connexió per cable entre Palma i Sagunt

El sueño de unir Baleares y la Península ya  no es algo descabellado, ni una utopía; al menos, en el ámbito del suministro eléctrico. Las islas quedarán unidas a la Península a final de mes (en principio, el día 24) con una autopista eléctrica bajo el nivel del mar.

El enlace submarino, de 237 kilómetros de longitud, es el segundo del mundo por su profundidad. El cable alcanza los 1.485 metros de profundidad, una cifra sólo superada por el enlace de Cerdeña a Italia (1.600 m de profundidad). En longitud, será la tercera conexión eléctrica submarina, por detrás de la que hay entre Noruega y Holanda, y la de Italia.

Tres cables en alta tensión (250 kV) - dos de los cuales funcionan de manera permanente y un tercero está en reserva-componen la conexión entre Mallorca y la costa peninsular, en la que se utilizará un moderno sistema de corriente continua (HVDC), que reduce drásticamente las pérdidas de energía, propias de los tendidos de larga distancia.

El tendido incluye la construcción en sus extremos de dos estaciones de conversión para transformar la corriente alterna de la red en corriente continua bajo el mar: una está en Sagunt (Morvedre, 400 kV), y la otra en Calvià (Santa Ponça, 220 kV), punto de entrega de la electricidad en el sistema de Baleares.

"Una de las principales razones por las que se crea esta conexión entre Mallorca y Sagunt es reforzar la seguridad de suministro eléctrico en las islas Baleares. En Mallorca, los cortes energéticos pronto serán cosa del pasado", dice Ramon Granadino, director de Red Eléctrica de España en las islas Baleares.

La conexión permitirá transmitir 400 MW desde la Península, lo que equivale a un 25% de la capacidad eléctrica instalada en las Baleares. La obra es necesaria para los 860.000 habitantes de las islas y los diez millones de turistas que anualmente la visitan, que, en ocasiones, han sufrido un servicio muy precario.

Además, hay la previsión de construir en el futuro otro cable entre Mallorca y Eivissa, mientras que Mallorca y Menorca ya están unidas desde los años setenta por un cable de 60 km.

El nuevo tendido quiere dar respuesta a la creciente demanda de electricidad en Baleares, en donde el consumo ha aumentado a un ritmo anual en torno al 4% anual los últimos diez años, algo que, de continuar, obligaría a construir una planta cada cuatro años. No obstante, en los dos últimos años ha descendido un 1,5%.

Red Eléctrica vio preferible la interconexión porque en Baleares las plantas de producción eléctricas funcionan menos horas al año que en la Península, pues la demanda se concentra en los meses de verano. Si se levantarán nuevas plantas aquí, estarían paradas gran parte del año. "La línea aporta más seguridad en el suministro que una nueva central de 400 MW", zanja Ramon Granadino.

Además, la electricidad procedente en la Península abaratará los costos totales de producción, ya que la generación en España se lleva a cabo en grandes plantas, mientras que "en Baleares las instalaciones son más pequeñas, por lo que su rendimiento es más pequeño y el combustible usado en más caro", agrega Granadino. Concretamente, producir energía en Baleares es hasta un 70% más caro que en la media de España porque, entre otros factores, el carbón que se precisa debe importarse. "El sobrecoste que pagamos entre todos por el suministro de energía en Baleares se reducirá en unos 35 millones de euros al año", añade Granadino.

En Baleares, la mitad de la producción eléctrica procede de una gran térmica de carbón en L ´ Alcúdia y otras dos plantas de menor tamaño de gasóleo y gas. En las islas tampoco hay saltos hidroeléctricos, y las energías renovables están en mantillas.

La autopista submarina también tiene ventajas ambientales. El mix de producción eléctrica en la Península incluye un 35% de energías renovables, mientras que Baleares opera casi exclusivamente con carbón, gas y petróleo. Por eso, indirectamente se reducen las emisiones de gases invernadero. La interconexión reduce a la mitad las emisiones de CO2 que se porducirían si se creara otra planta eléctrica.

La construcción de la autopista eléctrica ha sido una complicada tarea, llevada a cabo de forma minuciosa y sincronizada. Los 60 primeros kilómetros del tendido (en ambos sentidos) están soterrados, para evitar el impacto en la costa, mientras que el resto del trayecto discurre por encima de la arena de los fondos marinos. La instalación fue llevada a cabo entre enero y abril de este año por tres barcos especialmente preparados, que llevaron a cabo sendos viajes de Mallorca a Sagunt cargando los 6.700 toneladas de cables. Desde el buque, el cable se dejó caer y fue depositado en el lecho del mar, con la ayuda de un pequeño vehículo de control remoto capaz de efectuar pequeños ajustes sobre el terreno. Y en las proximidades de la costa, a lado y lado, el cable se ha enterrado en la arena.

Para ello, unos robots activan unos mecanismos de chorros de agua a presión que levantan la arena y sepultan la conducción. Así quedan ocultos; y se evita que choquen con ellos las anclas de los barcos, así como posibles accidentes con barcos arrastreros.

La autopista eléctrica submarina de Sagunt-Mallorca incorpora una moderna tecnología de corriente continua (HVDC) que reduce las pérdidas de fluido en el transporte a larga distancia. Se calcula que la pérdida de electricidad será de sólo el 2,3%, aunque el objetivo último sería lograr que con esta tecnología las pérdidas se redujeran a sólo un 3,7% por cada 1.000 kilómetros, según Udo Niehage, jefe de la división de transmisión de Siemens, la empresa que se adjudicó el proyecto.

Diversos expertos ven en esta tecnología una tendencia europea a crear redes de interconexiones con sistemas que eviten las pérdidas de energía. En Europa occidental hay una capacidad eléctrica instalada de 828 GW, mientras que la interconexión es de sólo 34 GW. El ejemplo que se pone como referencia es la ambiciosa iniciativa de crear plantas solares en el Sáhara y convertir la región en la gran batería solar de la Europa del norte, lo que exige interconexiones a gran distancia.

Pero ¿pueden ser un impedimento para el autoconsumo basado en una producción de proximidad más democratizada?

Sus promotores defienden estas interconexiones asegurando que la tecnología de corriente continúa puede favorecer el transporte de electricidad de origen renovable y transmitirla a largas distancias con bajas pérdidas. "Estos enlaces se convertirán en la columna vertebral de las redes de energía, y ayudarán a aumentar la cuota de las energías renovables en el mix energético europeo", dice Michael Suess, consejero delegado de Siemens Energy. La tecnología HVDC es un sector en rápido crecimiento. Está previsto que para finales de esta década existan conexiones HVDC con una capacidad de transmisión de 350 gigavatios: el equivalente a la cantidad necesaria para satisfacer el promedio de los 27 países de la UE.

16-X-11, A. Cerrillo, lavanguardia