reenfoc Fabra de la política lingüística valenciana

Las líneas de enseñanza exclusivamente en valenciano gozan de un gran prestigio en las ciudades de tamaño medio y en los pueblos pequeños de la Comunidad Valenciana, especialmente en las comarcas del litoral y del interior de Alicante y Castellón. Tanto es así que esta es la línea preferida por los residentes naturales de estas poblaciones, mientras que los inmigrantes suelen concentrarse en las líneas en castellano. Ocurre, además, que esta realidad rompe el tópico de que la gente de clase media o alta prefiere el castellano, dado que en estas poblaciones, donde no suele haber colegios privados o concertados, son justamente estas clases sociales las que demandan la enseñanza en valenciano. A pesar de esto, Vicent Moreno, de Escola Valenciana, critica que "no hay suficiente plazas de enseñanza en línea en valenciano en la Comunidad". Aporta un dato: "este año más de 2.000 alumnos se han quedado sin la posibilidad de estudiar con su lengua". Desde la conselleria, se reconoce que las líneas exclusivamente en valenciano no llegan a todos los lugares donde hay demanda, "pero el número de alumnos que cursan en valenciano actualmente es de casi un tercio del total, lo que es un porcentaje enorme respecto al de hace diez años", señala un asesor de la conselleria.

Las líneas de enseñanza exclusivamente en valenciano no serán, de momento, eliminadas en primaria y secundaria, como así pretendía el anterior presidente Francisco Camps. Su sustituto, Alberto Fabra, ha convocado a las partes a abrir un diálogo en busca de una solución consensuada, como así anuncia su entorno a La Vanguardia,y como así lo confirman Escola Valenciana, los sindicatos y Compromís, que valoran el "cambio total de actitud" de la nueva administración. "Se han abierto a dialogar para implantar el plurilingüismo en la enseñanza sin dañar al valenciano", subraya Vicent Moreno, de Escola Valenciana. "Aunque queremos ver si las palabras se convierten en hechos", concluye.

La rebelión del sector de la enseñanza en valenciano contra la Generalitat se originó el pasado mayo. El ex conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, anunciaba un "decretazo" que pretendía implantar un sistema plurilingüe en el que castellano, inglés y valenciano tendrían el mismo peso. El propio ex conseller llegó a definir el nuevo modelo como una "copia del gallego". Es decir, de facto se eliminaba la enseñanza únicamente en valenciano a la que asisten de forma voluntaria más del 29% del alumnado (unos 230.000) de primaria y secundaria. La noticia se difundía en plena tormenta del caso Gürtel, con Camps en el peor momento de su carrera política.

Inmediatamente, el sector se levantó contra la iniciativa, así como los sindicatos y los partidos políticos de la oposición; en especial los valencianistas de Compromís. Se convocaron manifestaciones en las grandes ciudades y protestas pacíficas que secundaron decenas de miles de padres, madres, alumnos y profesores. Cuestionado por este asunto, Francisco Camps reiteró en varias ocasiones su "absoluta determinación" a implantar este modelo. Pero la decisión, además de irritar al sector y alos afectados, provocó malestar también en las propias filas del PP. La razón es que muchos de sus militantes han optado por la enseñanza exclusivamente en valenciano para sus hijos, especialmente en los pueblos medios y pequeños.

La llegada de Alberto Fabra a la Generalitat ha supuesto un cambio radical de actitud y de formas. Se podría decir que el president ha "enfriado" el debate, en beneficio de mantener el clima pacífico que ha existido en esta cuestión desde la creación de la Llei d ´ Us i Ensenyament del Valencià, aprobada por todos los partidos con representación en las Cortes Valencianas en el año 1983. El propio Alberto Fabra, preguntado por La Vanguardia hace una semana, reconocía que "lo que quiero es una educación en la que los alumnos de la ESO finalicen sus estudios dominando el valenciano, castellano e inglés; pero sin perjudicar a nadie; respetando la voluntad de aquellos que tienen su propia sensibilidad y respetando el área lingüística donde viven".

El conseller de Educación, José Ciscar, señala por su parte que "para nosotros no es un decreto, es un borrador, y eso ha de quedar claro". "Y si es un borrador significa que todo se puede hablar y que nada está cerrado".

José Ciscar ha llamado a su despacho a todo el sector - profesores y representantes de ampas-,a los sindicatos e incluso a Escola Valenciana, que en teoría no debería participar de estas conversaciones para negociar un decreto. Se ha remitido, además, a todas las partes un cuestionario con los puntos del debate para conocer las posiciones de partida de cada actor. "No haremos nada contra nadie, pero partimos de la convicción de que lo mejor para nuestros jóvenes es que dominen el inglés como se domina el castellano y el valenciano; creo que así saldremos todos ganando"." Mi objetivo es alcanzar un consenso que responda a nuestro objetivo pero sin dañar la percepción ni la voluntad de nadie", manifiesta Ciscar.

En cualquier caso, el conseller Ciscar subraya que el acuerdo ha de alcanzarse "antes de mayo". Porque la Generalitat quiere poder implantar para el curso escolar 2012-2013 un modelo de plurilingüismo en la escuela "de forma progresiva".

El problema, según reconocen desde los sindicatos, es que en un momento de grave crisis económica, con una administración valenciana con importantes problemas financieros, es difícil poder adaptar un cambio de modelo que exigirá que se contraten a miles de profesores de inglés o que se recicle a otros tantos.

Enric Morera, líder de Compromís, afirma sobre este asunto que "vamos a dar un voto de confianza en beneficio de recuperar la normalidad, pero para lograrlo lo primero es superar la discriminación que aún sufre el valenciano". Y como demanda Escola Valenciana exige que la Generalitat "de respuesta a quienes quieren su enseñanza en valenciano".

2-X-11, S. Enguix, lavanguardia