cooperaciˇ (o acaparament?) Órtica USA-R˙ssia

En un mundo obsesionado por la seguridad energética, la urgencia para perforar en busca de hidrocarburos, se encuentren donde se encuentren, crece por momentos. Sin embargo, a la vista de lo ocurrido tras el desastre de la plataforma Deepwater Horizon, en el golfo de México, resulta evidente que la extracción de petróleo en el Árticopresenta graves riesgos medioambientales.

En un informe sobre el desastre comentado, elaborado por una comisión designada por el presidente de EE. UU., se exhorta a que las actividades de perforación en el Árticoestadounidense vayan acompañadas de detallados planes de contención y respuesta para cada una de las fases del proyecto, a que la Guarda Costera y las compañías petroleras demuestren su capacidad de hacer frente a cualquier accidente y a que el Congreso provea los fondos necesarios para asegurar un despliegue adecuado de la Guardia Costera. Una normativa loable pero cuya aplicación literal supondría en la práctica la interrupción inmediata e indefinida del desarrollo de proyectos petroleros en las aguas árticas. No sólo porque los planes de contención y respuesta son inadecuados, sino porque el despliegue de la Guardia Costera en la inmensidad del Ártico comportaría un gasto inasumible, especialmente en estos momentos de crisis.

La petrolera estadounidense ExxonMobil y la estatal rusa Rosneft acaban de firmar un acuerdo multimillonario para la exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental del mar de Kara en el Árticoruso. El pacto contempla la creación de una empresa mixta y el nacimiento del Centro de Investigación del Árticopara Proyectos Marítimos, con sede en San Petersburgo. Todo ello supone un duro revés para la petrolera BP que, tras la oposición frontal de sus socios rusos de la compañía mixta TNK-BP, ha visto fracasar su iniciativa de asociarse a Rosneft para la creación de un Centro de Tecnología Árticoy para trabajar en los mismos permisos de exploración (bloques 1, 2 y 3 del proyecto Prinovozemelsky) ahora ofrecidos a ExxonMobil y por los que también pugnaban otras multinacionales como Shell y Chevron.

Desde hace tiempo las autoridades rusas perseguían atraer al mar de Kara a una compañía de gran poder financiero y demostrada capacidad tecnológica en la exploración y producción de hidrocarburos en el Ártico.Yeneste sentido, la escogida, ExxonMobil - que este mismo año había firmado otro acuerdo de cooperación con Rosneft para trabajar en el mar Negro, en el bloque de Tuapsé-presenta unas credenciales envidiables. Con una capitalización de mercado de 356.000 millones de dólares, ExxonMobil se sitúa en la cúspide de las grandes empresas globales y, por otro lado, la petrolera es la indiscutible líder mundial en operaciones en el Ártico:además de su experiencia en Alaska, ExxoMobil viene trabajando desde hace años con éxito en el proyecto Sajalin 1, en la costa rusa del Pacifico, al norte de Japón.

Los términos del acuerdo, que prevé inversiones por un monto de 3.200 millones de dólares (unos 2.210 millones de euros), contemplan que ExxonMobil tendrá una participación de un tercio en los proyectos del mar de Kara y del mar Negro, mientras que los dos tercios restantes correrán a cargo de Rosneft. A cambio, esta última empresa obtendrá una participación en los proyectos que ExxonMobil desarrolla en el golfo de México y en otras áreas, especialmente en Texas.

Durante la ceremonia de firma del acuerdo, celebrada en el balneario de Sochi, a orillas de mar Negro, Vladimir Putin, afirmaba que "se abren nuevos horizontes". Mientras, en Washington, un alto cargo de la administración Obama destacaba que se iniciaba una nueva era de cooperación entre Estados Unidos y Rusia. En cualquier caso, más allá de la grandilocuencia diplomática, el nuevo acuerdo pone de relieve la determinación de las grandes petroleras para explorar el Árticoruso y el reconocimiento explícito por parte de Rusia de que necesita de la cooperación internacional para extraer las grandes reservas de hidrocarburos existentes en dicha zona.

Contrariamente a lo que suele creerse, la exploración y explotación de hidrocarburos en el Ártico (desde los 66º de latitud norte hasta el polo) es desde hace más de medio siglo una realidad. Los primeros grandes hallazgos tuvieron lugar en Rusia (Tazovskoye en 1962) y en Estados Unidos (Prudhoe Bay en 1967). En la actualidad en la región se han descubierto ya más de cuatrocientos campos de petróleo ygas que contienen cerca de 40.000 millones de barriles de petróleo, 30,8 billones de metros cúbicos de gas y 8.500 millones de barriles de líquidos del gas natural. Sin embargo, la mayoría de estos campos se localizan en tierra, de forma que según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) las plataformas continentales árticas constituyen la mayor área de interés prospectivo todavía por explorar en el planeta.

La tarea no va resultar fácil. Los desafíos a superar incluyen: la localización remota, la frágil y cambiante ecología, la movilidad del hielo y la presencia de icebergs, el intenso frío, los prolongados periodos de oscuridad, las grandes tormentas y la profundidad de las aguas. Y a todo ello hay que añadir los problemas políticos relacionados con la disputa sobre los limites territoriales, mas allá de de las 200 millas marinas, suscitados entre Estados Unidos, Canadá, Noruega, Dinamarca (Groenlandia) y Rusia.

Sin embargo, la recompensa potencial es tan grande como los desafíos. No en vano, en un estudio publicado en 2008 el USGS estimó los recursos por descubrir del Árticoen 90.000 millones de barriles de petróleo (una cifra que aproximadamente equivale al 6,5% de las actuales reservas probadas de petróleo del mundo), 47,6 billones de metros cúbicos de gas natural (equivalentes a un 25,4% de las reservas probadas globales) y 44.000 millones de barriles de líquidos del gas natural. El USGS calcula que el 85% de los recursos citados se encuentran bajo fondos marinos, la mayoría de ellos en zonas no muy alejadas de la costa, y que los recursos de petróleo y gas natural del Árticorepresentan, respectivamente, el 13% y 30% del volumen total por descubrir en el mundo. Rusia se llevaría la parte del león por lo que respecta al gas - el 70% del gas del Árticose localizaría bajo Siberia Occidental-,mientras que el petróleo se encontraría mucho más repartido - un 70% del total se ubicaría en Alaska, Groenlandia, mar de Barents y este de Canadá-.

4-IX-11, Mariano Marzo, lavanguardia