un problema es que fuera del ejército hay muy poco terreno para lo político. Incluso la mayoría de los dirigentes de la opositora LND son ex altos mandos del régimen militar.

El drama militar de Birmania es resultado directo del colonialismo británico, que a finales del XIX desmanteló por completo las instituciones de la sociedad tradicional local, incluida su monarquía, en represalia a la orgullosa y tenaz resistencia birmana. Después de 1948, el ejército fue la única institución capaz de lidiar con un caos y un vacío que fueron doble resultado de una colonización brutal y una descolonización dramática por sus circunstancias. Sin ese ejército, repleto de problemas y vicios internos, Birmania no existiría hoy como Estado unitario. Han pasado muchos años y todo eso no justifica en absoluto la pervivencia del régimen militar, pero explica la situación.

Birmania es uno de los países étnicamente más diversos del mundo. Los birmanos (70% de la población) manifiestan hacia las minorías étnicas una insensibilidad muy parecida a la que ellos sufrieron bajo el colonialismo británico. Se ven poseedores de una cultura más sofisticada y desprecian a muchas de ellas como "salvajes". Tras la independencia, el país fue un hervidero de conflictos armados, étnicos, comunistas, anticomunistas, algunos de ellos instrumentalizados desde el exterior (Estados Unidos, China, Tailandia). Ese cuadro dio lugar a la guerra civil más larga del siglo XX. Los militares supieron concluirla en los noventa, con la firma de 28 acuerdos de paz de diverso AP contenido que han sido un gran avance. Pero la situación es muy frágil y fácilmente reversible a la menor inestabilidad. La oposición no tiene una política clara en eso, que es lo más fundamental para la paz, el desarrollo y la democracia.

Birmania es un país que aún "se está haciendo", desde el punto de vista de su unidad interna e integridad territorial. Con entre 40 y 140 grupos étnicos, según la clasificación, si entra en un proceso desintegrador podrían resurgir fácilmente media docena de conflictos armados. La disolución del país en varios estados llevaría probablemente a las grandes potencias a subvertir la independencia y usar a esos estados para otros propósitos. Teniendo en cuenta las riquezas naturales de Birmania (un 10% de las reservas mundiales de gas, pesquerías intactas, el 70% de la producción mundial de teca, piedras preciosas y una agricultura muy bien dotada por la naturaleza), así como la posición vecina a China (un rival estratégico y la próxima amenaza para algunos), esos propósitos son fáciles de imaginar.

25-IX-07, comunitatibetana. (ASCA-AFP) - Parigi, 24 set - Il Dalai Lama, il leader spirituale di milioni di tibetani che vive in esilio da decenni, ha esteso il suo supporto ai monaci buddhisti in protesta in Myanmar e ha esortato il governo militare a non reagire con la violenza. ''Estendo il mio supporto e la mia solidarieta' al recente movimento pacifico per la democrazia in Myanmar'', ha detto in un messaggio rilasciato dall'ufficio tibetano di Parigi. ''Sono completamente favorevole alla loro richiesta di liberta' e di democrazia e colgo l'occasione per appellarmi a tutte le persone che amano la liberta' a supportare questo tipo di manifestazioni non violente'', ha aggiunto. (Piu'Europa).

26-IX-07, R. Poch, lavanguardia. Las manifestaciones de monjes con apoyos civiles continuaron ayer en Rangún y otras ciudades birmanas por octavo día consecutivo. Aunque la participación fue menor que la registrada el lunes, al menos cien mil personas - una tercera parte, monjes- salieron ayer a las calles de la antigua capital birmana. Anoche, la junta militar decretó un toque de queda efectivo durante 60 días en Rangún - que declara área militar restringida- y en Mandalay, la segunda ciudad del país, donde se han desplegado importantes efectivos militares. El toque de queda estará en vigor desde las 9 de la noche hasta las 5 de la mañana.

El régimen militar que gobierna Birmania desde hace 45 años ha prohibido también toda reunión de más de cinco personas. El anuncio se hizo mediante altavoces colocados en los vehículos militares que patrullan ambas ciudades, fuertemente custodiadas por el ejército. Las autoridades habían advertido repetidamente desde anteayer que tomarían medidas para normalizar la situación...

Autoridades y militares difundieron ayer mensajes contra las marchas desde camiones del ejército con altavoces que recorrieron las calles de Rangún, la mayor ciudad de Birmania y su antigua capital. "Advertimos a los monjes y a la población de que no participen en las marchas, tomaremos medidas de acuerdo con las leyes vigentes", decían los mensajes, que repetían contenidos previamente publicados por la prensa oficial y la televisión.

El diario Nueva Luz de Myanmar,órgano oficial del gobierno militar, publicó un artículo en el que se dice que "todos los religiosos residentes en la Unión de Myanmar deben evitar implicarse en política". "Algunos medios de prensa extranjeros que difunden imágenes de las manifestaciones intentan sembrar la agitación", se dijo en televisión. Desde 1989 el nombre oficial de Birmania es Unión de Myanmar. El Gobierno considera la utilización del nombre de Birmania una muestra de hostilidad por parte de los extranjeros.

Mientras tanto, se extienden los rumores de un corte de las precarias y escasas conexiones de internet. La red ha sido estos días vía de transmisión de mensajes e imágenes hostiles a la junta. Algunos disidentes constatan que sus teléfonos están siendo desconectados estos días.

Aunque el presidente Bush anunció ayer nuevas medidas contra Birmania, el resultado de 30 años de sanciones occidentales es nulo. Aplicar sanciones para aislar a un régimen que ha hecho del aislacionismo un principio de su política durante treinta años tiene algo de contradictorio. Las sanciones podrían ser útiles si el grupo dirigente birmano hubiera optado claramente por una apertura comercial y por la multiplicación de los intercambios con Occidente, pero no es el caso. En ese aspecto, Birmania se parece más a Corea del Norte que a las antiguas dictaduras de Corea del Sur o Taiwán, interesadas en la exportación y el comercio exterior.

Las sanciones occidentales contra Birmania son inoperantes también porque no son compartidas por los vecinos o algunos países importantes (Tailandia, China, India, Rusia, Japón...), con lo que el aislamiento comercial y político de la junta está lejos de ser completo.

26-IX-07, lavanguardia. Una red de periodistas clandestinos se juega el pellejo cada día para hacer llegar a la población birmana informaciones veraces sobre el fenomenal movimiento de protesta contra la dictadura. Lo hacen a través de la radiotelevisión Voz Democrática de Birmania (VDB), instalada en Oslo desde hace 15 años.

"Si nuestros compañeros en Birmania no logran anular el bloqueo de la junta en internet o comunicar por teléfonos por satélite, prohibidos en el país, pasan las informaciones al exterior de contrabando a través de la frontera, pero esto es muy costoso y arriesgado", relata Jin Maung Win, un joven birmano director adjunto de VDB. "En tiempos normales emitimos dos horas de programas por día en onda corta, para la ciudadanía birmana.

En estos días difundimos además siete horas de programas especiales por satélite", agrega satisfecho.

El equipo de 15 periodistas de la VDB, fiel a la opositora Aung San Suu Kyi, opera con las informaciones recibidas de la treintena de colegas que trabaja clandestinamente en el interior de Birmania, desplegando toda su ingeniosidad para sortear los controles impuestos por la junta.

Reporteros sin Fronteras y otros organismos han denunciado "serias violaciones de la libertad de información" desde el inicio de las actuales movilizaciones. Varios periodistas locales han sido interrogados, las autoridades les han confiscado el material y les han puesto escuchas en líneas telefónicas o las han bloqueado. "Los medios de comunicación públicos no son fiables. Sólo dan la versión oficial. Teléfono e internet están controlados", recalca Maung Win.

La VDB, que tiene un audiencia de 20 millones de birmanos, nació con fondos noruegos en 1992, tras la concesión del Nobel de la Paz a Suu Kyi, quien no pudo ir a Noruega a recibir el premio. VDB es muy rigurosa en su trabajo.

26-IX-07, efe, lavanguardiadigital. Al menos un manifestante ha muerto y otro ha resultado herido a causa de los disparos efectuados por soldados del ejército birmano cerca de la pagoda de Sule, en el casco viejo de Rangún, indicaron testigos a medios locales. 

Unos 200 monjes budistas y varios miles de civiles marchaban hacia Sule, en lo que supone un desafío a la prohibición de manifestaciones impuesta anoche por la Junta Militar de Birmania (Myanmar).

Testigos declararon a radio 'Mizzina' que escucharon disparos en la calle de Bar y las proximidades del Ayuntamiento, situados muy cerca de Sule. Alrededor de 300 soldados en diez camiones militares llegaron a esa pagoda para reforzar la seguridad. Según la fuente, cuatro monjes budistas resultaron heridos horas antes en la pagoda de Shwedagon, donde la policía y los soldados lanzaron botes de gas lacrimógeno y disparos al aire para disolver a decenas de bonzos.

Muchos de los religiosos fueron golpeados antes de ser arrestados y trasladados en camiones del Ejército a centros de detención. En la zona de Shwedagon, un coche con los cristales rotos, varias motocicletas quemadas y neumáticos en llamas en la calle mostraban la violencia que se desató tras la protesta.

La Junta Militar declaró anoche el toque de queda y después desplegó tropas en Rangún y otras ciudades del país con la finalidad de impedir que continúen las manifestaciones de monjes que comenzaron el 17 de septiembre, al tiempo que detenía a varios dirigentes y miembros de la oposición.

Los soldados se han posicionado en los monasterios cuyos bonzos han participado en las movilizaciones en favor de la democracia y han acordonado pagodas claves, como las citadas de Shwedagon y Sule. Los militares también se han situado en la sede de la Liga Nacional para la Democracia (LND), la única formación política de la oposición que resiste la presión de los generales y que dirige la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, bajo arresto domiciliario desde 2003.

El toque de queda impuesto anoche es efectivo desde las 21.00 hasta las 05.00 hora local y estará en vigor durante 60 días en las ciudades más importantes. La medida transfiere al Ejército el control directo de la seguridad en todo el país y prohíbe las asambleas y la reunión de más de cinco personas.

A pesar de las fuertes medidas de seguridad, las organizaciones Alianza de Todos los Monjes Birmanos y la Generación de Estudiantes del 88 aseguraron hoy que mantendrán las manifestaciones contra la Junta Militar y que no cederán ante la intimidación del régimen. "No tememos ninguna amenaza de los militares, no son rival para nosotros. Continuaremos con nuestra lucha", afirmó el portavoz de la Alianza de Todos los Monjes Budistas de Birmania, U Adipati, en un comunicado.

La movilización, las más importante que afronta la Junta Miliar en 19 años, congregó a unas 300.000 personas en todo el país el lunes pasado y a unas 150.000 tan sólo en Rangún ayer.

Birmania está gobernada por un régimen militar desde 1962 y no se celebran elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió de manera abrumadora ante la LND, liderada por Aung San Suu Kyi, premio Nobel del Paz y en arresto domiciliario desde 2003.

  • La UE amenaza con nuevas sanciones si la Junta Militar recurre a la violencia
  • Los monjes desafían la prohibición y reanudan sus protestas contra la Junta Militar en Birmania
  • Bush sitúa a Cuba y Birmania a la cabeza de los países sin libertades

  • Myanmar: Time for Urgent Action

     

    New York/Brussels, 25 September 2007: United Nations Secretary-General Ban Ki-moon should hold urgent talks with the foreign ministers of China, India and Singapore, the current ASEAN chair, on the sidelines of the UN General Assembly and lead a joint attempt to encourage peaceful dialogue in Myanmar/Burma. China, India, and ASEAN should back Ban Ki-moon’s call on the authorities in Myanmar to exercise restraint in the face of growing peaceful protests and put their full weight behind UN efforts to find a solution to the country’s political crisis.

    “The regime has a long history of violent reactions to peaceful demonstrations,” said Gareth Evans, President of the International Crisis Group. “If serious loss of life is to be averted, those UN members with influence over the government are going to have to come together fast.”

    Only China, India, and, to a lesser degree, ASEAN have any influence on the military regime. China has very close economic and political links with Myanmar, while India has developed strong military ties. Both would suffer from worsening instability there, as they did after the violent August 1988 military crackdown. In the past, the military junta has fired on peaceful protestors or used vigilante groups to attack them. Demonstrations in recent days have reached a country-wide scale where such action could cause massive loss of life.

    The Secretary-General has been using his good offices to deal with the political stalemate in Myanmar. His Special Envoy for Myanmar, Professor Ibrahim Gambari, has been trying to negotiate the release of opposition leader Daw Aung San Suu Kyi and to encourage dialogue between the military and the National League for Democracy. These efforts have made little progress as the military authorities have moved forward with a constitutional drafting process that will cement them in power despite evident public opposition to their rule.

    China, India and ASEAN should communicate to the military that a repeat of the 1998 violence would be unacceptable and would lead to serious consequences, including action by the UN Security Council. China and Russia should warn Myanmar that they would support full consideration of the situation there by the Security Council, as well as a possible adoption of a Security Council Resolution, if the military use force against protestors.

    The Security Council should re-affirm its support of the Secretary-General’s good offices mission and urge Myanmar’s leaders to work with the Special Envoy to map out measurable steps towards economic and political reform.  Those countries with close ties to Myanmar should urge the military to release all political prisoners, including Daw Aung Sang Suu Kyi; take steps to alleviate economic hardship and introduce serious reforms; and start a real dialogue with the opposition.

    crisisgroup, 25-IX-07.