´Afganistán: estrategia errónea (1)´, Fawaz A. Gerges

En el discurso de junio en que anunciaba una retirada sustancial de tropas estadounidenses de Afganistán, Obama dijo que EE.UU. había logrado en gran medida sus objetivos en Afganistán. "Cuando anuncié en West Point –dijo– el envío adicional de 30.000 soldados a Afganistán en diciembre del 2009, fijamos unos objetivos claros: volver a centrarnos en Al Qaeda, lograr dar marcha atrás al ímpetu de los talibanes y entrenar a las fuerzas de seguridad afganas para defender su propio país… Esta noche puedo decirles que estamos cumpliendo este compromiso… estamos cumpliendo nuestros objetivos". Obama ha reconocido implícitamente que la estrategia de EE.UU. es equivocada por estar basada en dos premisas falsas: 1) que los talibanes afganos y Al Qaeda actúan máso menos como una entidad única, 2) que los talibanes pueden ser derrotados militarmente, además de otra premisa implícita relacionada con el carácter indispensable del poder estadounidense para promover la democracia en un país. Empecemos con la relación entre los talibanes afganos y Al Qaeda. Uno de los principales motivos impulsores del envío adicional de soldados estadounidenses fue que la política exterior de Obama veía a los talibanes a través de la lente de Al Qaeda y de la guerra mundial contra el terrorismo. Sin embargo, uno de los principales objetivos del movimiento talibán afgano es salir de la lista de individuos y organizaciones terroristas y obtener el reconocimiento internacional como fuerza legítima de carácter nacional islamista. El conflicto en Afganistán es mucho más amplio y complejo de lo que puede ser una entidad llamada Al Qaeda; por el contrario, implica una temible coalición de tribus pastunesyunmovimiento islamista no alineado, contrarios a la que consideran (con razón o sin ella) como una amenaza extranjera a su identidad y forma de vida. Cabe razonar, por ejemplo, que los talibanes son un "ejército campesino" del lado afgano. La guerra ha atraído a cientos de militantes islámicos de Cachemira, del mundo árabe e incluso de Asia central. Al Qaeda es prácticamente un elemento muy reducido de esta coalición (hay de veinte a cincuenta agentes operativos de Al Qaeda en Afganistán), una especie de efecto secundario. Los de veinte a cincuenta agentes operativos de Al Qaeda en Afganistán no pueden impulsar, y menos aún encabezar, una insurgencia potente, pese a todas las especulaciones que dicen que Al Qaeda puede multiplicar determinadas fuerzas sobre el terreno. Como ya se ha dicho, han dejado claro que no son menester combatientes extranjeros porque ya disponen de ellos en abundancia. En los últimos tres o cuatro años, los talibanes afganos casi han cuadruplicado su número, pasando de 7.000 a más de 25.000 efectivos, según los servicios de inteligencia de EE.UU.; han ganado más adeptos entre las tribus pastunes, mayoría en Afganistán, así como entre otros grupos étnicos en el norte, como los uzbekos y tayikos, que también se sienten ofendidos por la presencia de tropas extranjeras en su país. Sin embargo, Obama presentó su decisión de desplegar el envío de un contingente adicional de 30.000 soldados e infantes de Marina a principios del 2010 (lo que ha aumentado el número de soldados estadounidenses en Afganistán a cerca de 100.000) como una iniciativa necesaria en el plano de la propia realidad interna, la de proteger a los ciudadanos estadounidenses de los ataques de Al Qaeda. Como en el caso de la guerra de Iraq, el envío adicional de tropasaAfganistán se presenta como una actuación consistente en llevar la batalla a campo enemigo en lugar de ser atacado en su casa. Pero el envío adicional guarda mayor relación con un movimiento talibán en auge que con un declive de Al Qaeda e intenta socavar el impulso talibán, apartarlo de Al Qaeda y dividirlo en partes más manejables para facilitar un acuerdo político. No obstante, en sus discursos a las tropas en casa y en Afganistán, Obama equiparó a los talibanes con Al Qaeda. Existen menores vínculos operativos entre los talibanes en Afganistán y algunos agentes operativos de Al Qaeda, que aportan iniciativas e instrucción sobre la fabricación de artefactos explosivos y su colocación en las cunetas de las carreteras. Los talibanes afganos han sabido distinguirse de los de Al Qaeda y de los talibanes pakistaníes, aunque en la práctica no siempre siguen las directrices emitidas por los líderes. El mulá Omar es más moderado que otros elementos talibanes (hecho que muchos lectores encontrarán difícil de creer) como el mulá Dadullah actualmente fallecido, de Quetta Shura, pionero en ataques suicidas en Afganistán. Por tanto, resulta erróneo meter en el mismo sacoaAl Qaeda, grupo transnacional y fuerza yihadista sin fronteras que lleva a cabo una campaña terrorista en todo el mundo, y a los talibanes, insurgencia local, nacionalista e islamista cuyo punto de mira siempre ha sido el frente afgano. Algunos elementos talibanes coquetean con Al Qaeda pero el relativo consenso entre los especialistas en los talibanes indica que si los talibanes regresan a Afganistán de un modouotro, lo más probable es que traten de expulsar a Al Qaeda de su país. No nos equivoquemos: los pastunes no sienten aprecio por Al Qaeda, que llevó el desastre a los talibanes cuando dieron cobijo a Al Qaeda en la década de 1990. Según Douglas Saunders del diario canadiense Globe and Mail, elmulá Omar sigue siendo "muy contrario" a Al Qaeda y la mayoría de mandos aliados en Afganistán con los que ha conversado Saunders consideran "muy improbable" que Al Qaeda pueda establecer una base allí incluso si los talibanes se apoderan del terreno. Richard Barrett, destacado especialista en Afganistán, dice de los talibanes: "No quieren que Al Qaeda merodee por allí". Tal conclusión quedaba afirmada implícitamente por el mulá Mohammed Tayyab Agha, jefe de la dirección político talibán, en una entrevista publicada por el diario panárabe Al Hayat, con sede en Londres: "El mundo debe reconocernos antes de pedirnos que nos comprometamos a algo". El actual matrimonio de conveniencia entre los combatientes talibanes y los operativos de Al Qaeda se mantendrá mientras Occidente les confunda y mezcle y libre una guerra total contra ellos. Pero los talibanes en Afganistán observan a Al Qaeda cual espada sobre su cabeza, según fuentes cercanas a los talibanes. La clave estriba en que Occidente no confunda a los talibanes y a los pastunes con Al Qaeda, sino que intente distinguirlos, como hizo con los miembros de una tribu iraquí suní en Anbar. Si hay alguien que conozca el estadode las relaciones entre los talibanes y Al Qaeda en el pasado y el presente es Abu al-Walid al-Masri, figura legendaria entre los árabes afganos y primer extranjero en jurar fidelidad al mulá Omar en los años noventa. En una entrevista on line con el australiano Masri –que trabajó estrechamente con Omar y otros jefes talibanes y era próximo aBin Laden y a sus seguidores–, dijo que las diferencias entre Al Qaeda y los talibanes son ahora mayores que antes de la invasión estadounidense de Afganistán en el 2001. Es rotundo: los talibanes ya no acogerán positivamente a Al Qaeda, que les apuñaló por la espalda en Afganistán. Según Masri, el retorno de Al Qaeda a Afganistán pondría en peligro el futuro régimen de los talibanes, porque "la mayoría de la población está en contra de Al Qaeda". La muerte de Bin Laden en Pakistán aporta otro motivo para que los talibanes se distancien de Al Qaeda, aunque sería vano y estéril esperar que Omar y sus seguidores se desvincularan formalmente de los árabes afganos. La muerte de Bin Laden proporcionó a Obama un precioso capital político y lepermitió iniciar el proceso de retirada de tropas estadounidenses de los campos de la muerte de Afganistán. "Estamos iniciando esta retirada desde una posición de fuerza", dijo Obama a la sociedad estadounidense en un discurso desde la sala Este de la Casa Blanca en junio. "Al Qaeda está más presionada que en cualquier momento desde el 11-S". Obama dijo que una intensa campaña militar había paralizado la primitiva red de Al Qaeda en la región, dejando a sus líderes muertos o huidos en la escarpada frontera entre Pakistán y Afganistán.

27-VII-11, Fawaz A. Gerges, director del Centro de Estudios sobre Oriente Medio de la London School of Economics, lavanguardia